El período escolar, desafío para
todos
La educación básica es
la más importante, ya que en esa etapa escolar se va forjando el
carácter y la personalidad del niño
Eric Aragón
aragon40panama@yahoo.com
Empezó un nuevo período escolar con sus bajas
y altas, tal como estamos acostumbrados todos los años. Nombramientos
de educadores que faltan; escuelas con un deterioro evidente; un
ministro de Educación o director regional que defiende su labor;
padres de familia preocupados por la compra de útiles escolares,
y otros deseosos de presumir a sus hijos.
Podríamos presentar una lista considerable
de los factores que involucran un nuevo año escolar, muchos de los
cuales son repetitivos. Sin embargo, sería interesante preguntarle
a las personas que forman parte de la escuela: padres de familia,
educandos, maestros, autoridades escolares, si realmente están cumpliendo
con la labor educativa.
El Artículo 88 de nuestra Constitución señala en
forma clara y precisa el propósito de la educación: “La educación
debe atender el desarrollo armónico e integral del educando dentro
de la convivencia social, en los aspectos físico, intelectual y
moral, estético y cívico, y debe procurar su capacitación para el
trabajo útil en interés propio y en beneficio colectivo”.
Cada año escolar debe significar tanto para los
educadores como para nosotros, los padres de familia, un reto que
debemos afrontar con amor, sacrificio y vocación. Desarrollar armónica
e integralmente al estudiante no se logra de un día para otro. Es
un proceso largo y continuo, que será amargo si no lo hacemos responsablemente,
o tendremos muchas alegrías por el difícil camino de la educación.
Todo dependerá de la actitud que tengamos y del esfuerzo que estemos
dispuestos a hacer por el bien del educando.
La educación básica es la más importante, ya que
en esa etapa escolar se va forjando el carácter y la personalidad
del niño. Se estimulará el deseo de aprender; se le enseñará a ser
organizado y responsable en sus actividades escolares. Le inculcaremos
el respeto por los valores morales y normas sociales. Aprenderá
a leer bien, el uso y la importancia de la matemática, el inglés,
la base del español. En el hogar y en la escuela primaria deberá
recibir la suficiente motivación para ir formando una actitud positiva
frente a los desafíos de la vida.
Los gobiernos, independientemente de la bandera
política que los haya llevado al poder, tienen la obligación –por
ley– de proporcionar todos los recursos necesarios para que cada
plantel educativo funcione con la mayor eficiencia en cuanto a infraestructura,
recurso humano, supervisión, metodología y dirección. Este sería
el mayor aporte para reducir en el futuro inmediato la delincuencia
juvenil y todos los males que aquejan a la sociedad. El gobierno
de turno –en representación del Estado– estaría haciendo el aporte
que le corresponde de acuerdo con la Constitución y que definitivamente
redundaría en la mejor formación de los jóvenes y futuros ciudadanos.
Al padre de familia le corresponde explicarle al
niño, una y otra vez, que a pesar de lo complejo que se vea el panorama
social y económico, a su debido tiempo se le abrirá la puerta de
las oportunidades, pero aprovecharlas dependerá de la actitud positiva
y educación que haya alcanzado.
Los padres debemos tener presente que la superación
es el valor que motiva a la persona a perfeccionarse a sí misma,
en lo humano, espiritual, social, económico, profesional, venciendo
los obstáculos y dificultades que se presenten, desarrollando la
capacidad para el autoaprendizaje y realizar mayores esfuerzos para
lograr cada objetivo que se proponga.
La superación es un deseo propio de cada persona.
Por esta razón debemos interesarnos e involucrarnos en las actividades
escolares de los hijos. Conversar con ellos sobre el alto valor
del estudio y los beneficios que ofrece. Debemos enseñarles métodos
de estudio. Elogiarlos cuando consiguen buenas notas o cumplen con
sus responsabilidades, y no torturarlos cuando obtienen un fracaso;
más bien, explicarles que el ser humano está sujeto a cometer errores,
aun cuando esté preparado. El éxito en la vida no depende únicamente
de ganar excelentes notas. Depende de la actitud positiva, de la
personalidad que se haya desarrollado, de las costumbres que se
tengan, la responsabilidad y puntualidad, el deseo constante de
superación, los conocimientos que realmente se hayan adquirido,
y no dejarse vencer nunca por las tribulaciones.
Los educadores tienen un gran reto, porque son ellos
los que directamente proporcionan los conocimientos a los jóvenes.
Y es mayor el desafío si nos referimos a la educación inicial. Creo
que lo más importante para el maestro es tener el deseo de que sus
alumnos aprendan. Si el educador fija como meta que su grupo sea
el mejor académicamente, buscará la mejor metodología de enseñanza
para ese grupo y se organizará mejor, de modo tal que se haga énfasis
en la matemática, el inglés, la lectura y el español. No verá al
padre de familia como un enemigo –pareciera la tendencia en las
escuelas públicas–, sino más bien como un aliado en el cumplimiento
de una meta a corto y largo plazo: dar una mejor educación a los
niños y a los jóvenes.
El autor es educador
Además en opinión
•
El Canal...cal y arena: I. Roberto Eisenmann, Jr.
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desafío para todos: Eric Aragón
• Propuestas de soluciones
a la CSS: Carlos David Abadía Abad
• A la cabeza o a la
cola: Mario Velásquez Chizmar
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