Elecciones para rector en la Universidad de Panamá
La Universidad de Panamá tiene que sufrir un cambio, gestionar nuevas oportunidades para oxigenarse y perdurar
Eric Del Rosario J.
La educación en estos tiempos modernos cobra un protagonismo sustancial, puesto que es la responsable de preparar a los alumnos para enfrentarlos y satisfacerles cualesquiera de las demandas sociales que puedan formarse en el futuro.
Y es que hoy las organizaciones educativas están inmersas en un entorno competitivo, sin fronteras, donde la información se acumula y transmite, y la innovación y el aprendizaje son determinantes para navegar dentro de un mundo competitivo, lleno de nuevos paradigmas donde las cosas de hoy no son las mismas de ayer, puesto que ya no se es como antes, todo ha cambiado y nada se mantiene estático.
La Universidad de Panamá (UP) no escapa a ese reto cambiante, a este entorno de adaptabilidad, donde las estructuras del pasado son perjudiciales en el futuro.
Hoy nos preguntamos, ¿hacia dónde va la Universidad de Panamá?, ¿está satisfaciendo a su mercado?, ¿tienen sus candidatos a rector una visión clara de lo que es hoy un centro de enseñanza universitaria moderna y competitiva?, ¿se están tomando correctivos para que la misma sea capaz de adelantarse a la evolución de los acontecimientos educativos para enseñar?
El reflejo de la realidad y del nuevo orden social nos dice que para prevenir una situación de crisis, habría que crear programas que ayuden a orientar a cada centro educativo en la dirección correcta y deseada.
Con el advenimiento del período para la escogencia de un nuevo rector para la Universidad de Panamá, la comunidad panameña ha podido observar algunos planteamientos de sus candidatos, como lo son: Julio Vallarino, Gustavo García de Paredes y José Chen Barría. A nuestro parecer, consideramos que son muy atinadas y centradas las propuestas y planes programáticos de Chen Barría.
José Chen Barría, para su gestión como rector de la Universidad de Panamá, habla de modificar, adecuar, adaptar, gestionar y comprometer una serie de desarrollos competitivos que, como conocimientos, tecnologías y desempeño conducirán la casa de Méndez Pereira hacia posiciones más ventajosas, puesto que garantiza los requerimientos que el mercado demanda para insertar a los estudiantes a la adopción de muchas ventajas que determinen la universidad que el país requiere; construyendo una excelente academia, donde los períodos de clases serán de cuatrimestre y no de semestre; modificando estructuras administrativas que tomen una dirección correcta para crear prioridades que permitan una clara definición de reconfigurar su cadena de valores; innovando y desarrollando ventajas competitivas, estableciendo equilibrio en su gestión financiera, adaptándola a cambios para abordarlos de manera lógica y sistemática; para trabajar en la autogestión de nuevos modelos económicos que hagan autosuficiente a la UP; administrando ese recurso económico y financiero de manera más eficiente y transparente; comprometiendo, no ilusionando, a los funcionarios y colaboradores al orgullo de pertenencia para crear una nueva cultura que sea reflejo de la sociedad; donde también docentes, educandos y administrativos, frente al comportamiento individual, se comprometan más solidariamente para lograr el éxito colectivo. Estos pilares harán que la Universidad de Panamá, como primera institución superior de educación pública, registre e incorpore métodos y asimile una cultura de eficiencia para cobrar el protagonismo que ha venido perdiendo en las últimas décadas.
Lo cierto es que en la UP se observan síntomas de desgaste que no han sido absorbidos, y si lo han percibido sus autoridades en estos años, no se han dado por enteradas o no han querido hacer nada al respecto. Desde hace años se vienen arrastrando pesadas cargas que no han reflejado soluciones, que más que bien, se han ido acostumbrando a ellas, a tal punto que la propia comunidad académica y administrativa viene deseando una pronta solución.
Para mantenerse viva, la Universidad de Panamá tiene que sufrir un cambio, gestionar nuevas oportunidades para oxigenarse y perdurar; de lo contrario, quedará obsoleta en el presente.
El autor es docente universitario
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