La hermandad del silencio
Los hermanos Ledezma Sosa -uno funcionario del
INAC y el otro constructor-restaurador- se las arreglaron para evitar
revelar su vinculación familiar, tras recibir contratos de forma
directa de parte del ex director del INAC
Rolando Rodríguez B.
rrodriguez@prensa.com
No es lo mismo decir el negocio de la cultura
que la cultura del negocio. En el primer caso uno diría que la cultura
-bien llevada- podría ser un buen negocio. En el segundo, sería algo
así como que el negocio es una forma de vida.
Los que tienen el negocio como forma de vida no
pierden oportunidad de hacer dinero, no importa cómo, cuándo ni
dónde. Uno podría imaginarse un buen número de lugares donde obtener
dinero, incluso en algunos tan improbables como una refrigeradora.
Pero sería poco factible pensar en el Instituto Nacional de Cultura
(INAC).
No obstante, hay formas -cuya sutileza es comparable
a la de una murga en procesión- de hacerlo. De ello pueden dar fe
los hermanos Ledezma Sosa. Beatriz Ledezma Sosa de Ruiz -secretaria
general del INAC- y Cecilio Ledezma Sosa, gerente de Leso Constructions,
S.A.-, beneficiada con, al menos, dos contratos directos de la institución
donde laboraba su hermana: el INAC.
Beatriz Ledezma, empero, fue separada del cargo
en el INAC y sobre ella pesa una orden de detención -que fue apelada-
por su supuesta vinculación al hurto de 292 piezas de oro y cerámica
del museo "Reina Torres de Araúz".
Contratación directa
En el Estado hay dos formas de obtener un contrato.
La primera es a través de una licitación. Es la ruta engorrosa.
Los postores deben enfrentar sus propuestas y el juez -es decir,
el Estado- decide cuál es la mejor.
La segunda forma es la excepción de la regla: es
la contratación directa, sin concurso ni competencia. Esta es la
que fue otorgada a Leso Constructions, S.A. -de la que es gerente
Cecilio Ledezma Sosa, hermano de la secretaria general del INAC-.
El exdirector del INAC Rafael Ruiloba recomendó expresamente la
contratación directa de esta empresa -sin licitación- en carta fechada
el 12 de septiembre de 2000, dirigida al Ministerio de Economía
y Finanzas (MEF).
Leso Constructions obtuvo así el contrato -de 95
mil 550 dólares- de la primera etapa de restauración de la iglesia
San Francisco de la Montaña, en Veraguas.
Seis meses después -sin licitación- Leso Constructions
obtuvo un segundo contrato para restaurar el templo, valorada en
otros 95 mil 500 dólares. En total, el Estado -por sugerencia de
Ruiloba- otorgó dos contratos a Leso, valorados en 191 mil dólares.
El resultado de esas restauraciones ya es conocido
(Ver La Prensa del 30 de marzo de 2002). La Universidad de Panamá,
en un informe de marzo de 2003, dice que el deterioro y daños que
presenta la iglesia San Francisco de la Montaña, tras la "restauración"
de Leso, evidencian que "ha sufrido mayor deterioro en su 'restauración'...
que en los cuatro siglos que lleva de existencia".
Esta opinión contrasta -o más bien se opone- a la
de Ruiloba, quien en la recomendación que hizo al MEF para contratar
la empresa sin la formalidad de una licitación afirma que "Leso
Constructions, S.A. posee gran experiencia en obras de restauración,
rehabilitación o similares y cuenta con personal de experiencia
en edificaciones coloniales".
Las firmas
Lo que no dice Ruiloba en esa recomendación es que
la secretaria general del INAC, Beatriz Ledezma de Ruiz, es hermana
del gerente general de Leso.
A su vez, Cecilio Ledezma Sosa hizo lo suyo para
mantener su identidad a salvo de la curiosidad ajena. Al menos así
fue al principio, salvo por el nombre de la sociedad "Leso", cuya
primera sílaba corresponde a las dos primeras letras de su apellido
paterno -LE (dezma)- y la última sílaba a las dos primeras letras
de su apellido materno -SO (sa)-.
Leso Constructions, S.A. fue inscrita en el Registro
Público cinco meses antes de que Ruiloba la recomendara al MEF sin
que el nombre de Cecilio Ledezma Sosa apareciera. Pero este nombre
empezó a emerger en varios documentos. Por ejemplo, en un acta del
INAC del 7 de diciembre de 2001, en la que esta institución y la Contraloría
General aceptaban "conformes" la entrega de la segunda etapa de restauración
de la iglesia, el nombre del representante de Leso es "Cecilio L.
Sosa". Esta persona estampa su firma de la misma forma en la que fue
escrita: "Cecilio L. Sosa".
¿Se trató de un error del INAC? Es poco probable.
Otra correspondencia enviada esta vez por Leso al director de Patrimonio
Histórico del INAC Carlos Fitzgerald -el 14 de febrero de 2001-
evidencia una consistencia en el ocultamiento de la identidad de
Ledezma, propiciada tanto por el INAC como por Leso, pues la carta
fue firmada por "Cecilio L. Sosa". Es decir, si el INAC cometió
un error al omitir el apellido paterno de Cecilio, este "error"
lo repitió el propio Cecilio Ledezma, pues omitió su apellido paterno
en varias cartas redactadas en su empresa.
Eliminar el apellido paterno no fue lo único que
hizo. En otras cartas -como la del 7 de marzo de 2001- el gerente
de Leso firmaba de otra forma. En una carta dirigida a Ruiloba sobre
el cobro de sus cuentas, este firmó así "C.L. Sosa, gerente general".
Ni su nombre ni su apellido paterno. Una actitud extraña para alguien
que tiene una doble inscripción en el Registro Civil, lo cual supone
problemas de identidad.
Una tercera forma de firmar fue la que reveló su
verdadera identidad. En carta fechada el 29 de noviembre de 2001,
enviada por Leso Constructions al director de Patrimonio Histórico
del INAC, el gerente general de Leso se despide así: "Cecilio Ledezma
Sosa". Copia de esa carta la envió a su propia hermana, a quien
identifica de forma llana, como si no la conociera: "Beatriz de
Ruiz, directora administrativa".
A final de cuentas, el gerente de Leso tenía, al
menos, tres firmas distintas: Cecilio L. Sosa, C.L. Sosa y Cecilio
Ledezma Sosa, detalle que aparentemente pasó inadvertido -o fue
ignorado deliberadamente- en el INAC.
Cecilio Ledezma Sosa -culminados los dos contratos
con el INAC- recibió plenos poderes de la sociedad Leso Constructions
el 12 de julio de 2002. Fue nombrado presidente, director, secretario
y representante legal de la sociedad, lo cual evidencia el grado
de afinidad con esta empresa.
¿Por qué una persona tiene tantas formas de firmar?
¿Por qué el ex director mostró tanta condescendencia con una empresa
que entregó una obra que ahora deberá ser restaurada por los daños
que causó? ¿Por qué el Estado desembolsó más de 30 mil dólares para
restaurar dos retablos que se hicieron pedazos bajo la responsabilidad
de Leso?
¿Acaso la relación familiar entre Beatriz y Cecilio
Ledezma Sosa fue la verdadera razón por la que se le concedieron
dos contratos en forma directa a Leso Constructions?, preguntó La
Prensa a Fitzgerald. "Bueno -respondió- yo desconozco, porque yo
no soy quien contrata, quien contrata es el director del INAC, que
en ese momento era Rafael Ruiloba".
"Si le dijera si eso [la relación familiar] influyó
o no, yo lo desconozco. Un hecho cierto y objetivo es que... efectivamente,
Cecilio Ledezma es hermano de Beatriz Ledezma de Ruiz... [pero]
yo no puedo afirmar ni negar" que esa relación fue la razón para
otorgarle los contratos de forma directa, asegura Fitzgerald.
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