El país a la deriva... y ¡hacia atrás!
Yo acuso y culpo a las autoridades nacionales de complicidad en estos actos por omisión e irresponsabilidad
Rodrigo Marciacq
Sabido es que nuestro país se encuentra en una situación de estancamiento económico, al igual que la mayoría de las economías del mundo. En nuestro caso, la inversión decrece, el desempleo y el subempleo se incrementan, la corrupción aumenta al igual que la criminalidad y la inseguridad ciudadana. En pocas palabras, la calidad de vida y la esperanza del panameño se deterioran.
El empleo y la creación de riquezas son productos de la inversión, y no de la improvisación y falacias. Depende de realidades percibidas por el inversionista y no por las que nosotros o los funcionarios interpreten.
Por otra parte, de todas las actividades económicas que pueden impulsar el desarrollo de Panamá en forma práctica, factible y sostenible, está el turismo, que atrae recursos, dinero e inversión desde afuera, lo que equivale a exportar, pero en términos FOB o "puesto aquí". En otras palabras, contrario a enviar un producto hacia afuera, venderlo y cobrarlo, el turista, su dinero y la inversión turística vienen a nuestro país por sus propios medios, si encuentran ellos los atractivos necesarios. Equivale a ampliar nuestros mercados y a crear riqueza bastante bien distribuida entre la población, aprovechando nuestras ventajas naturales y comparativas. Sin embargo, estas ventajas por sí solas no son suficientes; es necesario complementarlas con las ventajas creadas por el hombre y su sociedad, para agregar el factor de competitividad, eficiencia y eficacia.
El factor seguridad es nuestro mayor activo, y este factor de seguridad ha recibido una plusvalía después de los actos terroristas del 11 de septiembre de 2001, la matanza de 200 turistas australianos en la isla indonesia de Bali, ahora la guerra de Irak, y tantos otros. En otras palabras, el resto del mundo se ha hecho más inseguro, lo que le da una tremenda ventaja competitiva y comparativa a Panamá.
¿Qué está ocurriendo en Chiriquí, que pone en grave peligro el desarrollo turístico nacional?
El Gobierno nacional ha dispuesto construir una "carretera o camino ecológico" para automóviles, entre Boquete y Cerro Punta a través del Parque Nacional Volcán Barú y el Parque Internacional La Amistad, área declarada por UNESCO como Reserva de la Biosfera para la Humanidad.
Esta pretensión, inconsulta y a todas luces viciada de ilegalidad y falacias, es además dañina para el turismo de calidad con sostenibilidad, al que aspiramos en las tierras altas chiricanas.
A raíz de la oposición masiva y sostenida contra la carretera y otras atrocidades ecológicas por grupos y ciudadanos del área, quienes también defendemos los parques nacionales y el uso adecuado del medio ambiente, algunas personas en Cerro Punta han ejecutado actos de tentativa de homicidio masivo premeditado (envenenamiento de aguas), sabotaje, violación de propiedades privadas y destrucción de infraestructuras, asaltos y robos a nacionales y a turistas extranjeros. Estas acciones se han llevado a cabo recientemente en la propiedad del hotel Los Quetzales, en Cerro Punta, y de su propietario el Sr. Carlos Alfaro, quien es un dedicado ecologista y se ha opuesto consistentemente a la depredación ecoambiental en todas sus formas.
El Sr. Carlos Alfaro ha tomado la decisión de cerrar su hotel y el pasado 4 de abril de 2003 notificó al Ministerio de Trabajo el despido de 35 de sus 40 empleados. El complejo del hotel Los Quetzales representa una inversión de un millón de dólares, emplea a 40 personas en forma permanente, y es un hotel de vanguardia a nivel nacional en cuanto a turismo ecológico.
Lo anterior ha contado con la complicidad pasiva y falta de acción de las autoridades responsables por estos asuntos (corregiduría, municipio, alcaldía, policía, PTJ, gobernación e instituciones nacionales como IPAT y ANAM).
¿Los panameños, y los chiricanos en particular, nos merecemos esta suerte? Los chiricanos, y específicamente en tierras altas, estamos luchando para desarrollar un turismo sano, de calidad, sostenible, aprovechando nuestras impresionantes y únicas ventajas ambientales y sociales. La ocupación hotelera en Panamá está en un estado crítico, por decir lo menos. ¿Debemos aceptar que un hotel como Los Quetzales, en Cerro Punta, que está a la vanguardia del turismo ecológico, que sus propietarios han invertido sumas extraordinarias en infraestructura, captación de clientela, en enseñanza de servicios y turismo ecoambiental, cierre sus puertas?
Pero esta lucha pro desarrollo integral requiere visión, normas, educación, y estrategias, las cuales estamos desarrollando prácticamente solos, con algo de apoyo de entidades internacionales, pues las instituciones públicas tienen su propia agenda, muy distinta a la nuestra, y no hay vínculos de comunicación efectivos con nosotros, los empresarios, y la sociedad civil.
Las acciones violatorias de la ley que están ocurriendo en Cerro Punta con impunidad, la tozudez del Gobierno en determinar unilateralmente nuestro futuro desarrollo, la ausencia de consulta, concertación y apoyo de las instituciones nacionales a los procesos de desarrollo de nuestras regiones y comunidades, están mermando y acabando con las impresionantes ventajas naturales y socioeconómicas de las tierras altas chiricanas, lo cual repercutirá sin duda en el resto del país.
En vez de propiciar las ventajas creadas por el hombre y su sociedad para complementar las ventajas naturales y comparativas, pareciera que los panameños nos orientamos a crear caos, anarquía, y a destruir nuestras perspectivas y esperanzas de un futuro mejor con equidad y sostenibilidad, con el beneplácito de los gobernantes.
Yo denuncio ante el país y su gente la falta de ética y sentido común de las instituciones públicas, y a los profesionales dentro de ellas, pues no ha habido ni un solo funcionario que se haya pronunciado objetivamente sobre el tema y sus consecuencias.
Yo acuso y culpo a las autoridades nacionales de complicidad en estos actos por omisión, inacción e irresponsabilidad en el cumplimiento de sus deberes y obligaciones, en los casos de terrorismo ocurridos en Cerro Punta.
Yo advierto a la comunidad panameña que éste no es un problema de las tierras altas chiricanas, sino un problema nacional, pues todos estamos en el mismo barco dentro de este pequeño país. El cierre del hotel Los Quetzales no es un acto aislado, sino que tendrá amplias repercusiones negativas para la industria turística del país.
Yo me hago responsable por lo aquí expresado, lo que puedo sustentar con pruebas, testigos y argumentos científicos y lógicos.
El autor es empresario agrícola y hotelero
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