St. Louis: Puerta de entrada al Oeste
Guarda influencia francesa, gracias a sus fundadores; algo de herencia española
y el gran espíritu de los colonizadores
Esther M. Arjona
earjona@prensa.com
El río Mississippi luce enorme bajo los largos puentes de metal que lo atraviesan. Si nos detenemos en la ribera este, justo bajo el río
Missouri, una serie de edificios, algunos modernos, otros con algo de historia,
y como punto visual principal, un enorme arco de acero inoxidable que se
eleva a 630 pies. Se trata de la ciudad de St. Louis, la puerta de entrada
al Oeste.
Esta ciudad ubicada en el centro de la nación estadounidense tiene un poco del este, un poco del oeste, un poco del norte, un poco del sur. Guarda influencia francesa, gracias a sus fundadores; algo de herencia española y el gran espíritu de los colonizadores.
El
jazz
y el
blues
encontraron tierra fértil, al igual que muchas otras manifestaciones del arte.
Arte
Hay opciones para todos los gustos, desde el imponente Museo de Arte de St. Louis, uno de los más visitados en todo Estados Unidos y que cuenta con una variada colección que incluye piezas milenarias de Oriente, momias de Egipto, esculturas renacentistas, pinturas de renombrados artistas como El Greco, Van Gogh, Monet, Picasso, Kandinsky y Miró, además de obras de arte moderno, la Fundación Pulitzer para las Artes, que alberga selectas piezas de arte moderno, el Parque de esculturas Laumeir, un globo de terreno de 98 acres que alberga 84 esculturas de todo tipo, y una sala principal que exhibe muestras temporales, o el City Museum, ubicado en un edificio con instalaciones elaboradas con chatarra y piezas de edificios derribados, un lugar muy especial para los niños.
Durante el verano se puede disfrutar de actividades al aire libre, ya sea de teatro o musicales, muchas de ellas gratuitas. Si es amante de la música clásica, podrá disfrutar de los conciertos de la Orquesta Sinfónica de St. Louis, la segunda más antigua del país.
Edificios
Su arquitectura es fascinante. Una gran cantidad de edificios
con grandes columnas, capiteles y otros ornamentos, la mayoría construida con ladrillos, son una muestra de una época de bonanza. Aunque la gran mayoría de los residentes se ha mudado a los suburbios, existe todo un programa de revitalización para el área del centro que ofrecerá, sobre todo a jóvenes, la opción
de ocupar
lofts
y estudios.
Si caminamos por Market Street podremos ver la imponencia de los edificios estatales. La Alcaldía, las cortes municipales, el juzgado civil, el edificio de la ópera y una edificación a todas luces francesa con un reloj a lo alto de su torre. Es parte del remodelado hotel Hyatt, ubicado en la antigua estación del tren, donde también se ubica un simpático
mall
. Muy cerca de la ribera del Mississippi, está el Capitolio, con su cúpula verde.
Otras áreas concentran grandes escuelas de medicina con imponentes centros médicos, cafés y pequeños bares con mesas ubicadas en callejuelas de ladrillos, fuentes y hermosas iglesias. La más imponente de todas, la Basílica de St. Louis, uno de los templos con mayor trabajo en mosaicos.
Para los deportistas, una joya de los beisbolistas, el Busch Stadium, hogar de los Cardenales de St. Louis que data de 1965. No es extraño encontrarse con un dirigible en el cielo y varios helicópteros haciendo tomas aéreas de los partidos. A unas 9 cuadras, el domo Edward Jones, para quienes prefieren el
football
. Este es el hogar de los Rams.
Historia
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| El Arco y el capitolio (antigua corte) vistos
desde un parque |
Quienes disfrutan conociendo el pasado, tiene mucha historia que conocer.
Fundada por un grupo de trabajadores y mercaderes de pieles que pensaban estar en tierras francesas, nombraron el pequeño poblado como Saint Louis en honor a Luis IX, rey de Francia que fue canonizado en 1297. Tardaron un año en darse cuenta de que Francia había cedido los territorios al oeste del Mississippi a España. Aun con gobierno español, las costumbres permanecieron francesas.
Con la compra de Louisiana por parte de Estados Unidos, St. Louis fue escogido por el entonces presidente Thomas Jefferson como el sitio para tomar formal posesión del territorio. Así inició la expansión hacia el oeste. Para explorar las tierras obtenidas se solicitaron los servicios de Meriwether Lewis y William Clark. Esta expedición que duró más de 2 años cubrió alrededor de 7,689 millas.
St. Louis creció hasta convertirse en una metrópoli. Quienes transitaban por el Mississippi debían hacer una parada obligada. Quienes se dirigían hacia el oeste debían iniciar su camino allí.
Una idea de crear un monumento para la ciudad debió ser pospuesta por la Segunda Guerra Mundial. A finales de los 40 se realizó la competencia que fue ganada por el arquitecto Eero Saarinen, quien diseñó un arco de acero inoxidable que se eleva en la ribera oeste del Mississipi y que representa la puerta de entrada al oeste. Su construcción duró alrededor de tres años y se completó en el 66.
Otras atracciones
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Estadio Busch, hogar de los Cardenales |
St. Louis cuenta con un amplio jardín botánico, una elegante propiedad de un comerciante inglés llamado Henry Shaw, que fue donada a la ciudad en el año
1859, el Forest Park, donde amantes de la naturaleza y deportistas acuden
a ejercitarse.
También está la oportunidad de viajar por la Ruta 66, asistir a las carreras de Fórmula 1, visitar sus viñedos o la cervecería más grande del mundo, la Anheuser-Busch, y disfrutar de una Budweiser.
Cortesía de Visit USA y Continental Airlines
Además en mosaico
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Santa sucesión
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St. Louis: Puerta de entrada al Oeste
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Lea en nuestro próximo número:
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Enrique Grau
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