Canibalismo político en el PRD
De conformidad con las tendencias medidas por las encuestas, nadie podría afirmar con certeza quiénes serán los candidatos a legislador del PRD en el circuito electoral 8-6
Héctor Rodríguez Ureña
Supongo que el fenómeno político, título del presente artículo de opinión, no es patrimonio exclusivo del Partido Revolucionario Democrático. Pienso que no solo se manifiesta en el circuito electoral en el cual soy pre-candidato para ocupar una curul en el recinto legislativo Justo Arosemena, abogado y padre de la nacionalidad panameña. Sin embargo, porque palpo cada día esta nociva manifestación política en el distrito de San Miguelito, a esa especificidad concreta me referiré.
Mi candidatura forma parte del relevo -¡generacional!- histórico del PRD, pero además tengo el inmenso privilegio de formar parte del proyecto torrijista que conjuga experiencia, juventud y principios. De allí que mi preocupación no surge como producto de una legítima aspiración personal de ser legislador de la República, sino que está motivada por mi fe inquebrantable en el futuro político del partido de Omar y, sobre todo, en el triunfo de Martín Torrijos Espino, quien con el favor de Dios y de las bases del PRD será el próximo presidente del país.
La antropofagia política prevaleciente en el distrito de Belisario Frías, América de Johnson, Nicolás Barrios y de otros líderes comunitarios y políticos que con su sacrificio personal y su dedicación política al bien común hicieron que hoy el Municipio de San Miguelito sea la segunda comuna de la provincia de Panamá y de la República entera, no es un hecho de reciente data. En el caso particular de nuestro partido se remonta a las elecciones generales de 1999, cuando debido a dicha práctica política el partido perdió dos o tres legislaturas y enajenamos la candidatura presidencial. No creo que sea conveniente "llover sobre mojado" ni procurar "recoger la leche derramada"; de lo que se trata en estos momentos, es de hacer -o al menos intentar- los correctivos políticos correspondientes. El asunto es tan grave en la municipalidad del padre Karamañitis, que todos, absolutamente todos -los pre-candidatos del PRD- consideran que van a ganar, inclusive los que irremediablemente llegarán detrás de la ambulancia. ¡Y es cierto! Es una paradoja. De conformidad con las tendencias medidas por las encuestas, nadie podría afirmar con certeza quiénes serán los candidatos a legislador del PRD en el circuito electoral 8-6.
Otra contradicción del torneo interno -fiesta electoral- del PRD en San Miguelito es que mientras los pre-candidatos a puestos de elección popular recurren a toda suerte de barbarie política, los prosélitos claman por la unidad. Aunque el problema es complejo, la solución es sencilla. Se trata de entender un poco más la nueva realidad política, la crisis de algunas modalidades políticas y la insoslayable necesidad de entronizar la ética política. No se puede estar formando "pollas" electorales -alianzas- y dentro de estas promover "pollitas". Tampoco se puede ir integrando a diestro y siniestro toda clase de coaliciones eleccionarias para luego no poder cumplir con ninguna.
En conclusión, para que el PRD salga sin heridas políticas tan profundas que luego no puedan cicatrizar, en el torneo interno del 10 de agosto de 2003 es necesario precisar cosas. El partido se fortalece con la unidad y con una práctica política éticamente aceptable. Para nuestros pre-candidatos eso se traduce en lo siguiente: Si usted desea "correr" solo, ese es su derecho. Si desea constituir una "polla" chiquita -alianza de dos- también es legítimo. Si como en nuestro caso, nos proponemos constituir "la alianza del pentágono", es perfectamente válido. Lo que nos está vedado, por las razones mencionadas, a todos los pre-candidatos y a la institucionalidad del PRD, es el "juega vivo" y la "maleantería política".
El autor es abogado, coordinador del MDT y pre-candidato a legislador en San Miguelito
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en el PRD: Héctor Rodríguez Ureña
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