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Sesenta y seis años después
El corregimiento de Río Abajo, surgido como comunidad alterna
para los trabajadores del Canal, celebró 66 años
de creación
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
LA PRENSA/Tito Herrera
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| Una de las típicas casas de madera que caracterizaban originalmente
a Río Abajo,
y que aún está en pie y habitada |
El pasado miércoles 18 de junio, el corregimiento de Río
Abajo cumplió 66 años de existencia. Sin embargo,
el surgimiento de este centro poblado situado al este del centro
de la ciudad de Panamá, se remonta a las primeras décadas
del siglo XX.
Río Abajo, como pequeño caserío ubicado en
lo que era las afueras de la ciudad, nace por la necesidad de construir
más viviendas para los obreros negros que trabajaban en
la construcción del Canal de Panamá.
Luego de terminadas las obras del canal interoceánico,
la mayoría de los trabajadores venidos de las Antillas decidieron
permanecer en Panamá. Así, Río Abajo –comunidad
que tomó su nombre del río al margen del cual surgió– fue
uno de los lugares donde decidieron vivir.
Según un documento proporcionado por la Junta Comunal de
Río Abajo, “el lugar sirvió originalmente para
labores agrícolas y ganaderas”, y se llegaba allí únicamente
a través de la carretera de La Pulida.
El documento cita como primeros propietarios
de las fincas originales a Germán De la Guardia, Elisa Remón de Espinoza,
Carlos Von Lindemar, Peter Mckeller e Isabel Martínez de
Quezada.
Como la mayoría de los habitantes del lugar trabajaban
en el Canal y tenían ingresos seguros, empezaron a comprar
la tierra y construir sus casas siguiendo el estilo de la arquitectura
canalera.
Además, el hacinamiento y promiscuidad que imperaba en
las casas de inquilinato construidas en el centro de la ciudad,
agravado con el alza de alquileres que provocaron las huelgas inquilinarias
de 1925 y 1932, propició también el traslado de los
antillanos a Río Abajo.
En 1927 se construye la primera escuela de
lugar que funcionó en
la casa del vecino Valentín Brooks.
En 1933 se hizo un primer intento de convertir
a Río Abajo
en corregimiento, pero los esfuerzos no fructificaron hasta 1937,
cuando se aprueba el Acuerdo N° 2 de 18 de junio, por el cual
el caserío de Río Abajo se convierte en corregimiento.
Hoy, con una población de alrededor de 25 mil habitantes,
Río Abajo tiene los problemas típicos de los centros
urbanos: desempleo, falta de viviendas, delincuencia, falta de
planificación en su crecimiento, etc.
Su actual representante, el perredista Javier
Ortega –quien
llegara al cargo debido al deceso del representante principal Armando
Salazar– tiene importantes proyectos en la mira.
Estos incluyen una Biblioteca e Info Plaza
en Calle 13, la organización
de los puestos de ventas callejeras de frutas y legumbres en un
mercado periférico que estaría ubicado en Calle 17
y, lo que considera el proyecto más ambicioso, un complejo
deportivo. “Este último sin embargo, depende de que
podamos llegar a un acuerdo de compra del único terreno
disponible en el área con el tamaño adecuado, y que
en estos momentos es propiedad del Global Bank”.
Por lo pronto, Ortega llevó el 18 de junio pasado la sesión
del Consejo Municipal a Río Abajo para conmemorar el 66
aniversario del corregimiento.
La sesión se celebró en la Escuela Arabe de Libia,
y allí se realizaron, además de la sesión
ordinaria del Concejo, varias actividades conmemorativas del aniversario
del corregimiento.
Por ejemplo, el popular cantante Edgardo Franco,
El General, recibió un
pergamino de reconocimiento, y la estudiante Nidia Calderón
fue premiada en un concurso de oratoria.
Hoy, el corregimiento de Río Abajo es tremendamente variado.
Al haberse desarrollado a lo largo de la Vía España,
constituye un centro comercial muy importante.
Sin embargo, basta adentrarse una calles,
para ver que no se trata de una comunidad homegénea. Las originales y pintorescas
casas de maderas han ido desapareciendo y las que quedan en pie,
especialmente las de inquilinato, están tremendamente deterioradas.
Un caso que ejemplariza el problema lo representa una vieja caserona
ubicada en la barriada La Florida y que alberga unas 15 familias
a pesar de estar parcialmente desplomada.
El inmueble, abandonado por su dueño hace décadas,
constituye la vivienda de un grupo de panameños que, a pesar
de no pagar nada como alquiler, tampoco han hecho nada por impedir
su deterioro.
Ahora, permanecer allí es tremendamente peligroso, pero
sus habitantes alegan no tener otro lugar donde vivir. El representante
Ortega está intentando que el Ministerio de Vivienda se
ocupe del problema, pero el tema se complica al ser un inmueble
privado, ubicado en un terreno también privado.
El dueño del inmueble, como muchos otros nacidos y crecidos
en Río Abajo, emigró hace años a Nueva York,
donde reside una próspera comunidad panameña de origen
antillano.
Son los descendientes de los originales rioabajeños que,
cada tanto, regresan a Panamá a disfrutar del lugar que
sus mayores eligieron como su tierra.
El cantante de Río Abajo
Durante la sesión del Consejo Municipal del Panamá celebrado el
pasado 18 de junio en la Escuela Arabe de Libia, se conmemoró el 66 aniversario
de la creación del Corregimiento de Río Abajo y se otorgó pergamino
de reconocimiento al popular cantante Edgardo Franco, El General. En la foto,
aparecen el presidente del Consejo Jahir Martínez, el cantante y el representante
de corregimiento Javier Ortega.
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El Palacio Municipal de Panamá será el recinto
donde se estará exponiendo una serie de muestras artísticas
internacionales en honor a los 100 años de la República.
En primera instancia, desde el pasado 17 de junio y hasta
hoy viernes 20, estará abierto al público la
exposición fotográfica “Claroscuro” del
fotógrafo español Alejandro Martínez.
Del 23 al 27 de junio se expondrá una muestra filatélica
de la República de Venezuela, así como una
exposición del fotógrafo panameño Tomás
Mosquera. Esta última exposición se hará en
beneficio de los Scouts de Panamá y en la Calzada
de Amador.
Las exposiciones serán gratuitas y abiertas a todo
público. Se invita especialmente a estudiantes de
todos los niveles, quienes podrán disfrutar de un
recorrido por el recinto edilicio –recientemente bautizado
como Palacio Demetrio H. Brid– que en noviembre cumple
93 años.
La Oficina del Casco Viejo que dirige Vanessa Spadafora propuso
al Consejo Municipal reparar la señalización
pública en los corregimientos de San Felipe, Santa
Ana y El Chorrillo, a fin de adecuarla a las exigencias
que para las zonas declaradas como Patrimonio de la Humanidad
define la UNESCO. Según informó Spadafora,
el proyecto, que incluye también la iluminación
pública y el cableado, cuenta con el apoyo de la
Unión Europea quien aportará parte de los
fondos requeridos para su realización.
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