Lo real e irreal
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Viendo el martes el partido entre Real
Madrid y Manchester, no quedó más que suspirar como cuando se
asiste a una buena obra de teatro o al cine a presenciar una
película en el que sus actores se pasan del libreto.
La exquisitez del juego, de sus componentes,
de los goles, me dejaron sin aliento, en algunos tramos del
partido. Por momentos pensé si Zinedine Zidane era de otro planeta,
sin importarme lo que le pasó en el Mundial Corea-Japón 2002.
O si Raúl es un fuera de serie en el Real Madrid, y si no ha
hecho la diferencia en la selección de España es porque solo
hay un Raúl.
Incluso, sin que Ronaldo no hubiese tenido
una buena participación, sus desplazamientos en diagonal o de
frente son especiales y no porque los haga el “fenómeno”, sino
por su estilo, que es único.
Pensé en una declaraciones de Maradona
en las que critica al técnico Vicente Del Bosque señalando que
le había quedado grande el equipo, porque no veía nada diferente,
excepto de los que pudieran hacer individualmente cada uno de
los astros del plantel merengue.
Me preguntaba que este plantel a cualquier
técnico le queda grande, incluso si fuera el mejor entrenador
argentino.
Como espectador no creo que nadie pueda
estar en contra de este equipo de ensueño, que da espectáculo
pese a que tenga deficiencias en la última línea. Es una sinfónica
que deleita la vista, cuando se lo propone, y por eso me imagino
que hoy día a este Real Madrid se le han sumado miles de fanáticos.
Por eso es que el fútbol acapara el mayor
rating de la televisión en los diferentes rincones del mundo
y en Panamá, como diagnosticó a nivel local una empresa de mercadeo.
Algunos clubes en el mundo han conformado a su manera equipos
de ensueño que, como este Real Madrid, buscan dar espectáculo
para que el público asista a los estadios y se consigan dividendos
con la comercialización.
En Panamá algunos equipos de ANAPROF
se han dado a la tarea de traer jugadores extranjeros tratando
de que este deporte se masifique. El domingo, en el Tauro, me
agradó el estilo del colombiano Héctor Nazarith y del panameño
Luis Tejada, que con lo poco que hicieron, nos regalaron buenas
jugadas.
Lo que no me gustó fue la cancha de La
Pedregaleña, que ha perdido su dignidad. La vi como un potrero
más y eso está mal, porque la cancha es parte del espectáculo.
Por eso soy partidario de que mientras una cancha se vea en
malas condiciones no se debería televisar los partidos porque
eso va en detrimento del espectáculo y del mismo televidente.
No podemos compararnos ni siquiera con
nuestros vecinos de Centroamérica, futbolísticamente hablando,
pero lo poco que se esté realizando hay que tratar de hacerlo
con cariño, pensando que ya ANAPROF tiene 16 años de existencia
y que es hora de parir una cancha, que siempre ha sido el mal
de este sufrido deporte.
Tal vez algunos piensen que hacer este
tipo de comparaciones entre el Real Madrid y el fútbol panameño
sea una exabrupto, puede ser, pero hay que sacar lo positivo.
El martes, viendo el partido del béisbol
mayor entre Chiriquí y Veraguas se dieron varias jugadas, según
los entendidos, jugadas de grandes ligas. Así pasa en el fútbol.
Pueden darse goles espectaculares, excelentes jugadas, como
en los países futbolizados. La esencia es la misma, solo que
la diferencia es el escenario.
Como cualquier panameño estamos esperanzados
a que el fútbol nacional crezca y surja, que se promueva el
espectáculo y se piense en canchas, mientras, sigamos siendo
hinchas de este Real Madrid, en medio de nuestras dos realidades.