Cuando se suscita una emergencia
Un promedio de 200 emergencias
son atendidas todos los meses por el SAMER
ROBERTO LOPEZ DUBOIS
nacionales@prensa.com
| LA PRENSA/ R.
López Dubois |
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Edwin Brown conduce la ambulancia,
mientras que Luz Santiago se informa sobre el lugar de
la emergencia. |
Poco antes de las 7:00 p.m., una llamada telefónica
al 103 alerta sobre una emergencia. Manuel Molinar, de 27 años, tiene
problemas para respirar, su madre y su esposa explican al operador
el problema.
Inmediatamente se da la alarma al cuartel de
bomberos de Balboa, donde está la ambulancia más cercana. El técnico
en urgencias médicas, Edwin Brown, atiende el teléfono y alerta a
sus compañeros Luz Santiago y a Manuel Morán sobre la emergencia.
A las 19:04, la ambulancia sale con destino a la casa de Manuel Molinar,
ubicada en el área de Pedro Miguel.
Dentro del vehículo se escuchaba la sirena y se
veían las luces rojas. Brown hacía señas con las luces a los vehículos
para que despejaran el camino, algunos automovilistas se quitaban
mientras otros hacían caso omiso. Morán y Santiago revisaban los
equipos y se preparaban para atender al paciente.
Al llegar a la casa, la esposa de Manuel esperaba
afuera. Los paramédicos ingresaron a la residencia, Manuel estaba
sentado en el sillón grande de la sala.
El joven de 27 años, vestido con un suéter amarillo
y un pantalón jeans azul, estaba sudoroso y se notaba el problema
que tenía para respirar, lo que lo tenía muy nervioso.
Su madre y su esposa, visiblemente preocupadas,
habían hecho lo correcto: solicitar ayuda al número de emergencias.
El paramédico Manuel Morán se acercó al paciente
y le habló. ¿Cómo te sientes?, el joven que trataba de inhalar
desesperadamente aire, solo le hizo una seña.
-¿El tomó algo?, preguntaron los paramédicos.
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| Las llamadas de emergencia son recibidas en el 103, que es
atendido por operadores entrenados. |
-Sí, respondieron los familiares, "desde el jueves
está tomando un medicamento llamado Atenolol, para controlarle
la hipertensión, hoy se lo tomó entre las 4:30 y las 5:00 de la
tarde".
Morán le explicó que lo trasladarían al hospital,
ya que todo indicaba que presentaba una reacción alérgica, y le
pidió a los familiares que buscaran los papeles del muchacho para
llevarlo al hospital.
Posteriormente, Manuel fue colocado en una camilla
y fue llevado a la ambulancia, estaba tan agitado que no pudo acostarse
en la camilla, por lo que hubo que sentarlo.
Ya dentro de la ambulancia, Morán le dijo a Brown: "Danos
un momento para abrirle una vía (procedimiento mediante el cual
se le coloca al paciente un dispositivo en la vena para que puedan
pasarle medicamentos con facilidad)".
Luego a Manuel le pusieron una mascarilla con oxígeno,
su esposa subió al asiento delantero de la ambulancia y se inició el
traslado.
En el camino, los paramédicos Morán y Santiago
trataban de recopilar toda información posible, mientras Brown
transmitía al SAMER 8, doctor Coglie, quien desde el cuarto de
urgencia del Santo Tomás monitoreaba el trabajo de los paramédicos.
A las 19:24 horas, la ambulancia llegó al cuarto
de urgencia del Complejo Hospitalario Metropolitano de la CSS,
Manuel mucho más repuesto y tranquilo bajó del vehículo con la
ayuda de los técnicos de urgencia.
Fue llevado en silla de ruedas hasta el interior
de la sala, donde fue recibido por uno de los médicos de turno,
ya dentro de la sala, los paramédicos se despidieron de Manuel
y su esposa, quienes agradecieron las atenciones de los bomberos.
El sargento Manuel Morán es uno de los paramédicos
del Servicio de Atención Médica de Emergencia y Rescate (SAMER),
del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
En sus 10 años en el SAMER, Manuel dice que ha
vivido muchas cosas, recuerda haber traído al mundo por lo menos
a cinco niños dentro de su ambulancia.
Dice que una de sus mayores satisfacciones fue
haber conocido posteriormente a una de las niñas que trajo al mundo.
Su vida profesional está llena de muchas anécdotas,
una buenas, otras con un amargo sabor. Asegura que lo que más le
molesta es prepararse y correr hasta donde haya una emergencia
que resulte no ser tal emergencia.
"Se pierde tiempo, ponemos en peligro nuestras
vidas y le quitamos la posibilidad de atender a alguien que lo
necesite realmente". Y lo más gratificante es "servir a alguien
que lo necesite".
Los técnicos en urgencias médicas están preparados
para dar resucitación cardiopulmonar, atender traumas, emergencias
respiratorias y hasta para canalizar una vena.
Además, los técnicos de SAMER tienen entrenamiento
como bomberos, por lo que están en capacidad de dar apoyo a sus
compañeros en labores de extinción de incendios.
Los paramédicos o técnicos en urgencias médicas
son las manos, oídos y vista de los médicos en el lugar.
Ellos observan a los pacientes y pasan toda la
información a uno de los médicos del sistema, que evalúa el caso
y da la instrucciones a los paramédicos de cómo actuar.
Durante todo el tiempo, los técnicos están en comunicación
con los cuartos de urgencia, donde el personal se prepara para
recibir al paciente que es transportado, especialmente en los casos
más graves.
La mayor cantidad de casos que se atienden son
de heridos en accidentes automovilísticos. Para Morán es impresionante
la cantidad de personas que sufren accidentes bajo efectos del
alcohol, sobre todo los fines de semana, "gente de todas la clases
sociales, sexo y edades, que no toman precauciones y manejan sin
estar en sus cinco sentidos, hasta que tienen un accidente".
En segundo lugar están las emergencia cardiovasculares;
en tercero las heridas con arma blanca.
El SAMER tiene un personal compuesto por 28 unidades,
de los cuales siete son médicos, 17 técnicos de urgencias médicas,
tres asistentes técnicos y una asistente de la jefatura.
Actualmente, el SAMER es dirigido por el doctor
Calino Gustavo Oglivie, quien se siente complacido de ver la transformación
de bomberos de la Guardia Permanente, humildes y sencillos, en
profesionales de atención médica prehospitalarias.
El servicio que brinda el SAMER es totalmente gratuito,
solo tiene que llamar al 103 y notificar al operador de turno el
tipo de emergencia médica.
SAMER cumple 10 años
El Servicio de Atención Médica de Emergencia
y Rescate (SAMER) fue fundado en el año 1993, por la inquietud del
Comandante del Cuerpo de Bomberos de Panamá Luis E. Castillo (q.e.p.d.),
para suplir la necesidad de atención inmediata de las personas heridas
en los incendios, quienes muchas veces morían por falta de apoyo
técnico y de ambulancia.
Este cuerpo fue formado por bomberos de la Guardia
Permanente deseosos de ayudar a los lesionados.
Con el paso de los años, este servicio se ha
ido fortaleciendo a través de la adquisición de nuevos equipos y
la capacitación de su personal.
Su principal función es brindar atención médica
al personal del Cuerpo de Bomberos de Panamá que en el ejercicio
de sus funciones resulte herido.
Además, brindan atención médica a la población
que resulte herida producto de colisiones vehiculares, emergencias
y desastres.
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