Aryeh Neier, un guerrero por los derechos humanos
Aryeh Neier, un guerrero persistente por los derechos humanos, quien comprobó que un solo hombre dedicado a propósitos superiores sí puede cambiar el mundo
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Para aquellos que no están al tanto de la lucha internacional por los derechos humanos, el nombre que aparece en el título de este artículo puede ser desconocido, pero para los que en algún momento de nuestras vidas nos hemos enfrentado a dictaduras, Aryeh Neier es un implacable guerrero por los derechos humanos, uno que ha comprobado que un hombre con propósitos superiores y un coraje de hierro sí puede ayudar a cambiar el mundo en que vivimos.
Luego de 40 años de lucha, Aryeh ha publicado un libro titulado Taking Liberties ("Tomando libertades") en el que detalla su larga lucha por los derechos humanos.
En 1963 comenzó su lucha en el American Civil Liberties Union (ACLU), convirtiéndose en su director a una tierna edad. Allí luchó contra la brutalidad policial en Nueva York y, en lo que fue un controversial acto, defendió la libertad de expresión de una banda de neo-nazis, aun cuando había nacido en Alemania y había tenido que huir de Hitler al producirse el Holocausto. Este acto le produjo enormes dificultades con sus padres, pero para Aryeh la libertad de expresión no se calificaba según el gusto personal del exponente, sino que se trataba de un derecho de todo ser humano. Igualmente, en su lucha por los derechos humanos se ha enfrentado tanto a gobiernos de derecha como a los de izquierda... y muchísimo contra la amoralidad en la política exterior de su propio gobierno, el norteamericano. Desde ACLU hizo gran parte de su lucha a través de demandas jurídicas, algunas de las cuales sentaron importantes precedentes. Además, quienes trabajan en ACLU llevan a cabo trabajos de investigación, coaliciones con otras organizaciones, asisten a programas de radio y Tv, se reúnen con consejos editoriales, con columnistas de renombre, escriben artículos de opinión, dictan charlas, se comunican a través del correo y por correo electrónico con miles de interesados, y van a hablar a iglesias, sinagogas, sindicatos, y a cualquier otro lugar donde se reúna mucha gente.
Concluida su labor con ACLU pasó a fundar Human Rights Watch, junto con Roberto Bernstein, presidente de la Editorial Random House y con el prominente abogado Orville Schell. Human Rights Watch empezó con el Helsinski Watch, seguido por el Americas Watch -dedicado a nuestro continente- y terminó como Human Rights Watch. Neier opina que las acciones de Pinochet, Nixon, Kissinger y la CIA -por sus excesos- fueron cruciales para el fortalecimiento de la institución de derechos humanos en Estados Unidos.
Eran pocos los del Human Rights Watch, y a las reuniones que sostenían todos los miércoles invitaban a potenciales donantes que casi siempre -impresionados por su labor- los apoyaban con sus contribuciones permitiendo así el empleo de jóvenes investigadores. El Gobierno estadounidense siempre los atacó por sus críticas a gobiernos amigos y alineados con EU, y esto los fue convirtiendo en una fuerza potente en la defensa de los derechos humanos en forma mundial.
Neier empleó para Americas Watch a Juan Méndez, abogado argentino -y a jóvenes (todas de entre 20 y 30 años) tales como Cynthia Brown, Cynthia Arnson, Jean-Marie Simon, Holly Burkhatter y Anne Nelson; ellas juntas tomaron altos riesgos investigando in situ los horrores en países centroamericanos, en Chile, Argentina, y otros. Después de las caídas de las dictaduras se dedicaron a asistir en la formación de comisiones de la verdad y a propugnar por la jurisdicción universal de los derechos humanos, causa que recibió un gran apoyo con el arresto de Pinochet en Gran Bretaña, promovido por el juez español Baltasar Garzón. Hoy Juan Méndez es presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que es la única comisión de la OEA que realmente funciona con eficacia.
Aryeh Neier pasó en 1993 a presidir el Open Society Institute, fundado por George Soros, donde adicionó a su pasión por la defensa de los derechos humanos otros programas amplios tales como elecciones libres, asistencia humanitaria, la lucha contra la corrupción, reformas democráticas, microfinanzas, salud pública, educación, y muchas otras más.
Los hombres y mujeres vulnerables del mundo entero tienen mucho que agradecer a Aryeh Neier, un guerrero persistente por los derechos humanos, quien comprobó que un solo hombre dedicado a propósitos superiores sí puede cambiar el mundo.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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