A la cabeza o a la cola
Una dirección política
eficaz supone la más estrecha vinculación con las masas. Sin esta
vinculación, tal dirigencia nunca guiará a las masas
Mario Velásquez Chizmar
El modo de hacer las cosas ha marcado en
la historia humana diferencias esenciales en materia de actuaciones
políticas. Hay quienes en alguna forma temen a la libertad, a la
verdad y al ejercicio de un derecho o a la lucha, al adversario
y a las masas. La experiencia enseña que aquellos que traspasan
estas barreras con inquebrantable determinación, llegan a captar
la atención de las mayorías, su respaldo efectivo y su capacidad
de lucha. Y cuando la incertidumbre acecha al conjunto de la población,
como sucede hoy en Panamá, asumir una postura valiente e indubitable
en favor de sus intereses, resulta el único medio eficaz para obtener
credibilidad y ganarse el título de guía de las masas.
De esto se trata: a la cabeza o a la cola.
Una dirección política eficaz supone la más estrecha vinculación
con las masas. Sin esta vinculación, tal dirigencia nunca guiará
a las masas. En el mejor de los casos, solo podrá seguirla. La actuación
pública de gremios como SUNTRACS, los desempleados organizados y
los transportistas, demuestra contundentemente que la oposición
política a este gobierno no ha alcanzado tal grado de vinculación.
Esto es peligroso.
No se trata de cambiar los colores de estos gremios,
sino de convertir a los militantes opositores en luchadores de primera
línea con los colores propios de tales grupos. No es únicamente
un problema sindical, sino comunitario en general. El partido que
procure ser dirigente de una sociedad, tiene la obligación de conquistar
y mantener una presencia activa y organizada en cada una de las
manifestaciones de los intereses de esa comunidad en la que intenta
influir. Lo contrario permitirá que dichos gremios continúen con
sus prácticas, aun después de ganar las elecciones. Sí, es posible
ganar su apoyo para arribar al poder, pero si no acompañamos el
esfuerzo electoral con una identificación efectiva y permanente
con los intereses comunitarios, el cambio de gobierno solo será
cosmético.
Es una actuación necesaria para impulsar un desarrollo
incluyente, y lograr una verdadera participación de las masas en
la construcción de su futuro. Es un compromiso real, no simple retórica.
No solo es electoral la tarea. El arnulfismo no es el mayor obstáculo
para el PRD, sino convencer a las grandes mayorías de que este partido
puede guiar la organización de las tareas socioeconómicas que demanda
el desarrollo integral y sostenible. La única forma conocida para
que los electores adquieran este convencimiento, es involucrar de
lleno al partido con las aspiraciones de esas mayorías. Este compromiso
exige una ininterrumpida presencia, ejercida con valentía, firmeza
y claro sentido de la oportunidad.
La tradición política en nuestro ejercicio democrático
republicano sigue provocando consecuencias negativas en la relación
de un partido con el pueblo. El PRD ha roto este molde y logró evolucionar
sustancialmente en los últimos cuatro años, para permitir a sus
militantes penetrar en el conjunto social y alcanzar una sólida
y duradera alianza con el pueblo. Todo este esfuerzo puede debilitarse
con mensajes confusos que presten prioridad a las alianzas electoreras
sobre las tareas esenciales del novedoso planteamiento del pacto
social. Para captar el interés del pueblo más allá de mayo del 2004,
el ingenio y la capacidad evolutiva del PRD deben conceder efectiva
y tangible prioridad a esa alianza permanente y proactiva con el
pueblo. De lo contrario, aun ganando las elecciones, este pueblo
calificará al PRD como otro fruto más del árbol envenenado de la
política criolla estancada y reticente al cambio.
El autor es abogado
Además en opinión
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El Canal...cal y arena: I. Roberto Eisenmann, Jr.
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a la CSS: Carlos David Abadía Abad
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