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Un sorteo muy popular
El 25 de febrero de 1883 se celebró el primer sorteo de
la lotería en Panamá. En sus inicios, se jugaba en
las Plazas de Catedral y Santa Ana
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
LA PRENSA/Bernardino Freire |
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| El tradicional "bombo metálico con su cargamento de marfil", protagonista indiscutible
del sorteo de la lotería. |
“
Se abre el bombo metálico, el niño saca la balota,
se la pasa al gobernador y es el número...”. Esta
era la invariable fórmula con la que el popular locutor
Víctor Julio Gutiérrez narraba cada miércoles
y domingo el sorteo de la Lotería Nacional de Beneficencia.
Y precisamente Víctor Julio Gutiérrez
es el nombre que tiene hoy la gran plaza techada donde se celebra
el popular
sorteo.
Según una investigación del director de Cultura
de la Lotería, Rommel Escarriola, el documento más
antiguo de que se tiene conocimiento sobre el juego de lotería
data de 1851. Se trata de la Ordenanza del 18 de octubre de dicho
año emitida por el la Cámara Provincial de Panamá,
que permitió la celebración de una lotería
que tuvo corta vida y poca suerte.
Con el intento francés de construir el canal y la llegada
de muchos inmigrantes a Panamá, la lotería vuelve
de la mano del cubano José Gabriel Duque, quien solicitó para
ello permiso al Gobierno de Colombia.
Después de los trámites respectivos y la firma del
contrato entre Duque y Marcelino Quinzada, secretario de Estado
y del Despacho de Fomento (contrato 40 de 24 de noviembre de 1882),
se celebró en la ciudad de Panamá el 25 de febrero
de 1883, el primer sorteo de la lotería.
Durante la primera época, los sorteos
se celebraban en la Plaza de Catedral y en la Plaza de Santa
Ana.
Años después, con la creación de la Lotería
Nacional de Beneficencia en 1919 y la posterior construcción
del edificio (1939) que albergó a la institución
en San Felipe, se utilizó la Plaza Arango, frente a la actual
estación de policía de San Felipe.
Allí se celebró, por décadas, el famoso sorteo
que, con la llegada de la televisión, pasó a ser
visto por miles y miles de panameños en todo el país.
La original Plaza Arango contaba con un gazebo
donde se instaló por
muchos años el popular “bombo metálico con
su cargamento de marfil”.
Desde los años 60 del siglo pasado, los dos sorteos semanales
se convirtieron en una popular tribuna donde los panameños
acudían a esperar el golpe de la fortuna, y donde se anunciaba
de todo.
Por las pantallas de la televisión, y por supuesto a través
de la radio, pasaron reinas, princesas, anuncios de recolectas,
rifas, bailes populares y todo aquel que tenía algo que
comunicarle a los ciudadanos.
La plaza donde hoy se celebran los sorteos
de la lotería,
está ubicada en la parte trasera del edificio construido
en 1977, entre las avenidas Cuba y Perú.
Allí, el espacio disponible para realizar el sorteo fue
diseñado para permitir la presentación de bailes
típicos, exposiciones artísticas y toda clase de
actividades culturales.
El 14 de agosto de 1991, la administración de la Lotería
Nacional de Beneficencia quiso modernizarse. Eliminó el
popular bombo de metal por una cámara neumática que
se encargaba de revolver las 40 balotas.
El sistema, que requería la utilización de electricidad,
funcionaba activando el aire dentro de la máquina neumática
en donde las bolas revoloteaban en una especie de cámara
lenta.
El novedoso sistema duró poco. El público se quejó alegando
que ya no ganaban o que el sistema propiciaba la trampa.
Y es que ya se sabe: no hay nada como la tradición. Por
ello, en noviembre de 1995, el tradicional bombo metálico
volvió a cumplir su popular misión de albergar las
balotas que, gracias al brazo humano, daban incontables vueltas
que garantizaban, a ojos de los testigos, la transparencia del
sorteo.
Hoy, aunque con poco público algunos días, la Plaza
Víctor Julio Gutiérrez sigue siendo un lugar muy
popular.
Para la gobernadora de la provincia de Panamá, Irlena Brown, “se
trata una plataforma publicitaria de enorme valor que no es suficientemente
aprovechada”.
Y no le falta razón. Basta ver alrededor la cantidad de
periodistas de todos los medios electrónicos (radio y televisión)
que informan a su audiencia cada detalle del sorteo.
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| Plaza Arango en San Felipe,donde por décadas se celebró el
sorteo antes de mudarse en 1977 a la Plaza Víctor Julio
Gutiérrez en el nuevo edificio de la Lotería Nacional de Beneficencia |
“Mi nombre es Yezenia Izbeth González, soy la reina
de la Cooperativa Villa Rica e invito al público televidente
al sarao de mi coronación...”, anuncia con picardía
una chica con un vestido de satén rojo y una enorme corona
en su cabeza. Le seguirá la organización benéfica
tal, con la promoción de su actividad.
“Esto es increíble”, comenta la gobernadora
Brown, quien aprovechó para explicar el fenómeno
popular sobre los números y su relación con hechos
y sueños.
La gente le ha asignado un número a cada cosa. “Si
sueñas con serpientes, debes jugar tal número; si
te peleaste con el vecino, el número es este otro”,
dice.
Incluso, ahora con las herramientas que brinda
la tecnología,
el experto Carlos Trujillo tiene su página en internet (www.balotas.com)
donde informa a los interesados las más increíbles
estadísticas.
Hoy como ayer, y como siempre para el pobre,
la lotería
es la gran esperanza. Cada miércoles y domingo se renueva
la ilusión de muchos de salir de deudas y de poder hacer
realidad el sueño personal o familiar.
Y aunque cada semana son muchos los desilusionados,
siempre habrá otra
oportunidad para la esperanza. Por eso mismo, siguen llegando cada
miércoles y cada domingo los fieles a la Plaza de la Lotería
para ver si les toca aquello de “sálvese quien pueda”.
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