In memorian
Recordando al padre Pérez Herrera
Elvia y Carlos Pérez Herrera T.
Hace 10 años, un 18 de mayo de 1993, falleció en esta ciudad nuestro padre, el doctor Carlos Alfredo Pérez-Herrera. Sin embargo, hoy no hablamos del padre de familia ejemplar. Hoy hemos querido compartir con ustedes algunos retazos de Carlos Pérez-Herrera, el teólogo, el sacerdote, el escritor, el poeta, el filósofo, el periodista, el político y el diplomático.
Nuestro padre nació en la provincia de Veraguas, en un hogar cristiano, hijo de educadores. Ejerció el sacerdocio en diversos lugares del territorio nacional, luchando siempre por la causa de los campesinos y de los marginados. Debido a esto fue criticado y perseguido, incluso por sectores de la misma Iglesia. Y es que era un hombre con una amplia visión, adelantado a su época. Cuentan sus amistades, que al preguntársele sobre lo que pensaba de la postura de estos sectores, manifestaba con la calma que lo caracterizaba: Ustedes no se preocupen, ellos (refiriéndose a la Iglesia) nos comprenderán o se arrepentirán de no habernos comprendido. Después de pensarlo mucho, solicitó la dispensa, la que le fue otorgada. La Iglesia finalmente lo comprendió. Contrajo matrimonio eclesiástico con la profesora Fanny Tristán, y la ceremonia fue oficiada por monseñor Marcos Gregorio Mcgrath.
Nuestro padre se distinguía por su capacidad intelectual; dominaba más de 11 idiomas: además del español, hablaba perfectamente el latín, el griego clásico, el francés, el italiano, el inglés, portugués, árabe, alemán, tenía conocimientos de ruso, rumano, arameo, la lengua de Cristo, y de ciertos dialectos indígenas.
Tenía una memoria prodigiosa, era un estudioso apasionado de la historia nacional y universal. Puedo decir, sin exagerar, que recordaba los nombres de los libros e incluso muchísimas veces los números de las páginas en que había obtenido alguna información. Otras veces, al leer los libros de renombrados autores nacionales y extranjeros, nos decía que un dato, un nombre o una fecha estaban errados, y si no estaba convencido de algún dato, no desmayaba hasta investigar la verdad aunque esto significara consultar los Archivos de Indias o adentrarse en una montaña de Veraguas para entrevistar a un descendiente de Urraca, en una época en que no había internet en Panamá.
Como político tenía una visión increíble, por lo que fue asesor de varios gobernantes, aunque nunca se apartó de sus principios morales, lo que le valió el respeto e incluso muy buenas amistades entre sus adversarios políticos. Fue diputado en la Asamblea Nacional por la provincia de Veraguas, asesor del general Torrijos, a quien le recomendó e impulsó la participación de Panamá en el Movimiento de Países No Alineados y en otros foros internacionales como parte de la estrategia para la recuperación del Canal.
Como diplomático se destacó como embajador de Panamá en Francia, Países Escandinavos (Noruega, Suecia y Dinamarca), en Libia y embajador extraordinario y plenipotenciario en Países Arabes y el Medio Oriente. Fue condecorado por los gobiernos de Francia, España, la República Democrática de Corea y el Instituto de Investigación Mexicano Belga. Fue invitado de honor a la reinauguración del Canal de Suez en Egipto.
Como hombre de letras fue columnista y autor de artículos periodísticos en diversos diarios nacionales y extranjeros, profesor de francés, latín, griego clásico, de filosofía y sociología, de sistemas políticos del Medio Oriente, en la Universidad Nacional y profesor de los seminaristas en el Seminario Mayor San José de la Universidad Santa María La Antigua. También escribía poesías, obras de teatro, ensayos históricos y cuentos. En esta rama fue premiado en los Juegos Florales Centroamericanos en 1963.
Debido a su habilidad política, a sus contactos y sobre todo a su nivel intelectual y don de gente, no solo conoció personalmente a los reyes de España, al generalísimo Broz Tito de Yugoslavia, a los mandatarios de varias naciones árabes, a los controversiales estadistas Fidel Castro de Cuba, Mohamar AL Khadafi de Libia, Kim Il Tsung de Corea, Yaseer Arafat de Palestina, sino que logró ganar la amistad de varios de ellos. Pese a los múltiples cargos que ocupó y las distinciones que recibió, nunca abandonó el apostolado social; era profundamente religioso y se mantuvo colaborando con la Iglesia y contribuyó a escribir la obra Historia de la Iglesia en Panamá.
No obstante, lo que más admirábamos de él era su sencillez, honestidad, humildad y profundo cariño por el prójimo, es decir, era un verdadero cristiano. Era bondadoso, le gustaba la comodidad, pero desdeñaba el lujo. Nos decía que no entendía por qué había que tener más de dos pares de zapatos, que los demás había que dárselos a los pobres, y a veces regalaba sus cosas y hasta las de nosotros. Muestras de sencillez podemos recordar muchísimas: podía estar un día en otro país entrevistándose con el presidente o primer ministro de cualquier nación y al día siguiente impaciente por llegar a la modesta casa de playa Corona para desherbar el mismo con un machete, o para sentarse en una piedra a conversar con los campesinos.
De esta manera cosechó muchos frutos. Hasta hoy, son muchísimas las personas que al conocer nos preguntan si somos familia del padre, como cariñosamente lo llamaban. Al contestarles que sí, nos dicen : Usted sabe lo que su papá hizo por mí: me consiguió una beca, me sacó de la cárcel, me ayudó a construir mi casa. Lo más meritorio era que estas personas no eran amistades de él, ni conocidas, eran personas que tenían alguna necesidad. Pero nuestro padre nunca se jactó de las obras que hacía, ya que ni siquiera a su esposa e hijos nos los decía.
Esta era la faceta que más admirábamos de él, esto y sus sólidos principios morales e ideales nacionalistas que muchas veces, en diferentes épocas de la historia patria, le costaron persecuciones y carcelazos, algunas de las cuales presenciamos nosotros.
Hoy, lamentablemente, ya no nos acompaña físicamente, pero confiamos que algún día la historia y las letras de nuestro país lo colocarán en el sitio que se merece.
Los autores son los hijos del doctor Carlos Pérez Herrera
Además en opinión
. In memorian: Homenaje a
mi querido padre
. In memorian: Tributo a Wallace
Ferguson (1925 - 2003)
. In memorian:
Recordando al padre Pérez Herrera
. Empresa privada
quedó desnuda: I. Roberto Eisenmann, Jr.
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superior y desarrollo nacional: Raúl Moreira Rivera
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