Pan para hoy y hambre para mañana
Bien preservados, estos recursos pueden ser uno de los principales ingresos de la nación, aparte del Canal
Alvaro González Clare
Escondido tras la frivolidad y banalidad del concurso de Miss Universo, el Gobierno nacional intenta asaltar el patrimonio natural de la nación con el proyecto de ley que ha presentado el Ejecutivo a la Asamblea para cambiar las regulaciones de uso del Parque Nacional de Coiba.
Coincidente con los niveles de aceptación que indican las encuestas de opinión en el país, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM ) parece promover con éxito acciones dispersas que tienden a dar la impresión de una efectiva labor ambientalista por parte del Gobierno. Sin embargo, esta estrategia política queda en entredicho por las iniciativas u omisiones que afectan las principales reservas naturales que aún persisten, como la carretera "ecológica" Boquete-Cerro Punta a través del Parque Nacional Volcán Barú, la explotación turística de la isla de Coiba y la tala indiscriminada de los bosques en el Parque Nacional de Darién.
El Parque Natural de Coiba, creado por decreto presidencial en 1993, uno de los sitios marinos más importantes del planeta, es un conjunto de islas localizadas en el Pacífico que cubren un octavo del territorio nacional, que sobrevivieron a la intervención humana, conservando su singular belleza y especial condición natural debido a que fue una colonia penal durante casi todo el siglo XX. Coiba contiene, además de los maravillosos bosques primarios que cubren casi la totalidad de la isla, una vida marina tan importante como la de las famosas islas Galápago. El patrimonio de sitios universales de UNESCO está a punto de crear un corredor marino, parecido al corredor biológico que pasa a lo largo de la costa atlántica, que va desde la Isla del Coco en Costa Rica, pasando por la isla de Coiba hasta las islas Galápago en Ecuador.
El Parque Nacional Volcán Barú, el Internacional La Amistad y el de Darién, son parte de reservas de la biosfera y del Corredor Biológico Mesoamericano con una extraordinaria y singular riqueza biológica que podría generar valores de incalculable beneficio para la población panameña y la humanidad. Todos estos bosques son captores de enormes valores intrínsecos e instrumentales (educativos, económicos, recreativos, científicos, culturales, control de plagas, de enfermedades, biodiversidad, estructurales, etc.) reconocidos igualmente por prestigiosas instituciones nacionales e internacionales como el Smithsonian Institute, Woods Hale Institute, Avena Foundation y Conservation International, entre otras.
Hace escasamente unos meses el Ejecutivo autorizó, mediante decreto de Gabinete, la construcción de una carretera "ecológica" a través del Parque Natural Volcán Barú, específicamente a lo largo de la Ruta del Quetzal, sitio de especial valor para los ornitólogos (observadores de aves) particularmente porque los quetzales de Guatemala están prácticamente extinguidos. De manera insistente y sorda a los argumentos que ha presentado la sociedad civil para proponer opciones más prácticas para la carretera, el Ejecutivo persiste en su empeño de llevar a cabo el proyecto, a sabiendas del daño ecológico irreparable que le causará al parque, la flagrante violación a los convenios internacionales que ha celebrado la República y, sobre todo, el impacto negativo que tendrá la ruta propuesta en el aumento de la erosión y sedimentación sobre las tierras agrícolas y las fuentes de agua en la región.
No siendo esto suficiente y sin que nadie lo esperara, ahora que los panameños están embobados con las misses, la Presidencia presenta un proyecto de ley para cambiar el uso del Parque Nacional de Coiba que atenta contra la conservación y sostenibilidad insular y marina, desconociendo lo actuado legalmente e irrespetando lo que con tanto empeño se había logrado por consenso nacional. Previo a esta iniciativa, se presentaron dos proyectos de ley para limitar el desarrollo de proyectos turísticos de muy bajo impacto, que prohíben la pesca comercial y la explotación maderera en la isla. El primero fue propuesto por un partido opositor, aprobado por la Asamblea y vetado por la presidenta Moscoso. El segundo fue iniciativa de la ANAM, con una propuesta que en términos conservacionistas y legales parecía aceptable, pero que por razones que se desconocen nunca fue enviado a consideración de la Asamblea. Sin embargo, el proyecto de ley que ha presentado el Ejecutivo para cambiar las regulaciones de uso del parque, que actualmente está en discusión en la Comisión de Medio Ambiente y población, propone crear un mini gabinete administrativo formado por siete miembros oficialistas con autoridad absoluta para ceder concesiones para pescar, extraer madera, construir hoteles y todo lo demás que sea requerido para la "explotación" turística de la isla, sin limitaciones ni posibles apelaciones a sus decisiones.
Mientras nuestros recursos naturales se desangran por las quemas, la colonización agrícola y ganadera, la explotación irracional maderera y minera, y sobre todo por la contaminación irresponsable de los pueblos y ciudades, nuestros gobernantes, en vez de esforzarse por legislar para corregir los daños y mitigar la destrucción, promueven absurdos, mezquinos y malintencionados proyectos y leyes como los que hemos indicado anteriormente, en detrimento de los intereses de las mayorías. Como dicen los españoles, "éramos muchos y parió la abuela". ¡Que incongruencia!
Los parques nacionales no fueron establecidos al azar y su manejo implica tener un alto grado de responsabilidad nacional para tomar las decisiones correctas, de manera que sean sustentables para garantizarles a las generaciones futuras el patrimonio natural de la nación. Las acciones que está tomando el Gobierno sobre los parques Volcán Barú, La Amistad, Darién y Coiba son contrarios a los intereses de la nación, y solo benefician a unos cuantos comerciantes y políticos por corto tiempo. De hacerse las cosas bien, dentro de un enfoque interinstitucional e involucrando a las comunidades locales y a la sociedad civil para evitar que se deterioren las condiciones de los parques, se puede garantizar la sostenibilidad del patrimonio natural de la nación en beneficio de todos los panameños por muchísimo tiempo. Bien preservados, estos recursos pueden ser uno de los principales ingresos de la nación aparte del Canal; de otra forma, solo será pan para hoy y hambre para mañana.
El autor es arquitecto
Además en opinión
. Los nombres y los días:
Adolfo Ahumada
. Endara, Solidaridad, FIN y la
constituyente: José Alberto Alvarez
. Pan para hoy
y hambre para mañana: Alvaro González Clare
. Nada bueno que decir:
José Blandón Figueroa
|