Quirófanos de la esperanza
La ayuda del Gobierno,
la empresa privada y del pueblo panameño ha sido valiosa
HERMES SUCRE SERRANO
hsucre@prensa.com
| LA PRENSA/Fotos
de archivo |
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| Adara Lucía Henríquez
recibió un transplante de hígado en el Boston Children Hospital.
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Viajar en avión siempre será una experiencia
emocionante. A tres niñas panameñas, que no llegan al año de edad,
les surten las maletas de pañales para emprender una travesía en busca
de salud. Lo que parece bolitas de alcanfor -en medio de la ropa-
no es más que las cuentas de los rosarios.
Adara Lucía Henríquez Restrepo, de 10 meses de edad
(trasplante de hígado); Melanie Isamar Barroso González, de siete
meses (trasplante de hígado); Melody Lisseth Cortez Mojica (mal
congénito del corazón); y Rocío Jiménez Castro, de 17 años (portadora
del virus del sida), son cuatro "amazonas" que no dan cuartel a
sus males. Con el respaldo del pueblo panameño y con la ayuda de
Dios, su lucha comienza a rendir frutos. Son como cuatro luces en
busca de un solo camino: la salud.
Regreso de Adara
Adara (belleza en griego) Henríquez, hija de Rodolfo
Henríquez y Martha Lucía de Henríquez, recibió un transplante de
hígado el pasado 11 de marzo en el Children Hospital de Boston,
Estados Unidos.
El trasplante de donante vivo, que se hizo con un
lóbulo del hígado de su madre, costó 300 mil dólares, mientras que
los exámenes para determinar la compatibilidad del donante representaron
15 mil dólares adicionales.
Antes de viajar a los Estados Unidos, la familia
Henríquez había desarrollado una campaña nacional para recoger fondos.
El Club Rotario Panamá Norte ayudó en la administración del dinero.
También se recibió apoyo de la Presidencia de la República.
Tanto la niña como su madre respondieron positivamente
a la cirugía. Las instrucciones para el tratamiento post operatorio
forman parte de un intenso programa de recuperación. Sin embargo,
Adara Lucía, que solo pesó dos libras cuando nació, regresará pronto
a Panamá; ya comenzó a empacar peluches.
El pasado 2 de abril, Martha Lucía de Henríquez
informó a La Prensa de que Adara viene a casa. "Sííí... está muy
bien y todo el día de hoy hemos estado recibiendo instrucciones
y entrenamiento sobre los medicamentos y los cuidados que debemos
tener con ella", comentó la emocionada madre. La pequeña "belleza",
tan liviana como una plumita y tan fuerte como el acero, sobrevivió
a la "fila india" de los embates de la enfermedad. Como dice el
lema de su campaña: "Adara vino para quedarse".
Melanie, a Colombia
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| Melanie Isamar Barroso con su madre, Zulay
Isamar. La niña viajó hoy a Cali, Colombia, para
someterse a los exámenes previos a la operación
de transplante de hígado. |
Por su parte, Melanie Isamar no piensa quedarse
en tierra. Hoy lucirá "bincha" nueva cuando suba al avión que la llevará
a Cali, Colombia, para una evaluación médica en el hospital Fundación
Clínica Valle de Lili. El costo de la estadía y de los exámenes, previos
a una operación de transplante de hígado, es de aproximadamente 10
mil dólares. Aún no se ha determinado el monto de la operación de
transplante. La niña viajará con su madre Zulay (la posible donante)
y con su abuela materna, Leonor González de Moncada.
Melanie, hija de Eric Ernesto Barroso Castro y Zulay
Isamar González Moncada, ambos de 20 años, no tiene un diagnóstico
de vida; solo Dios lo sabe. Si no se le hace el transplante, morirá
irremediablemente. Sin embargo, sus familiares confían en que Melanie
recibirá la "varita del relevo de vida" de manos de Adara Lucía.
En los misterios de la vida, ningún mortal tiene la última palabra.
El calvario de Melanie (nacimiento prematuro) comenzó
cuando tenía un mes de nacida. La abuela Leonor fue la que dio la
voz de alerta cuando observó que la niña tenía un color amarillo-verdoso
fuera de lo común. El 14 de noviembre de 2002 la internaron en el
Hospital del Niño, donde se le encontró un quiste colédoco por atresia
biliar. No se compliquen que en cristiano eso significa que tenía
obstruidos los conductos biliares.
En una biopsia, realizada el 10 de febrero de 2003,
se determinó que sufre de una severa cirrosis hepática, que prácticamente
le ha destruido el hígado. Los médicos se abstuvieron de hablar
del tiempo de vida de la niña.
Desde ese momento se inició una campaña para recoger
10 mil dólares para viajar a Cali, Colombia, a fin de someter a
Melanie y a su madre a los exámenes previos a la operación. El dínamo
de las actividades para recoger los fondos es la abuela Leonor,
quien ha recibido el respaldo sostenido de sus compañeros del banco
HSBC. Según ella, hasta el momento se cuenta con 11 mil 570 dólares.
"Hemos recibido mucho apoyo de FUNDAMUJER, como entidad receptora
de los fondos, que serán deducibles del impuesto sobre la renta".
Melodía de vida
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| Melody Lisset Cortez Mojica sufre de un
mal congénito del corazón. |
Melody Lisset Cortez Mojica es otra niña que le
puso candado a la maleta para viajar a Estados Unidos, a fin de someterse
a una evaluación médica y a una posible intervención quirúrgica. La
pequeña, de apenas cuatro meses, viajó ayer, sábado, junto a su padre,
Sergio Dedos de Oro Cortez, y su madre, Tilcia Mojica.
La niña fue trasladada a Estados Unidos en enero
de este año para ser sometida a una cirugía del corazón. La familia
informó de que la paciente ha respondido satisfactoriamente.
Para continuar con los tratamientos y posibles cirugías,
Melody necesita alrededor de medio millón de dólares. La primera
operación tuvo un costo de 250 mil dólares. En La Colorada de Veraguas
se formó un comité para recoger fondos. El guitarrista Dedos de
Oro Cortez templó bien las cuerdas para celebrar la victoria de
la vida sobre la muerte.
Una mano para Rocío
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| Rocío Jiménez Castro es portadora
del virus del sida. |
La joven Rocío Jiménez Castro (17 años) no piensa
viajar al extranjero, pero hace tiempo que no alista su maletín -por
falta de dinero- para asistir a las terapias que la arrancarán de
la silla de rueda en la que permanece desde mayo del año pasado, cuando
una enfermedad oportunista, provocada por el virus del sida, afectó
sus piernas.
Rocío fue infectada con el virus del sida en 1994
por una transfusión de plaquetas donadas por un individuo (Santos
Omar Abrego Pérez) a quien un año después se le detectó el virus
del sida. La transfusión se hizo en el Hospital del Niño.
En mayo de 2001, cuando Rocío celebraba sus 15 años,
se desmayó minutos antes de cortar el memorable pastel. Cuando fue
hospitalizada se determinó que era portadora del virus del sida.
En 1994, cuando tenía siete años de edad, había superado una leucemia.
Por esa razón tenía que recibir transfusiones de sangre en forma
continua.
Sus padres, Víctor Jiménez y María Esther de Jiménez,
pidieron ayuda del Gobierno, pero nunca recibieron respuesta. Por
esa razón interpusieron una demanda para exigir una indemnización
por los daños causados a su hija.
En los cuatro casos se han registrado grandes avances;
triunfos que son el producto de la tenacidad de sus familias, la
valentía de las cuatro enfermas y la generosidad de los panameños.
Ellas vivirán.
Colaboración deIsmael Hernández
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