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Lluvias, basura e inundaciones
El comportamiento de los panameños, aunado a las fuertes
precipitacionesy la cercanía al mar, hacen de las inundaciones
algo difícil de evitar
LINA VEGA ABAD
lvega@prensa.com
LA PRENSA/ Demóstenes
Angel y Bernardino Freire |
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| Trabajos de
cambio de tubería y drenaje en varias áreas de Curundú |
Llegaron las lluvias; y, con ellas, seguramente
veremos las típicas
inundaciones que convierten las calles y barrios de esta ciudad
en peligrosos y destructivos ríos y lagos.
Y aunque el Departamento de Drenaje de la
División Metro
Vial del Ministerio de Obras Públicas (MOP) se ha preparado
para evitarlo o, en última instancia, para minimizarlo,
hay factores e imprevistos que acaban con todos los planes.
Uno de ellos es el hecho de que la ciudad
de Panamá esté tan
cerca del mar. “Si coincide la marea alta con una fuerte
lluvia, nada se puede hacer”, explicó a La Prensa,
Reinaldo Sánchez, encargado del programa de drenaje del área
metropolitana del MOP y dedicado funcionario con 24 años
en la institución.
Pero haciendo abstracción de esta realidad geográfica
que, por lo demás, tiene grandes ventajas y potencialidades,
existen otras razones que han causado las tradicionales y temidas
inundaciones citadinas.
“Se trata de una cadena de eventos”, afirmó un
diplomático Sánchez para no achacar responsabilidades
a nadie. Sin embargo, las responsabilidades son claras y los culpables,
fácilmente identificables en este país de la impunidad
y del “juega vivo”.
Por ejemplo, la permanente irresponsabilidad
de todo aquel que lanza basura a los ríos, quebradas y canales. También
está el caso de los promotores inmobiliarios que construyen
sus barriadas con inadecuados sistemas de alcantarillas y tuberías.
Y, por supuesto el Estado, a través de las diferentes administraciones,
que se dedican sistemáticamente a ver para otro lado cuando
se violan las normas de construcción o de mantenimiento
de servidumbres.
Chanis: un buen ejemplo
Ver a los vecinos de Chanis enfrentarse estoicamente a las inundaciones
es algo que ya a nadie sorprende. Y por eso mismo, el caso de
esta barriada, nacida a finales de los 60, ha sido objeto de
especial atención por parte del MOP.
En 1999, se terminó el Estudio de Canalización de
las quebradas Chanis y la Gallinaza, realizado por la empresa colombiana
Hidrotec, Ltd. junto a la panameña Codico. El documento
es como una “biblia” para Sánchez, ya que recoge
todo lo que hay que hacer para eliminar las inundaciones.
Pero por alguna razón, los trabajos recomendados por el
informe apenas empezaron a ejecutarse el año pasado, de
manera que, a pesar de que este año no se espera la misma
magnitud de inundaciones, estas se producirán ineluctablemente.
Según explicó Sánchez, la solución
del caso de Chanis pasa por la ejecución de cuatro fases.
La primera, identificada como “Casa Blanca–Romeral”,
ya terminó. Los trabajos en esta área incluyeron
la pavimentación de las quebradas para evitar la erosión
y darle la máxima capacidad al canal.
La segunda fase incluye el área donde comenzó Chanis
conocida como Urbanopat-Los Pinos. La razón de las inundaciones
en este sitio era que la barriada fue construida con tuberías
de 12 y 19 pulgadas. Los trabajos ya realizados incluyeron la instalación
de una línea madre de 48 pulgadas y el dragado del antiguo
canal de Chanis.
La tercera etapa incluye el canal existente
entre Chanis y Reparto Nuevo Panamá. “El canal es de tierra y debemos pavimentarlo
para aumentar la fluidez en el paso del agua y evitar la erosión”,
explicó Sánchez, lamentándose de que aún
no se ha podido realizar esta mejora.
Además, por alguna extraña razón, la tubería
de aguas negras atraviesa el canal, convirtiéndose en un
obstáculo para el paso expedito de las aguas.
Por último, queda por realizar los trabajos para evitar
las típicas inundaciones en la vía Santa Elena. En
este caso hay que sustituir toda la estructura que drena las aguas
al nivel del lecho del cauce original del río, lo que impide
su rápido flujo.
Un trabajo sin fin
Dados todos los factores negativos –provocados o inevitables– que
se producen en la ciudad de Panamá, el trabajo del Departamento
de Drenajes Pluviales del MOP nunca termina.
“Hicimos la programación para este año, pero
nunca tenemos ni los recursos materiales, ni los humanos para hacerlos
todos”, aseguró Sánchez (Ver
cuadro).
El departamento que dirige cuenta con solo
28 funcionarios: cinco en la fábrica de bloques y medias cañas; tres celadores,
para vigilar el equipo que se moviliza a las áreas de trabajo;
cuatro miembros de la cuadrilla de reparaciones menores; cinco
miembros de la cuadrilla de tuberías y muros; siete miembros
de la cuadrilla de limpieza; dos inspectores, una secretaria y
un jefe.
En lo que va del año, ya se ha limpiado y drenado los ríos
Abajo, Juan Díaz y Tapia; se han instalado cajones pluviales
en Curundú; se pavimentó el canal de la Quebrada
La Entrada de Parque Lefrevre; se trabajó en la quebrada
La Gallinaza, detrás del cementerio de Concepción;
se está limpiando el canal de Jardín Olímpico,
la Quebrada El Guayabo en Carrasquilla y la Quebrada Los Puercos
en San Francisco.
Además, y a pesar de tratarse de una zona que no le corresponde,
el departamento que dirige Sánchez ha estado apoyando los
trabajos de limpieza del Río Palomo, en San Miguelito.
Y la cosa no acaba, ya que al mismo ritmo
que las cuadrillas del MOP sacan toneladas de basura y tierra
contaminada que deben llevar
al vertedero de Cerro Patacón, seguimos los panameños
tirando basura a los ríos, irrespetando las servidumbres,
cambiando la yerba por cemento. En fin, despreciando a una naturaleza
que siempre busca la forma de vengarse.
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