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Cartas y Comentarios
Mileika Bernal
mbernal@prensa.com
Electrificante valla publicitaria
Un empresario emprendedor usa un transformador para anunciar sus servicios. Aunque
el ingenio es un haber valioso para cualquier empresario, esta vez su aplicación
es ilegal, porque viola el Decreto 72 del 26 de junio de 2001, que regula la
publicidad.
Gracias, Panamá
4 de junio de 2003
Quiero con todo mi corazón y con toda la emoción
que el momento amerita, en nombre de la comunidad dominicana residente
en Panamá, felicitar, a través de su medio, a los
panameños por haber sido sede de este grandioso y magno
evento.
Pero ante todo, quiero agradecer al pueblo
panameño, en
nombre de todos los dominicanos residentes, el apoyo que se le
dio a nuestra representante Amelia Vega, quien triunfó;
yo diría que ganó Panamá, ganó Amelia,
América Latina y ganamos todos. Sabemos que aquí hubo
reporteros que desde el principio se manifestaron pública
y abiertamente en favor de Amelia, aún siendo de este país,
demostrando así que el panameño tiene un justo y
transparente corazón.
Pero si hablamos de ganadores, nosotros, los
dominicanos residentes aquí, hace años que somos ganadores, lo somos desde
el primer día en que pisamos este paraíso de amor
que es Panamá, este suelo que nos abrió sus puertas,
sus brazos y su corazón.
Somos ganadores porque no cualquiera puede
tener en cada lado de su corazón dos patrias, ni una bandera en cada mano,
aquí hemos llorado juntos las tristezas que producen los
momentos difíciles, pero también hemos levantado
la bandera de las estrellas para celebrar y reír en los
momentos de alegrías.
Somos ganadores, porque no todos tienen dos reinas: Amelia y Stefanie.
Aprovecho esta oportunidad para exhortar a
todos mis compatriotas residentes en Panamá a trabajar,
convivir y comportarse con decoro, correcta y honradamente, logrando
de esta manera enaltecer
nuestras dos banderas con altura y honor.
Quiero agregar que tengo una hermosa nieta
panameña, se
llama Abril Koward, y desde ya empezaré a prepararla para
que sea Miss Panamá. ¡Felicidades, Panamá!,
desde antes de nacer tenías nombre propio: Puente del Mundo
y Corazón del Universo.
María L. Ramírez
Comentan artículo de opinión
4 de junio del 2003
Como quiera que el abogado Juan David Morgan
comenta un artículo
mío sobre la existencia del alma, me gustaría ejercer
mi derecho a réplica con este breve comentario: me gustó su
artículo titulado “Creer o no creer”, ya que
fue muy bien estructurado, coherente y respetuoso. A mi parecer,
sin embargo, sus argumentos contra mi posición sobre la
existencia del alma, son más emotivos y poéticos
que contundentes y sólo traducen un mero deseo de que haya
algo sobrenatural que nos gobierne. Evidentemente, con el alcance
actual de la ciencia, ninguno de los dos puede probar ni lo uno
ni lo otro.
Citar algunos hombres de ciencia de prestigio
para fortalecer sus ideas no necesariamente cumple su cometido.
Por ejemplo, la
Academia de Ciencias de Estados Unidos, entidad que agrupa a la
mayoría de sabios norteamericanos e ilustres foráneos,
hizo una encuesta en la revista Nature, unos 6 años atrás
y determinó que más del 85% de sus miembros eran
agnósticos o ateos. Esto evidentemente tampoco prueba nada,
pero coloca a los hombres de ciencia en una más precisa
dimensión.
Por último, difiero en la perfección del cosmos.
A juzgar por las desgracias naturales que suceden a diario (terremotos,
accidentes, inundaciones, tornados), las actividades bélicas
del vaquero tejano, las barbaries terroristas de extremistas islámicos,
grupos independentistas y guerrilleros antisociales, las hambrunas
de millones de niños pobres, las extinciones masivas de
especies vivientes, la existencia de fragmentos cósmicos
potencialmente impactantes y la potencial contracción futura
del universo, entre otros, me cuesta pensar en que una inteligencia
superior o una deidad bondadosa sea el artífice del todo.
Xavier Sáez-Llorens
Réplica
4 de junio del 2003
Es de lamentar que en la primera plana del
diario La Prensa, del día 4 de junio del 2003, en el artículo titulado: “Dominicana
gana corona”, se exprese que la primera mandataria de este
país “...fue abucheada por la audiencia del Figali
Convention Center cuando fue presentada”, y manifiesto que
es lamentable porque esta afirmación no corresponde a la
realidad, muy por el contrario, la misma recibió el beneplácito
de la concurrencia.
La noticia comentada, lejos de reforzar la
imagen de convivencia armónica y pacífica con que sí cuenta este
país, da la impresión a propios y extraños
que no participaron del evento, que en nuestro país no existen
las condiciones antes indicadas.
Hay acciones de Gobierno que por su importancia
para impulsar sectores económicos en pro del desarrollo nacional no pueden
ni deben ser objeto de acciones que contribuyen a menoscabar el
esfuerzo del sector público y privado por hacer de este
país un lugar más próspero para todos los
panameños, como fue el Miss Universo 2003.
Liriola Pittí
Gerente general
Instituto Panameño de Turismo
Nota de la editora
La Prensa tiene la obligación de reportar los hechos. Ocasionalmente
ocurre que el reportero, que es primariamente un observador entrenado,
malinterpreta un detalle, lo cual puede corromper su reporte. Aparentemente
esto fue lo que ocurrió la noche del Miss Universo.
Según mi investigación, como Defensora del lector,
cuando la Presidenta de la República, Mireya Moscoso, fue
presentada, hubo silbidos y gritos aislados, que la reportera consideró una
muestra de repudio. De mi investigación deduzco que la presidenta
Moscoso no fue abucheada esa noche, como lo reportamos.
La miss a la que olvidamos
13 de mayo de 2003
Me quiero referir al artículo publicado en la edición
de La Prensa del lunes 12 de mayo, bajo el título: “El
Miss Universo que vivimos”, en la sección de Revista,
página 1B.
Dicho artículo hace una descripción del primer Miss
Universo que se organizó en Panamá, en 1986, pero
lo que me llama la atención, lamentablemente, es la falta
de tacto y respeto para con la panameña que nos representó en
ese certamen, porque en ese artículo no se menciona su nombre
y no aparece ni siquiera una fotografía de ella.
Señores de La Prensa soy de carne y hueso, con mucha sangre
panameña en mis venas, pero quiero pensar que en relación
con su diario (muy profesional, por cierto) este olvido ha sido
un error al momento de plasmar la noticia y pasaron por alto este
detalle, porque todos los seres humanos cometemos errores.
Nota de la editora
El 7 de mayo de 2003 La Prensa , en su sección Revista,
publicó una entrevista hecha a Gilda García, Señorita
Panamá para Miss Universo 1986. La nota, de página
entera, se titulaba: “Con felicidad y frustración
Gilda recuerda”.
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