In memorian
Homenaje a mi querido padre
Simón B. Jaén
El día domingo 11 de mayo de 2003 se develó el busto dedicado a don Agustín Jaén Arosemena, mi querido padre, en la ciudad de Penonomé gracias a la iniciativa del alcalde del distrito de Penonomé, Prof. Manuel Cárdenas, y a los representantes de corregimiento Carlos Jaén y Reginaldo Rudy.
Le tocó a mi hermano, el sacerdote Néstor Jaén, S.J. pronunciar el discurso en nombre de la familia, en el que se relevaron los aspectos que hicieron de don Agustín un hombre de grandes cualidades: la fe, la patria y la familia.
En esa secuencia de importancia, mi querido padre estableció su orden de prioridades. Así destacaron las virtudes de don Agustín como católico ferviente, como hombre enraizado en un profundo nacionalismo ejerciendo, siendo solo autodidacto, una labor ejemplar durante más de 40 años, en el poder judicial, llegando a desempeñarse como magistrado del Tribunal del Segundo Circuito Judicial en Penonomé y, para no abandonar su querido terruño, rechazó el nombramiento, de parte del presidente Arnulfo Arias, como magistrado de la Corte Suprema de Justicia; nunca dejó de objetar radicalmente la injerencia de Estados Unidos en la vida nacional. Concluyó el sacerdote Néstor su intervención con unas anécdotas de don Agustín que fueron recibidas con agrado por la concurrencia.
El alcalde del distrito hizo un recuento histórico de todas las actividades -en una gama bastante amplia- que lo distinguieron como un hombre profundamente penonomeño: construcción de una nueva iglesia; del viejo camino a Puerto Posada; la remodelación del Hospital Aquilino Tejeira; solicitud aceptada para que la carretera Panamericana pasara por Penonomé pues se quería construir directamente de Antón a Aguadulce; la constitución de la Sociedad Bolivariana Infantil en la Escuela Simeón Conte, entre otras.
Por su perseverante estudio, por ser amante de la lectura, adquirió conocimientos en literatura e historia, y en ese contexto escribió muchas obras -la mayoría centrada en su provincia- dedicadas a destacar las personalidades coclesanas que se distinguieron antes y después de 1903, las tradiciones lugareñas coclesanas, las gestas revolucionarias emancipadoras.
Se hizo acreedor a ser reconocido como miembro tanto de la Academia Panameña de la Lengua como de la Historia, y a ser condecorado con la Orden de Vasco Núñez de Balboa.
Fue un reconocimiento muy significativo, al darse como una de las actividades relevantes programadas dentro de la celebración del primer centenario de vida republicana en la capital de la provincia de Coclé.
Ya para concluir, deseo agradecer al pueblo de Penonomé por haber respaldado esta iniciativa, a las autoridades antes mencionadas por haber hecho realidad un homenaje muy digno a un ilustre panameño que trabajó incansablemente por su querido pueblo.
Agradezco la presencia en el acto de muchos miembros de la familia Jaén, de una u otra forma unidos a las familias Fernández, Guardia, Arosemena, Quirós, Tejeira, Conte, Porras, Alvarez, entre otras, residentes en Penonomé y en la ciudad de Panamá. Un especial agradecimiento al Ing. Luis H. Moreno por sus sentidas palabras tan llenas de calor humano a la vez que de penonomeño, de profundo respeto y cariño a su gran amigo, quien lo distinguió siempre en su juventud como "el pequeño gran Lucho", al Dr. Ricardo Arias Calderón y a su querida esposa, Teresita de Arias; a los legisladores coclesanos Irisnel Sucre y César Pardo, a mis buenos amigos Arq. José Burgos, Lic. Eligio Salas, Lic. Diógenes de la Rosa e Ing. Tomás Paredes, con sus respectivas acompañantes, quienes vinieron desde Panamá a estar con nosotros en tan importante momento para la familia; al sacerdote Rosendo Torres, S.J., compañero de Néstor en la orden y especial amigo personal; al sacerdote Aquiles Sánchez que hizo la invocación religiosa; a mi amigo, sobrino y músico Enrique Guardia y a su esposa Karem, por haber venido desde Barcelona especialmente para estar con nosotros y así unirse al regocijo del resto de la familia, del pueblo penonomeño y demás amistades; al escultor y amigo Ricauter Martínez, quién logró un busto de don Agustín de gran calidad.
A todos, muchas gracias.
El autor es ingeniero eléctrico
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