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Un barrio modelo
Cincuenta y cinco años después
de su creación, Betania sigue siendo una barriada modelo
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
LA PRENSA/ Bernardino
Freire
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| La rotonda que da inicio a la calle que
circunvala el centro de Betania: la calle Camino Real. |
Con actividades deportivas, culturales, de promoción de
la salud, entre muchas otras, celebró ayer, 23 de junio,
el corregimiento de Betania su XLIII aniversario de fundación.
Y aunque ayer era la fecha oficial, las actividades
y celebraciones han durado toda una semana, pues Minerva de Batista –representante
de corregimiento por el partido Arnulfista– es, sin duda,
pura energía.
Betania, el tercer corregimiento con mayor superficie
en el distrito de Panamá, después de Juan Díaz
y Pedregal, tuvo su origen en 1947, cuando la finca de 70 hectáreas
y propiedad de José Domingo Aris fue vendida al Gobierno
nacional por 192 mil dólares.
El plan del gobierno de la época era construir
allí una urbanización modelo, de viviendas para las
clases medias.
Según relató a La Prensa, Lilia de
Wong, con 30 años de residir en Villa Cáceres, “yo
vivía en Santa Ana y decidí aprovechar la oportunidad.
Muchas personas me criticaban porque esto era un potrero, pero
hoy estamos en el centro de la ciudad, pero con un ambiente parecido
al interior”.
La señora Wong, quien tenía un puesto
de artesanías en el Gimnasio Yuyín Luzcando, donde
se estaban realizando las celebraciones, dijo estar muy contenta
de aquella decisión. “Nos daban 25 años para
pagar y las mensualidades eran solo de 30 y 40 dólares,
más un abono inicial de 400 dólares”.
En 1952, se organizó un proceso democrático
entre los primeros residentes para elegir el nombre del barrio.
Así, se sugirieron varios nombres: Betania, Villa Sur, Bastidas,
Guayacanes. La votación favoreció, por supuesto,
el bíblico nombre de Betania.
El reconocimiento formal del corregimiento –que
abarca los sectores de Altos de Betania, Altos del Chase, Club
X, Dos Mares, El Ingenio, La Alameda, La Locería, Los Angeles,
Nuevo Paraíso, Residencial Sara Sotillo, Santa María,
Las Mercedes, Villa de Las Fuentes, Villa Soberanía, Altos
de Miraflores, Betania, Colinas de Miraflores, El Dorado, La Gloria,
Linda Vista, Miraflores, Pribanco, San Antonio, Villa Cáceres
y El Milagro– se produjo mediante el Acuerdo Municipal N° 70
del 23 de junio de 1960.
Hoy, el corregimiento cuenta con unos 42 mil habitantes
y aunque se trata de un sector de la ciudad donde la familia sigue
siendo el núcleo aglutinador, no dejan de producirse los
problemas sociales típicos de estos tiempos.
“Como en todo el país, hay mucho desempleo”,
comentaba la representante Batista. “Pero es sorprendente
el esfuerzo que hacen los padres para que sus hijos no dejen de
asistir a la escuela y luego a la universidad”, agregó.
Escuchar a la dinámica representante relatar
las actividades de la Junta Comunal y las obras que se han realizado
en el corregimiento, hace recuperar la fe en los políticos
y los funcionarios.
Una de las obras más queridas de la también
profesora Batista, es el Centro Educativo Comunitario San Antonio,
donde más de 200 niños –de preescolar y hasta
el tercer grado– reciben por un precio módico la formación
necesaria para continuar su educación formal. El centro
cuenta con salones con aire acondicionado, piscina, canchas para
deportes y centro de informática, donde los niños
aprenden las nuevas tecnologías.
“Los padres de familia que tienen sus hijos
allí son muy cooperadores”, comentaba Batista, explicando
además que recibió el apoyo de dos parroquias del área,
Santa Eduviges y San Antonio.
Durante toda la conversación, la representante
Batista hizo alusión a la gran fe que le ha permitido tener éxito
en su trabajo. “Dios es el único banco que paga 100
por 1”, decía, entre risas, Batista, al contar que
cuando tomó posesión del cargo hace cuatro años,
le dijeron que no podría eliminar el alcohol en las actividades
deportivas. “La gente venía al gimnasio y escondía
las botellas hasta en los pañales de los niños”.
Sin embargo, ahora nadie bebe alcohol en el Yuyín
Luzcando. “Es que yo creo en milagros”, comentó.
La Junta Comunal también cuenta con una clínica
de atención médica y odontológica gratuita. “Solo
cobramos por el costo de los tratamientos, en caso de que la persona
los necesite, porque queremos que la clínica sea auto sostenible”,
explicó una orgullosa Batista mientras mostraba el equipo.
“La camilla me la donó la Clínica
Bella Vista, y lo más caro fue la silla odontológica,
pero la compramos”.
Y es que para Batista las donaciones de la empresa
privada y de la gente de Betania se han convertido en una bendición. “Yo
no podría trabajar sin ellos, pero nunca pido dinero sino
materiales y siempre se me multiplican”, explicaba mientras
mostraba los locales alquilados en el Gimnasio –por 10 y
15 balboas– a organizaciones de karate, judo o para Alcohólicos
Anónimos.
“Se trata de un precio pequeño para
ellos, pero me permite mantener el lugar”, explicó.
La lista de obras terminadas y por hacer es impresionante:
techos para canchas deportivas, veredas techadas y parque en Santa
María, puente y aleros en Los Libertadores, Placita del
Centenario en la Ricardo J. Alfaro, cercas a parques, reparación
de aceras, reparación de la fuente de Villa de Las Fuentes
y toda clase de actividades culturales y recreativas.
Hoy, cuando los promotores inmobiliarios parecen
carecer de imaginación al diseñar sus barriadas populares
sin zonas verdes, vale la pena visitar Betania, un barrio donde
los guayacanes son los reyes del Camino Real.
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