Motivos
El mundo ha vivido momentos
peores que el actual, y todos han sido superados. Seamos optimistas;
demos nuestro todo...y un poquito más
I. Roberto Eisenmann III
En un momento de crisis mundial como el que
estamos viviendo, los panameños tenemos una oportunidad dorada para
hacer valer nuestras ventajas, evitando a toda costa dejarnos arrastrar
por aquel pesimismo y cinismo que mina el alma. Comparto con usted
algunas reflexiones que nos ofrecen motivos para continuar empujando
con optimismo la carreta. El mundo ha vivido momentos peores que
el actual, y todos han sido superados. Seamos optimistas; demos
nuestro todo...y un poquito más.
Por qué hacemos lo que hacemos es un misterio.
Algunos hablan del “IQ”; otros se refieren a la “inteligencia emocional”.
¿Será además un sexto sentido, una sensación visceral lo que nos
hace vibrar y mover cielo y tierra para lograr lo que anhelamos?
¿Será el deseo materialista? ¿Será aquel efecto de grupo al que
respondemos los humanos, especialmente cuando percibimos un peligro
inminente ...o cuando nos cautiva una meta que promete engrandecernos
como grupo? ¿Será que nos queremos ganar un peldaño al cielo, dejando
un mundo algo mejor que el que encontramos? ¿Será aquel sentido
de conquista que llevamos muy dentro de nuestro ser...un anhelo
de enriquecer lo que tocamos, de hacerlo mejor? ¿Un deseo, quizás
por vanidad o responsabilidad, de poner nuestro granito de arena
en este mundo maravilloso en el que –como dijo alguna vez aquel
hombre digno de emular, Felipe Motta Cardoze– “lo mejor está todavía
por descubrirse”?
Vivimos en un constante sopesar para decidir entre
una u otra cosa. Todo lo que hacemos u omitimos tiene consecuencias.
Debemos procurar caminar hacia adelante, a veces contra el viento,
otras veces impulsados por él, pero debemos siempre avanzar...pues
no hacer nada no lleva consigo mérito alguno. Debemos soñar y hacer,
aunque nos equivoquemos, cualquiera sea nuestra motivación.
La vida guarda vastas similitudes con el océano:
tempestuoso en algunos momentos, sereno en otros. En ocasiones se
presenta como un espejo que refleja aquel sol naciente o el crepúsculo
que nos transporta a otro mundo...en otras nos presenta aguajes
peligrosos. En la inmensidad del mar hay animales depredadores que
viven y se comen lo que desean, sin consideraciones; otros que están
prestos, como los delfines, a salvar vidas. Por ello debemos navegar
apreciando los momentos de la vida que se nos han obsequiado, por
mágicos o desastrosos que se presenten.
Debemos dejar huellas; por ellos – los que se nos
fueron– por los que están, y por aquellos que hemos de traer a este
mundo. “Una golondrina no hace verano” –dicen– pero sí puede, como
Gandhi, crear un cambio profundo e indeleble en beneficio de la
humanidad de la cual somos eslabones.
Nuestro tiempo terrenal es efímero; pasa cada día
de manera más fugaz y se disipa cual reloj de arena, sin marcha
atrás. Debemos lograr valores agregados en el poco tiempo que tenemos,
que se puedan convertir en mucho si miramos el futuro con visión.
¿Qué hace que alguien (que ya cumple 90 años pero vive convencido
de que su tacómetro se paralizó en los 49) lidere un proyecto monumental
que convierte toneladas de desperdicios, acumulados por más de 40
años, en un terreno saneado sobre el cual hoy se presenta toda una
ciudad con infraestructura de primera, para ofrecer a los panameños
la oportunidad de tener una mejor calidad de vida? Esta persona
nos comentó una vez “estoy trabajando para mis biznietos”. A Dios
gracias está disfrutando en vida ver este sueño hecho realidad.
Albert Einstein sugirió en alguna ocasión “solo
tenemos dos maneras de vivir la vida: una, como si nada fuera un
milagro; la otra, como si todo fuera un milagro”. Motivos hay de
sobra.
El autor es presidente de la junta directiva
de Coronado es Vida
Además en opinión
• Las posibilidades
constitucionales: Adolfo Ahumada
• Motivos: I. Roberto
Eisenmann III
• Endara, producto insólito
para los estrategas de campañas: Roberto Díaz Herrera
• El acto de concebir:
Juan Carlos Ansin
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