Panamá, 30 de mayo de 2003
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La contaminación ambiental, ¿compañera inseparable?

Eduquémonos, eduquemos a los nuestros y tomemos conciencia de esta problemática con la seriedad que el tema amerita, por el bien de todos

Víctor Manuel Vega Castillo
vmvc74@yahoo.com

Con la llegada a Inglaterra de la Revolución Industrial a finales del siglo XIX, aparecieron y luego proliferaron grandes fábricas manufactureras de artículos en serie, ya que al mismo tiempo surgió una nueva cultura para la humanidad: el consumismo. La cultura del consumismo produjo un acelerado incremento en la explotación de los recursos naturales del planeta para hacer producir al máximo las industrias y satisfacer así la creciente demanda. Esta fiebre industrial, la cual posiblemente buscaba entre comillas "elevar la calidad de vida de los seres humanos", inevitable y lamentablemente trajo consigo un mal que nos ha venido asechando desde aquellos tiempos hasta el presente; causando fenómenos de impacto global, tales como la lluvia ácida, el efecto invernadero, el agujero en la capa de ozono, pérdida de la biodiversidad, etc.; hablamos de la contaminación ambiental. Además de la contaminación industrial, con el crecimiento de la población humana se añadieron nuevas actividades contaminantes (agrícolas y domésticas) a los suelos, las aguas y el aire del planeta: los pesticidas, abonos químicos, las aguas negras, el smog, la gasolina con plomo, la basura, el ruido, los residuos hospitalarios y radiactivos son algunos ejemplos de estos.

En nuestro país, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), en su Ley No. 41 General del Ambiente, nos dice que la contaminación "es la presencia en el ambiente, por acción del hombre, de cualquier sustancia química, objetos, partículas, microorganismos, formas de energía o componentes del paisaje urbano o rural, en niveles o proporciones que alteren negativamente el ambiente y/o amenacen la salud humana, animal o vegetal o los ecosistemas".

Panamá no escapa de esta triste realidad, contribuyendo con su "cuota" de contaminación, por ejemplo, la gran mayoría de las aguas negras que se producen en nuestro país, es vertida directamente a las fuentes de agua (ríos, quebradas, bahías) sin ningún tipo de tratamiento previo. Así mismo, un gran número de los basureros de nuestras ciudades del interior (Chitré, Parita, Las Tablas, Santiago, etc.) son a cielo abierto y están ubicados a orillas de ríos, quebradas, zonas costeras o manglares, los cuales están entre los ecosistemas más productivos de la naturaleza. Lamentablemente hemos vivido por décadas con el pensamiento de que el ambiente lo soporta y lo purifica todo, algo que en teoría es cierto, pero con el constante aumento en la cantidad de desechos que producimos, nuestro ambiente se está saturando, o sea, estamos sobrepasando la capacidad de carga del mismo. En algunos lugares la capacidad de reciclaje propio de la naturaleza ya se sobrepasó de manera preocupante; tal es el caso de uno de los temas más escuchados y gastados al acercarse los vientos electorales con promesas de solución: el saneamiento de la bahía de Panamá.

¿La aparición de nuevas enfermedades y la reaparición de viejos enemigos de la salud humana que ya creíamos controlados, llámense estrés, cólera, dengue, sarampión, meningitis, diarreas, fuertes gripes y resfriados, alergias, asma y últimamente neumonía, no serán una muestra palpable de que el equilibrio ambiental se está rompiendo y de que la naturaleza está comenzando a combatir al que por tradición ha sido su principal enemigo, ya sea por inconsciencia o por ignorancia? Eduquémonos, eduquemos a los nuestros y tomemos conciencia de esta problemática con la seriedad y relevancia que este tema amerita, por el bien de todos.

El autor es licenciado en recursos naturales

Además en opinión

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