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Cartas y Comentarios
Mileika Bernal
mbernal@prensa.com
Robo en los
estacionómetros
A los ciudadanos panameños le corresponde la responsabilidad de cuidar
los bienes que hay en el país, pues esto les cuesta a todos los que pagan
impuestos. Pero lamentablemente la realidad es otra, y durante las horas de la
noche, los malandrines aprovechan para romper los estacionómetros y robarse
el dinero. El que está ubicado en Calle 37, en el corregimiento de Calidonia,
entre las avenidas Perú y Central, fue una de las víctima de los
malhechores.
Nueva académica
1 de mayo de 2003
Para beneficio de los lectores, y por respeto
a los interesados en el tema, es preciso aclarar un punto de
la nota aparecida el
17 de abril del año en curso (sección Revista, página
1B), relativa a la elección de un nuevo miembro en la Academia
Panameña de la Lengua.
La nota señala que la nueva académica fue escogida “por
unanimidad”, y es aquí donde debe precisarse que solamente
votan los miembros de número que están presentes
en la sesión convocada para tal efecto. En esta oportunidad,
de los 11 individuos de número con que contaba la institución,
concurrieron siete, así que hubo cuatro que no votaron.
Esto se debió, cuando menos en mi caso, al desacuerdo total
con esa postulación.
Atentamente,
Dimas Lidio Pitty
Miembro de número de la Academia Panameña
de la Lengua
Recordando la historia
6 de mayo del 2003
En su columna del sábado 3 de mayo titulada “Parlamentando”,
Lina Vega comenta en términos ácidos los testimonios
que califica de “antología” ofrecidos por destacadas
personalidades de nuestra historia legislativa en acto efectuado
la semana pasada en conmemoración del Centenario de la República
en la Asamblea Nacional.
Aún más que de antología, es el irrespeto
con que ella comenta el testimonio de personas que se han destacado
en la historia política y diplomática de la República,
por sus aportes significativos al desarrollo nacional, posición
que sólo puede justificar su evidente ignorancia de la historia
nacional.
En el caso del licenciado Aquilino Boyd, evidentemente
ignora su distinguida trayectoria de hombre público, honesto y
capaz, que además de ocupar la Presidencia de la Asamblea
Nacional a los 28 años de edad, ha ocupado entre otros los
siguientes cargos: diputado a la Asamblea Nacional (cuatro períodos
consecutivos), canciller de la República (en dos ocasiones),
embajador en las Naciones Unidas (en dos ocasiones presidente del
Consejo de Seguridad), embajador en Washington (en dos ocasiones),
embajador en el Reino Unido, embajador en México.
Sus comentarios constituyen una injusticia
al propósito
mismo de la celebración del Centenario de nuestra República,
ocasión propicia para reconocer la contribución de
panameños destacados, más bien que para destilar
venenos de sentimientos políticos sectarios.
Atentamente,
Ing. Aquilino Boyd Brin, Lis Boyd de Estripeaut, Linda Boyd de
De Lima, Aida Boyd de Porras, Patricia Boyd de Alfaro
Sanciones para los responsables
5 de mayo de 2003
Realmente me sorprendió la foto que apareció en
la portada del diario el 1 de mayo de 2003. La Bahía de
Panamá estaba completamente roja, y no era “la marea
roja”. Según se informaba en la noticia, se trataba
del derrame de un colorante usado por la empresa Coca Cola de Panamá,
específicamente en un jugo. Este derrame fue en una quebrada
aledaña a la empresa, pero llegó hasta el río
Matasnillo y de allí a su destino final: nuestra hermosa,
pero altamente contaminada bahía.
Las primeras declaraciones en torno al tema,
la dieron los directivos de la compañía: se trataba de un compuesto para elaborar
una bebida. Luego el ministro de Salud agregó que el “colorante” es
inocuo e inofensivo.
Me pregunto quién determinó químicamente
en ese momento que este compuesto -colorante- era poseedor de esta
característica ¿Cómo se llama este compuesto
químico? ¿Cuáles son los elementos químicos
que se encuentran en este compuesto? ¿Quién está actualmente
llevando a cabo el análisis de este compuesto? ¿Serán
los Laboratorios de Análisis Especializado de la Universidad
de Panamá?
Considero que los mejores y más completos laboratorios,
para hacer un análisis de este tipo son los de la Universidad
de Panamá.
Dos técnicas, la llamada Espectroscopia o la Cromatografía
de fase reversión, permiten determinar el colorante y los
compuestos químicos presentes en ese químico.
Los colorantes usados en industrias, medicina y otras actividades
se dividen en dos grupos:
1.- Los colorantes naturales (no producidos
por métodos
artificiales). Se obtienen de plantas, por ejemplo, la hematoxilina,
que se extrae del árbol llamado Hematoxylum campeche, índigo
(de las plantas de la familia de las Indigofera), de insectos deshidratados
(colchineal o cochinilla), del carmín (ciertos tipos de
líquenes) y la brazilina (de un árbol de madera roja
del Brasil).
2) Los colorantes artificiales: producidos
por las transformaciones químicas de las sustancias derivadas de la hulla del carbón
o alquitrán. Estos son los colorantes que coordinados con
otros compuestos orgánicos producen color. La gama es extensa.
Dentro de este grupo, creo que se debe incluir el causante del
color rojo de la bahía. Los químicos del país
saben de lo que hablo.
Me llamó la atención que una compañía
tan grande y poderosa como la Coca Cola no cuente con procedimientos
estándares para el manejo de estas sustancias por parte
de sus operarios. No se si ellos tienen o cuentan con un laboratorio
químico-industrial bajo la conducción de un químico
o ingeniero químico.
Esperamos una pronta respuesta de las autoridades a todas estas
interrogantes, porque ya es tiempo de que se tomen medidas y sanciones
para los que incurren en estos graves delitos que atentan contra
el medio ambiente.
Atentamente
Brenda I. Cuevas C.
Licenciada en biología y química e
histotecnóloga
Más sobre la edad de
la Presidenta
28 de abril 2003
A propósito de la noticia publicada
en La Prensa del domingo 27 de abril, sobre el tema de Punta
Mala, le informo lo siguiente:
Sabemos que la presidenta nunca miente y,
por tanto, debemos tomar como verídica su afirmación de que “Yo nací allí,
crecí allí. Es más, esa propiedad era de mi
abuelo”, y también su afirmación de que “La
propiedad le fue arrebatada a Moscoso Romero. Se la expropiaron
en 1938 y él puso una demanda, pero esa demanda nunca prosperó.
El siempre consideró que esa parte le pertenecía
a él”.
He consultado esta información -sin mencionar nombres-
con mi amigo Poirot cuyas células grises nunca descansan
y me ha dicho: “¿Qué de raro hay en que una
persona nazca y crezca en la propiedad de su abuelo?” Claro
que si nació y vivió allí, tuvo que ser antes
de la expropiación de 1938 lo que nos permite suponer que
ella habría nacido alrededor de 1930 y, por tanto, hoy debe
tener no menos de 73 años de edad. Le respondí que
su afirmación era lógica, pero resulta ser que la
persona del caso dice haber nacido en 1946 y por tanto solo debe
tener unos 57 años de edad.... y Poirot respondió: “O
no estamos hablando de la misma persona o esa persona miente...”
Atentamente
Juan Manuel Handal
Me hizo falta información
6 de mayo
Quiero referirme a la noticia de la página 2 de la edición
del martes, 6 de mayo de 2003.
Me quedé esperando el desenlace de la historia. Por ejemplo,
si la joven en mención fue intervenida. Como lector, me
hubiera gustado que esta información se hubiera presentado
en primera plana, pues podría significar un escarmiento
para los jóvenes y padres de familia que no quieren hablar
con sus hijos sobre sexo.
La noticia no especificó las circunstancias
en las que se dio el embarazo a tan temprana edad de la menor.
En lugar de cerrar la noticia con las cifras
de Naciones Unidas, se debió divulgar la identidad del padre de la criatura,
que lo más probable es que haya sido un hombre maduro, que
ni siquiera tiene el detalle de ayudar a la joven.
Esperamos que La Prensa no caiga
en el error de otros medios de comunicación que se esmeran en hacer campañas contra
de la desnutrición, que no está mal, pero también
se debe desarrollar otras campañas encaminadas a promover
la educación sexual en los niños, niñas y
jóvenes; la paternidad responsable y el control de la natalidad,
para que las familias tengan los hijos que realmente puedan mantener.
Estos temas deben ser tratados en todo el país, especialmente
en las zonas indígenas.
Aún estamos a tiempo los lectores de conocer las interrogantes
aquí planteadas, para el beneficio de quienes le damos seguimiento
a estos problemas sociales de Panamá.
Alberto E. Castrellón
Comunicador social
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