Tren turístico para la Ruta de los Quetzales
Pongamos a funcionar, cuanto antes, un tren turístico que recorra esa hermosa senda forestal con el fin de conservarla siempre intacta
Rita I.Typaldos Vda. de Ozores
He estado demasiado abstraída en mis problemas personales, y sin proponérmelo he descuidado mis deberes ciudadanos. Por eso deseo referirme específicamente a la controversial carretera Boquete-Volcán que, de hacerse realidad, devastaría un precioso bosque de árboles milenarios. ¿Para qué cometer semejante estropicio?
Deduzco que ésta se hará contra viento y marea, ya que cuando un proyecto de cierta envergadura sale a la luz pública, suele estar comprometido con concesiones encubiertas para enriquecer a los amigos, con lo cual quiero decir exactamente lo que estoy diciendo y todos sabemos: porque igual sucede aquí que en Timboctú.
A mis ochenta y cuatro años he podido palpar de cerca la magnitud de la codicia humana, por tanto soy desconfiada por convicción. También influye en mi ánimo escéptico, haber presenciado la asombrosa metamorfosis en la idiosincrasia del panameño de antaño con el actual.
Antiguamente en Panamá escaseaban los millonarios que hoy han proliferado y hacen alarde de sus riquezas; ojalá utilizaran ese dinero para el desarrollo de nuestro país, que día a día se deteriora, mientras la pobreza aumenta, aunque pretendemos no darnos cuenta de la miseria que nos rodea.
¿Para qué viajamos y recorremos el mundo, si no sacamos provecho de las ventajas que supone un aprendizaje por ósmosis que nos permita implantar nuestros conocimientos para mejorar nuestro entorno? ¡Pero, voy al grano! No debemos destruir una zona forestal de tal majestuosidad como es la Ruta de los Quetzales, perjudicando a nuestras futuras generaciones, cuando Boquete y Volcán pudieran conectarse a través de otro sector más expedito.
Por favor, no cometamos tal aberración contra nuestro medio ambiente, y pongamos a funcionar, cuanto antes, un tren turístico que recorra esa hermosa senda forestal con el fin de conservarla siempre intacta. No solamente sería éste un atractivo muy rentable y pintoresco, que en pocos años amortizaría su inversión y engrosaría nuestra economía sin necesidad de castigarnos con más impuestos, sino también nuestras tierras altas estarían percibiendo grandes utilidades.
En el año de 1945 yo fungía como asistente de la gerencia en el Departamento de Turismo, cuando lo dirigía Mrs. Helen Trapnell. Entonces, sus oficinas estaban ubicadas en la planta baja del Palacio de Gobierno, aunque era una dependencia del Ministerio de Comercio. Podría asegurar, que esta visionaria estadounidense hubiera promocionado el tren turístico a través de la Ruta de los Quetzales, por los beneficios que éste aportaría a nuestro querido Panamá.
Ojalá y lo llevemos a cabo, como se hizo realidad el Panama Railroad que hace el recorrido Panamá-Colón. ¿Por qué no hacerlo?
La autora es empresaria
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Ruta de los Quetzales: Rita I.Typaldos Vda. de Ozores
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