
Superávit de cesáreas
A veces la presión de la familia es tan grande, que el médico para evitar complicaciones decide hacer una cesárea
Tilcia Elena Delgado
tdelgado@prensa.com
El hecho es indiscutible. El número de partos por cesárea se ha disparado en los últimos años. Algunos responsabilizan a una nueva generación de madres poco dispuestas a soportar el dolor que implica traer un bebé al mundo mediante la forma tradicional. Otros, entre ellos la Organización Panamericana de la Salud, dicen que son los doctores los que reflejan en las mujeres sus propias preferencias. La tendencia se da tanto en Estados Unidos como en América Latina, incluido Panamá.
Preocupados por las demandas legales y en muchos casos por sus honorarios, ginecólogos-obstetras dicen a las futuras madres que la cesárea es más segura que el parto vaginal.
Los médicos frecuentemente recurren a este procedimiento porque resulta más cómodo y puede programarse fuera del horario de su consultorio. Además, la cesárea dura cerca de una hora, mientras que un parto normal requiere varias horas de trabajo. Cuando los obstetras trabajan en varias instituciones, muchas veces recurren a la cesárea cuando les toca atender dos o tres partos al mismo tiempo.
En América Latina el número de nacimientos de "forma artificial" va en aumento. Según datos del British Medical Journal, en la región se llevan a cabo 850 mil cesáreas innecesarias cada año. De los 18 países analizados en el estudio, solo seis cuentan con índices de cesáreas bajo el 15% (10% es lo aceptable por la Organización Mundial de la Salud).
Chile es el país con el nivel más alto (40%), le sigue Brasil (27%), República Dominicana y Argentina con 25%. Panamá tiene 20%.
La mayor incidencia de estas cirugías se dan en países con mayor desarrollo socioeconómico, mejores condiciones sanitarias y de atención materno-infantil.
De acuerdo con la doctora Geneva González, ex presidenta de la Asociación de Obstetras de Panamá, el porcentaje de nacimientos por cesárea en los hospitales privados panameños se ha mantenido desde hace cinco años en un 19%. Científicamente no hay ningún indicador que determine la tendencia, ya que los índices se reportan bajo las categorías de nacimientos vivos y muertos a la Contraloría General de la República.
Los hospitales, al igual que las aseguradoras, son reacios a revelar la cantidad y los costos de los nacimientos por cesárea. Recientemente, ante la proliferación de estas cirugías, las aseguradoras se vieron obligadas a restringir sus programas de cobertura en ese renglón. Hoy se evita hablar del asunto.
El precio de una cesárea en los hospitales privados puede oscilar entre 600 a mil 200 dólares. El período de hospitalización y recuperación cuando se tiene este tipo de intervención siempre es más largo que cuando se trata de un parto normal.
En las instituciones públicas, como el Santo Tomás, el precio es de 50 dólares. (De los 11 mil 181 nacimientos que ocurrieron en el Santo Tomás en el año 2002, solo 2 mil 414 se realizaron mediante cesárea).
Lo que algunos argumentan es que en el área privada hay un tipo de presión que no se encuentra en los hospitales públicos.
Cuando una paciente entra al Santo Tomás la responsabilidad de la paciente recae sobre la institución, no sobre ningún doctor en particular.
A veces la presión de la familia es tan grande, que el médico para evitar complicaciones decide hacer una cesárea. Por otro lado, están las "famosas demandas médicas". Otro factor señalado en los hospitales privados es el relacionado con los riesgos médicos o por cesáreas anteriores. (Aunque esto no necesariamente es así. Ya se ha comprobado que se puede ofrecer a la mujer tener un parto vaginal, después de haber tenido un nacimiento por cesárea).
Además, está el argumento de que la morbilidad que produce la cesárea es cada vez más baja, porque se tiene más y mejor tecnología, más anestesia, se tiene antibióticos y hay hospitales preparados, dicen algunos especialistas.
La autora es periodista
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