El Canal...cal y arena
Contra toda predicción,
se sigue comprobando que los panameños (cuando queremos) somos capaces
de hacerlo mejor, incluso, que el poder mundial...
I. Roberto Eisenmann, Jr.
El Canal ha estado en la noticia en los últimos
tiempos. Esto no es necesariamente bueno, porque hay quienes dicen
(con razón) que la mejor noticia sobre el Canal es precisamente
que no sea noticia.
Comienzo con dos de cal: la primera es para
felicitar al equipo humano del Canal por la serie de panameñísimos
actos culturales gratuitos que se dieron en las escalinatas del
Edificio de la Administración. Maruja y yo asistimos a dos de ellos
que fueron de lujo, maravillosamente presentados, e hicieron vibrar
nuestra nacionalidad. No hay mejor forma de “panameñizar” el Canal
que enalteciendo –como nación– nuestra historia, nuestro folclore
y nuestros talentos musicales nacionales. Además, en las pantallas
gigantes nos obsequiaron con un “tránsito virtual” por el Canal
en minutos, y nos llevaron –en un viaje aéreo– sobre los bosques
de la cuenca a ver los guayacanes en flor... ¡un espectáculo!
La segunda felicitación que merece la administración
del Canal tiene que ver con la negación del tránsito a un barco
que transportaba un reactor nuclear de 950 toneladas de peso. Freddy
Chen, vocero del Canal, reconoció que en 1998 un superreactor nuclear
pasó por el Canal, entonces bajo administración estadounidense,
pero indicó que ahora, bajo jurisdicción panameña, el Canal ha fijado
reglas de seguridad más estrictas, que deben respetarse. ¡Bien,
muchachos! El barco era estadounidense, de la empresa Edison...y
conviene saber que no le habían permitido el traslado del reactor
nuclear por tren a través de EU... ¿Por qué sería?
Este hecho constituye un precedente magnífico hacia
el logro de una prohibición total y permanente, por parte del Estado,
de el tránsito de basura nuclear por aguas territoriales panameñas...que
debería además incluir a los barcos petroleros que no cumplan con
el doble casco para evitar desastres como el recién ocurrido en
España. Van dos de cal.
Ahora, lo de la inclusión del Canal en las cuentas
nacionales del Sector no-financiero, que tanto revuelo ocasionó.
Se debió haber incluido a partir del momento en
que el Canal pasó a nuestra Nación; así, no habría provocado objeción
alguna. El Canal es del Estado panameño y –aun cuando tiene autonomía
financiera total– su exclusión de las cuentas nacionales no debe
hacerse sino por excepción, por razones específicas de Estado.
Ahora bien: el momento de esta inclusión y las razones
para hacerlo son equivocadas y criticables. No creo que el acto
cosmetológico oportunista engañe a nadie, y estoy seguro de que
en nada afecta el manejo financiero autónomo del Canal. Si mañana
por razones de Estado se considera necesaria una exclusión de las
cuentas nacionales, simplemente se revierte la acción...y punto.
El asunto no merecía la tormenta que formó la oposición política
y mucho menos el aumento de la misma que provocó el Gobierno al
usar frases que eran moneda de uso en tiempos de la autocracia.
En todo caso, la administración del Canal sigue
contando con nuestro apoyo y respeto. Contra toda predicción, se
sigue comprobando que los panameños (cuando queremos) somos capaces
de hacerlo mejor, incluso, que el poder mundial... lo cual debe
ser motivo de orgullo para ambos países.
El autor es presidente de la Fundación para
el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
•
El Canal...cal y arena: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• El período escolar,
desafío para todos: Eric Aragón
• Propuestas de soluciones
a la CSS: Carlos David Abadía Abad
• A la cabeza o a la
cola: Mario Velásquez Chizmar
|