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Una pesadilla llamada Los Ríos
Los escándalos del SPI, vecinos inescrupulosos e indiferencia
gubernamental, son algunos de los problemas que enfrentan quienes
viven en Los Ríos
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
LA PRENSA/Maydée
Romero |
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Lo que fuera una zona verde entre las casas
es hoy un lote individual donde se construye una nueva residencia.
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¿
Cómo es posible que el hermoso sueño de la llamada “ciudad
jardín” haya quedado convertido en terrible pesadilla?
En el caso de Los Ríos, no se trata de un acto de prestidigitación,
sino que es el producto de varios factores: ineficacia o prepotencia
gubernamental; indiferencia o el famoso “juego vivo” de
algunos vecinos; codicia sin límites y desprecio por la
naturaleza.
Los Ríos, barriada perteneciente a la desaparecida Zona
del Canal y ubicada entre Albrook y Corozal, era, a mediados de
los años 90 del siglo pasado, un perfecto ejemplo de la
famosa “ciudad jardín” creada como parte del
urbanismo traído al istmo por los norteamericanos.
En esa época, los panameños empezaron a ocupar las
casas del privilegiado barrio como resultado del proceso de alquiler
y ventas dirigido por la Autoridad de la Región Interoceánica
(ARI).
Y casi inmediatamente, empezaron los cambios.
Una familia entrevistada por La Prensa y que
prefirió el
anonimato, vivió en el barrio por 10 años hasta que
ya no pudo más.
Su otrora tranquila vida empezó a cambiar rápidamente.
La primera alarma la produjo el volumen con que sus nuevos vecinos
escuchaban música. Luego vinieron los cánticos de
los miembros del Servicio de Protección Institucional (SPI)
que, emulando a grupos de entrenamiento militar, empezaron a desfilar
en la madrugada por las tranquilas calles de Los Ríos.
La partida de esta familia no se decidió sin hacer antes
la lucha por conservar la tranquilidad original del barrio. Propiciaron
reuniones con las autoridades, mandaron cartas de protesta, se
enfrentaron a los propios reclutas cantores, etc. Y aunque a veces
la situación mejoraba, el problema permaneció.
Hoy son otros vecinos los que sufren el ímpetu
de los miembros del SPI cada madrugada.
Consultado sobre el asunto, el director del
SPI, Alejandro Garuz, aseguró a La Prensa haber dado órdenes precisas de
que estas prácticas no se lleven a cabo antes de las siete
de la mañana, cuando, dijo, “ya todos los vecinos
deben estar despiertos”.
Pero lo cierto es que a pesar de las declaraciones
de Garuz, los vecinos aseguran que la pesadilla diaria continúa.
¿Se trata acaso de un abierto caso de insubordinación
frente a una instrucción del director del SPI?
Pero los cantos de los miembros del SPI no
constituyen la única
desgracia de los inquilinos de Los Ríos.
Aquellos que tuvieron la mala suerte de comprar
una casa junto a las instalaciones del SPI, tienen además que soportar
el agudo sonido de los aparatos acondicionadores de aire que nunca
paran. “Es insoportable, sobre todo en la noche cuando todos
los otros sonidos se amortiguan”, declaró un vecino
afectado.
Sobre el asunto, Garuz aceptó no haber considerado el tema. “Son
aparatos que han estado funcionando por 50 años sin que
nadie se quejara”, aseguró.
Por lo visto, los derechos de los nuevos dueños no constituye
una preocupación para los arrogantes inquilinos del SPI.
Sin embargo y a pesar de su aparente indiferencia
frente al asunto, Garuz prometió estudiar el problema.
Y como si fuera poco adaptarse a los escandalosos
vecinos del SPI, quienes compraron una vivienda en Los Ríos debido a
la cantidad de áreas verdes existente entre las casas, hoy
se enfrentan con lo que parece una excesiva codicia de la ARI.
Esos pedazos de áreas verdes que separaban las casas originales,
han sido lotificados, vendidos y en ellos se construyen nuevas
estructuras que están cambiando completamente la calidad
de vida del barrio. Una de ellas está construyéndose
sobre un canal por el que corría el agua proveniente de
una colina, lo que podría provocar inundaciones y deterioro
en las viviendas.
Para la ARI, sin embargo, no hay nada criticable
en su acción,
ya que el Plan de Uso de Suelo para la Región Interoceánica,
aprobado en 1997, catalogó a Los Ríos como área
de viviendas, lo que le permite lotificar y vender todo lo vendible.
Tanto es así, que la última situación que
enfrentan los vecinos de Los Ríos es la venta de un parque
comunal al Colegio San Vicente. “Ese parque era de toda la
comunidad, y de repente nos enteramos que había sido vendido
sin consultarnos”, comentó un indignado vecino.
La situación, pues, no puede ser peor para quienes invirtieron
todos sus sueños y recursos para vivir en lo que fuera uno
de los lugares más privilegiados de la Zona del Canal.
“Lo peor –dijeron los quejosos– es la indiferencia
de la mayoría de los residentes... parece que nos merecemos
lo que nos pasa...”, afirmó con tristeza alguien que,
desde luego, no se lo merece.
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