Panamá, 8 de junio de 2003
 
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Kaleidoskopio
Reseña
Sociales
Horóscopo
Mosaico
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Por su urbanidad lo conocerás

Con sus retratos pretenden hablar más alto que con sus palabras. Si es así, nosotros los ciudadanos debemos medirlos con la misma vara

Alvaro González Clare

Las aristas que tiene el tema de la contaminación visual son muchas, particularmente si se observan a través del cristal con que lo miran los políticos. Ver la ciudad matizada e inundada por toda clase de letreros, rótulos comerciales, señalización vial comercial, rotulitos, telones, publicidad política pintada en paredes y papeletas pegadas por doquier, es para cualquier ciudadano que aún conserva un sentido visual sano, un entorno urbano desagradable, sucio, desordenado y estresante. Sin embargo, para los políticos ese aprecio visual no es lo importante. Es evidente que a ellos solo les interesa lograr la preferencia y la mejor ubicación en la publicidad exterior para los candidatos a puestos de elección, indistintamente del daño que le causan a la ciudad con el marasmo de información visual plantado, pegado o pintado en cuanto sitio, pared, pavimento o edificación puedan ensuciar.

Es así como lo implica el Dr. Ahumada en su más reciente artículo "Nueva señal de alarma", al interesarse en la disputa de competencia y autoridad que recientemente se ha suscitado entre el Ministerio de Obras Públicas y la Alcaldía capitalina sobre la publicidad exterior en las vías públicas. "Lo que en la superficie parece ser una simple disputa (...) en el fondo es un problema que puede tener gravísimas consecuencias en el desarrollo del proceso electoral".

Queda explícito que a los políticos solo les preocupa la posible manipulación en la preferencia de los permisos que se den para publicitar a candidatos a puestos de elección. El Decreto Ejecutivo No. 21 del 27 de marzo de 2003, que autoriza al MOP a instalar y remover anuncios publicitarios en las zonas contiguas a las vías públicas a nivel nacional, en vez de la Alcaldía, como había sido hasta ahora, ha causado la "suspicacia" por la desconfianza natural que hay entre los políticos en el uso o abuso de la autoridad con preferencias partidistas. Detrás de esta sensibilidad epidérmica, no hay la menor preocupación por el problema de la contaminación visual de la ciudad.

En este caso en particular, aplica muy bien la declaración del candidato opositor que denunció recientemente "que el arnulfismo y el PRD son la misma cosa". Para los ciudadanos de a pie, el tema de quien autoriza la publicidad vial es un asunto sin trascendencia urbana. Indistintamente de dónde se instalen y quién lo autoriza, será la misma porquería con distintas caras y slogans las que alterarán aún más el ya maltrecho escenario urbano.

Lo que no logro entender es lo extemporáneo del caso. ¿Por qué no se preocuparon los actuales críticos políticos de cuestionar al Ministerio de Obras Públicas hace seis años cuando autorizó a la empresa Señalizaciones Nacionales a instalar en todas las vías públicas de las ciudades del país, letreros con supuesta señalización vial que contenía publicidad comercial pagada? En aquella ocasión publiqué varios artículos denunciando el caso y al igual que lo reclamado por el Municipio capitalino, nadie le hizo caso a las críticas, porque en ese momento le convenía al partido político que estaba en el poder. "Si no es Chana es Juana", dice el dicho popular. Todo depende del color del cristal con que los políticos miren la ciudad y quién sea el beneficiario del negocio de las vallas publicitarias.

El Acuerdo No.72 que aprobó la actual administración municipal en junio del 2002, le dio al alcalde capitalino toda la autoridad y competencia para ordenar y limpiar la ciudad de la basura visual que nos contamina. Nada ha hecho al respecto, excepto pequeños amagos poco notorios. La ciudad sigue igual que antes de la vigencia del acuerdo "que censura la instalación ilegal de gran cantidad de vallas y anuncios publicitarios". Además, la campaña electoral ha empezado con anticipación la publicidad electoral y a pesar del típico desorden con que se manifiesta cada cinco años, nada ha hecho el Municipio para evitarlo. Ahora que se suscita el conflicto de intereses partidistas entre el Ministerio de Obras Públicas y el Municipio de Panamá por la competencia de la publicidad vial, es poca la autoridad moral que tiene la Alcaldía de Panamá para reclamarla. Muy distinto sería si durante los cuatro años de mandato hubiera logrado limpiar la ciudad de toda la basura visual que degrada el escenario urbano.

Me disgusta pensar que la clase política pueda ponderar tan alto la supremacía visual de los candidatos en las vallas de publicidad de carreteras, avenidas y calles. Con esto nos demuestran que con sus retratos pretenden hablar más alto que con sus palabras. Si es así, nosotros los ciudadanos debemos medirlos con la misma vara y elegirlos ponderando, en su justa medida, la urbanidad que demuestran en la forma como presentan su publicidad política en las ciudades, pueblos y campos de la nación.

El autor es arquitecto

Además en opinión

. Globalización y regionalismo (I): Guillermo Sánchez Borbón
. El vicio de la exageración: Jorge Eduardo Ritter
. Panamá se da por vencida en asunto de limpieza de bases: Betty Brannan Jaén
. Por su urbanidad lo conocerás: Alvaro González Clare





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá