Endara, Solidaridad, FIN y la constituyente
Uno de los grandes problemas de nuestra aún incipiente democracia es un cáncer llamado "la partidocracia"
José Alberto Alvarez
jaalvarez@rasalaw.com
En reciente cena celebrada por el Partido Solidaridad en honor a Guillermo Endara Galimany, este al intervenir manifestó:
"Considero que nuestro programa de gobierno debe ser orientado a partir de tres perspectivas fundamentales, que me gustaría apenas esbozar en este momento.
Se trata, en primer lugar, del aspecto institucional y de reforma del Estado que es el marco dentro del cual se desarrollarán las otras áreas. Ella debe partir de la adopción de una nueva Constitución Nacional que marque el rumbo del nuevo siglo y que redefina la institucionalidad de la nación panameña basada en principios éticos; de moralidad pública; de modernidad institucional; de transparencia; de respeto efectivo entre los órganos del Estado en sus respectivas autonomías; de neutralidad, celeridad y eficiencia de la administración de la justicia; de abolición de odiosos privilegios e inmunidades, sentando las bases de real igualdad ante la ley de gobernantes y gobernados".
En igual sentido, y no era la primera vez que lo hacía, el presidente de Solidaridad, Samuel Lewis Galindo, se pronunció a favor de la impostergable urgencia de dar al país una nueva Constitución Política. Es más, Lewis Galindo propuso en dicho acto al candidato presidencial de Solidaridad, Guillermo Endara Galimany, el nombramiento de una comisión para que le presentase luego al presidente Endara los lineamientos generales que debe contener esa nueva Constitución.
Los que ahora critican al presidente Endara dicen que este tuvo la oportunidad de dar al país una nueva Constitución en 1990, es decir, después de la invasión estadounidense. Sin embargo, en ese momento el Gobierno Nacional, por iniciativa de la Asamblea Legislativa, se embarcó en la aventura de emparchar la Constitución de 1972. En esa oportunidad, el Frente Nacional Proconstituyente, también conocido como FRENO, desplegó sus esfuerzos para convencer a los panameños de que le diesen un No rotundo a ese proyecto de reformas a ese nuevo "parche constitucional". Los legisladores de aquella época se convirtieron, de la noche a la mañana, en constituyentes. Dichas reformas fueron rechazadas por abrumadora mayoría. Luego de ese resultado, el presidente Endara convocó a los principales dirigentes del FRENO y acordamos que elaboraríamos un proyecto de resolución ejecutiva para la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Al conocerse esa noticia, desde la Asamblea y algunos miembros del Gabinete de Endara hicieron pública su animadversión por esa vía democrática que es la constituyente. Hablaron de "golpes técnicos". Inclusive amenazaron que si Endara convocaba a esa constituyente, sería juzgado por la Asamblea Legislativa.
Esos funcionarios, miembros de partidos políticos, por acomodo o ignorancia olvidaron la fórmula usada en 1983 para reformar la Constitución. Uno de los problemas más grandes de nuestra aún incipiente y bisoña democracia lo constituye un cáncer conocido como "la partidocracia", el cual está inserto en nuestra Constitución Política. ¿Saben ustedes que esa Constitución es la única de Centroamérica y quizás del mundo en elevar a rango constitucional esa partidocracia, que es la única que exige que los legisladores y el presidente de la República sean postulados por partidos? La única con revocatoria de mandato por parte de los partidos políticos y también, para deshonra patria, la única de Centroamérica donde el Organo Ejecutivo interviene en el nombramiento de los magistrados de la Corte Suprema. Esa Constitución, que nació al calor de un régimen militar, ha servido sin empacho ni rubor, primero a militares y luego a civiles por igual. Aborrecida y rechazada, también amada y buscada para fundamentar exabruptos. Sin importar quién haya gobernado. Entonces, ¿no creen ustedes que ante la situación de frustración nacional que vive el país llegó el momento de proponernos, como un solo haz de voluntades, que uno de los primeros actos del gobierno del presidente Endara sea la convocatoria para dar al país una nueva Constitución mediante una Asamblea Nacional Constituyente?
El Frente Independiente Nacional (FIN), al cual pertenezco, tiene como uno de sus principios luchar para que más temprano que tarde este país tenga una nueva Constitución adoptada mediante una Asamblea Nacional Constituyente. En ese sentido, aplaudimos las iniciativas de Guillermo Endara Galimany y la reiteración de Samuel Lewis Galindo.
Hasta ahora no hemos escuchado a ningún candidato presidencial ni precandidato presidencial comprometerse de manera tan directa y efectiva con la convocatoria para dotar al país de una nueva Constitución como lo ha hecho el presidente Endara. Y no podía ser menos, pues con esa actitud el presidente Endara se sintoniza con más del 65% de la población panameña que quiere el cambio constitucional.
El FIN, por su parte, mantendrá y redoblará sus esfuerzos para que este anhelo del pueblo panameño no se vea ni truncado ni postergado.
El autor es ex presidente del Colegio de Abogados
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