El
reino de los niños
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Hace una semana, conversando con don Everardo
Bértoli (ex-presidente de la federación de fútbol, hace ya
algunos años), en un agasajo que le hizo a algunos jugadores
de su escuelita Siglo XXI, en un restaurante de la localidad,
sacamos al tapete el tema de las escuelitas de fútbol . Lo
sentí orgulloso cuando me hablaba de cada uno de estos niños
que premió con un almuerzo en un convivio entre jugadores,
monitores y padres de familia. Fue un acto sencillo y muy
fraterno.
Unos días antes de conversar con Bértoli
leía a Gary Stempel en su columna "Juego Técnico" de Mi Diario,
casualmente sobre el tema de los niños, haciendo referencia
al torneo de FoxKids que se hizo en el Rommel Fernández entre
el 3 y 5 de mayo. Decía el técnico de las categorías menores
de Panamá, que nunca se había dado un espectáculo de este
tipo en el Rommel Fernández, que lo transportó a su pasado
en Inglaterra cuando los clubes profesionales organizaban
los "open days". En el fondo, subrayaba Stempel, el FoxKids
había sido importante porque las familias de estos chicos
pudieron sentir el ambiente del fútbol con sus hijos en el
engramado del Rommel.
Es conmovedor el mundo de los niños
y más cuando desde pequeños se los ve correr detrás de un
balón. Lo del FoxKids fue espectacular, lo confieso, nunca
había visto trabajar de esta manera tan incansable a la actual
federación de fútbol, pero soy de la opinión de que hay que
seguir en ese ritmo y no esperar únicamente a que lo hagamos
cuando asistamos como invitados a un torneo de una importante
cadena de televisión por cable.
El fútbol es una de las disciplinas
que más se están practicando en toda la República y los niños
se están convirtiendo en sus protagonistas. La proliferación
de escuelitas se hace cada vez mayor y en cada una de ellas
los padres están presentes. No como el FoxKids ni con una
cancha como la del Rommel Fernández, pero se las ingenian
para practicar en distintos lugares.
Hay una masificación del deporte entre
los niños, en escuelitas que trabajan por su cuenta, y de
las cuales las diferentes federaciones de fútbol no se han
hecho eco porque, lamentablemente, la gestión de cada junta
directiva está supeditada a una programa determinado con
sus selecciones mayores o las menores, hasta los 17 años.
No les alcanza el tiempo para darle
un seguimiento al trabajo de base, que es donde se pule al
niño desde una temprana edad.
Este es una de los peticiones de Bértoli
y otros dirigentes o entrenadores de escuelitas, que claman
porque se le dé importancia al alimento de todo futbolista,
que empieza desde su etapa de niñez. Sería algo diferente
que cambiaría parte de nuestro entorno futbolístico. Suena
increíble, en todo caso, que un país como Panamá sin un trabajo
de base, esté clasificado para un Mundial Sub 20. Debemos
de sentirnos bendecidos.
Los niños necesitan tener un espacio
particular en las federaciones de fútbol que vaya más allá de
una simple comisión de categorías menores: recordemos que
de ellos es el reino de los cielos.