Panamá, 8 de junio de 2003

 
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Cartas y Comentarios

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Electrificante valla publicitaria

Un empresario emprendedor usa un transformador para anunciar sus servicios. Aunque el ingenio es un haber valioso para cualquier empresario, esta vez su aplicación es ilegal, porque viola el Decreto 72 del 26 de junio de 2001, que regula la publicidad.


Gracias, Panamá
4 de junio de 2003

Quiero con todo mi corazón y con toda la emoción que el momento amerita, en nombre de la comunidad dominicana residente en Panamá, felicitar, a través de su medio, a los panameños por haber sido sede de este grandioso y magno evento.

Pero ante todo, quiero agradecer al pueblo panameño, en nombre de todos los dominicanos residentes, el apoyo que se le dio a nuestra representante Amelia Vega, quien triunfó; yo diría que ganó Panamá, ganó Amelia, América Latina y ganamos todos. Sabemos que aquí hubo reporteros que desde el principio se manifestaron pública y abiertamente en favor de Amelia, aún siendo de este país, demostrando así que el panameño tiene un justo y transparente corazón.

Pero si hablamos de ganadores, nosotros, los dominicanos residentes aquí, hace años que somos ganadores, lo somos desde el primer día en que pisamos este paraíso de amor que es Panamá, este suelo que nos abrió sus puertas, sus brazos y su corazón.

Somos ganadores porque no cualquiera puede tener en cada lado de su corazón dos patrias, ni una bandera en cada mano, aquí hemos llorado juntos las tristezas que producen los momentos difíciles, pero también hemos levantado la bandera de las estrellas para celebrar y reír en los momentos de alegrías.

Somos ganadores, porque no todos tienen dos reinas: Amelia y Stefanie.

Aprovecho esta oportunidad para exhortar a todos mis compatriotas residentes en Panamá a trabajar, convivir y comportarse con decoro, correcta y honradamente, logrando de esta manera enaltecer nuestras dos banderas con altura y honor.

Quiero agregar que tengo una hermosa nieta panameña, se llama Abril Koward, y desde ya empezaré a prepararla para que sea Miss Panamá. ¡Felicidades, Panamá!, desde antes de nacer tenías nombre propio: Puente del Mundo y Corazón del Universo.

María L. Ramírez


Comentan artículo de opinión
4 de junio del 2003

Como quiera que el abogado Juan David Morgan comenta un artículo mío sobre la existencia del alma, me gustaría ejercer mi derecho a réplica con este breve comentario: me gustó su artículo titulado “Creer o no creer”, ya que fue muy bien estructurado, coherente y respetuoso. A mi parecer, sin embargo, sus argumentos contra mi posición sobre la existencia del alma, son más emotivos y poéticos que contundentes y sólo traducen un mero deseo de que haya algo sobrenatural que nos gobierne. Evidentemente, con el alcance actual de la ciencia, ninguno de los dos puede probar ni lo uno ni lo otro.

Citar algunos hombres de ciencia de prestigio para fortalecer sus ideas no necesariamente cumple su cometido. Por ejemplo, la Academia de Ciencias de Estados Unidos, entidad que agrupa a la mayoría de sabios norteamericanos e ilustres foráneos, hizo una encuesta en la revista Nature, unos 6 años atrás y determinó que más del 85% de sus miembros eran agnósticos o ateos. Esto evidentemente tampoco prueba nada, pero coloca a los hombres de ciencia en una más precisa dimensión.

Por último, difiero en la perfección del cosmos. A juzgar por las desgracias naturales que suceden a diario (terremotos, accidentes, inundaciones, tornados), las actividades bélicas del vaquero tejano, las barbaries terroristas de extremistas islámicos, grupos independentistas y guerrilleros antisociales, las hambrunas de millones de niños pobres, las extinciones masivas de especies vivientes, la existencia de fragmentos cósmicos potencialmente impactantes y la potencial contracción futura del universo, entre otros, me cuesta pensar en que una inteligencia superior o una deidad bondadosa sea el artífice del todo.


Xavier Sáez-Llorens


Réplica
4 de junio del 2003

Es de lamentar que en la primera plana del diario La Prensa, del día 4 de junio del 2003, en el artículo titulado: “Dominicana gana corona”, se exprese que la primera mandataria de este país “...fue abucheada por la audiencia del Figali Convention Center cuando fue presentada”, y manifiesto que es lamentable porque esta afirmación no corresponde a la realidad, muy por el contrario, la misma recibió el beneplácito de la concurrencia.

La noticia comentada, lejos de reforzar la imagen de convivencia armónica y pacífica con que sí cuenta este país, da la impresión a propios y extraños que no participaron del evento, que en nuestro país no existen las condiciones antes indicadas.

Hay acciones de Gobierno que por su importancia para impulsar sectores económicos en pro del desarrollo nacional no pueden ni deben ser objeto de acciones que contribuyen a menoscabar el esfuerzo del sector público y privado por hacer de este país un lugar más próspero para todos los panameños, como fue el Miss Universo 2003.


Liriola Pittí
Gerente general
Instituto Panameño de Turismo


Nota de la editora

La Prensa tiene la obligación de reportar los hechos. Ocasionalmente ocurre que el reportero, que es primariamente un observador entrenado, malinterpreta un detalle, lo cual puede corromper su reporte. Aparentemente esto fue lo que ocurrió la noche del Miss Universo.

Según mi investigación, como Defensora del lector, cuando la Presidenta de la República, Mireya Moscoso, fue presentada, hubo silbidos y gritos aislados, que la reportera consideró una muestra de repudio. De mi investigación deduzco que la presidenta Moscoso no fue abucheada esa noche, como lo reportamos.


La miss a la que olvidamos
13 de mayo de 2003

Me quiero referir al artículo publicado en la edición de La Prensa del lunes 12 de mayo, bajo el título: “El Miss Universo que vivimos”, en la sección de Revista, página 1B.

Dicho artículo hace una descripción del primer Miss Universo que se organizó en Panamá, en 1986, pero lo que me llama la atención, lamentablemente, es la falta de tacto y respeto para con la panameña que nos representó en ese certamen, porque en ese artículo no se menciona su nombre y no aparece ni siquiera una fotografía de ella.

Señores de La Prensa soy de carne y hueso, con mucha sangre panameña en mis venas, pero quiero pensar que en relación con su diario (muy profesional, por cierto) este olvido ha sido un error al momento de plasmar la noticia y pasaron por alto este detalle, porque todos los seres humanos cometemos errores.


Nota de la editora

El 7 de mayo de 2003 La Prensa , en su sección Revista, publicó una entrevista hecha a Gilda García, Señorita Panamá para Miss Universo 1986. La nota, de página entera, se titulaba: “Con felicidad y frustración Gilda recuerda”.






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