¡Por fin!
La compañía frutera parecía estar anquilosada en el pasado, en la época en que el "big stick" del Gobierno estadounidense estaba a su disposición para sus posturas y actitudes colonialistas
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Celebro el anuncio de la compra -por parte de los obreros organizados en cooperativa- de los activos de PAFCO, subsidiaria de Chiquita Brands.
Ha sido un largo y tortuoso proceso cuyos inicios se dieron en los primeros días del gobierno de Mireya Moscoso. Me tocó, junto con los otros asesores presidenciales, participar en las primeras reuniones. Recuerdo que siempre me pareció que los obreros tenían una posición firme de lucha, a la vez que era una lucha razonada. Sin embargo, la compañía frutera parecía estar anquilosada en el pasado, en la época cuando el big stick del Gobierno estadounidense siempre estaba a su disposición para sus posturas y actitudes colonialistas; no en vano es una empresa en situación económica de quiebra.
Solo hay que ver las posturas iniciales y el resultado final de la negociación. La empresa pidió 39 millones de dólares... los obreros ofrecieron 15 millones de dólares. La cifra final acordada fue de 20 millones de dólares, casi la mitad de lo pedido inicialmente por la frutera, y muy cerca de la propuesta por los obreros; las cifras pintan claramente la situación y actitud de las partes.
Por otro lado, la compañía tendrá que liquidar el 100% de las prestaciones a 2 mil 500 trabajadores por un valor de 16 millones de dólares, y financiar el 30% del valor de compra. En cuanto a la exclusividad de comercialización de la fruta, la frutera quería perpetuidad; se transó por 10 años.
Este arreglo cumple varios propósitos muy positivos para el país. El primero: se elimina una fuente permanente de conflictos obrero-patronales con ingredientes negativos internacionales.
Segundo: se eliminan los últimos vestigios de un odioso colonialismo estadounidense en nuestro Panamá profundo, para beneficio tanto de Panamá como de Estados Unidos.
Tercero: salva la horrorosa situación económica de esa región de nuestro país, que se había convertido en una explosiva situación social.
Cuarto: pone en manos de los obreros las decisiones sobre su propio destino. Hay ya un precedente previo -de una cooperativa de obreros bananeros- concluido durante el gobierno de Endara, bajo la dirección del entonces ministro de Hacienda Mario Galindo; entiendo que ya se pagó toda la deuda y que funciona con éxito. Este precedente debe servir de norte a la cooperativa de Puerto Armuelles, nuevos propietarios de los -hasta ayer- activos de PAFCO.
Merecen felicitaciones todos los involucrados en la negociación del acuerdo final. El presidente ad honorem de la junta directiva de MiBANCO, Roberto Anguizola, participó activamente como asesor (también ad honorem) del ministerio, en este exitoso acuerdo.
¡Así se hace patria!
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
. ¡Por fin!: I. Roberto Eisenmann,
Jr.
. Odisea de los agroexportadores:
Aristides Hernández
. El país a la deriva...
y ¡hacia atrás!: Rodrigo Marciacq
. Tren turístico para la
Ruta de los Quetzales: Rita I.Typaldos Vda. de Ozores
|