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Polémica rezonificación
Pese a las peticiones, se mantendrán las
altas densidades para San Francisco y Punta Paitilla
Lina Vega Abad
lvega@prensa.com
LA PRENSA/Maydée
Romero |
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| Residentes de San Sebastián, Boca
la Caja y Punta Paitilla, durante la celebración del
foro público sobre la nueva zonificación de San
Francisco. |
Ayer, en un salón de la Iglesia de Guadalupe,
se escenificó el penúltimo acto del proceso de rezonificación
del corregimiento de San Francisco.
Allí, molestos residentes de Punta Paitilla,
San Sebastián y San Francisco, que participaban en la audiencia
pública organizada por el Ministerio de Vivienda (MIVI),
se quejaban de lo que consideraron casi una “tomadura de pelo”,
al ver que la mayoría de sus peticiones no fueron acogidas.
Y es que la Ley 6 de enero del 2002 exige a los funcionarios
tomar en cuenta la opinión de los ciudadanos cuando sus derechos
puedan ser afectados.
Pero la consulta ciudadana y las peticiones de los
vecinos de San Francisco chocaban una y otra vez con la realidad
provocada por pasadas decisiones arbitrarias.
Se trata, según los funcionarios del MIVI,
de la sacrosanta “seguridad jurídica” que, al
parecer, tiene mayor peso que la seguridad ciudadana, la capacidad
de las infraestructuras existente y la calidad de vida.
En otras palabras, el proceso dirigido por los técnicos
del MIVI, se ha limitado casi a un reconocimiento del status quo
y al establecimiento de medidas para gestionar el caos. Y poco más.
Por ejemplo, pese a la ya compleja y peligrosa situación
vial de Punta Paitilla, el proceso no ha considerado la petición
de cientos de residentes de reducir la densidad en los terrenos
que aún están baldíos. De los 52 lotes aún
disponibles en el área, 30 son de alta densidad, por lo que
no tienen impedimento alguno para albergar las gigantescas torres
que han convertido a Punta Paitilla en un muy sui generis gueto
de lujo.
De acuerdo al estudio hecho a solicitud de los residentes
de Punta Paitilla por la empresa Consultores de Transporte, S.A.,
“... de desarrollarse más edificios en el área
de acuerdo al uso de suelo vigente, se estima que en 10 años
la situación de congestión vehicular en el área
empeorará sustancialmente de 7 a 9 veces, por lo cual se
recomienda un cambio en la asignación de uso de suelo...”.
A este dictamen técnico privado, se suma la
posición oficial del Sistema Nacional de Protección
Civil y de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
Ambas instituciones han hecho duras advertencias sobre el peligro
existente por la limitada cantidad de vías de acceso y el
crecimiento de la población.
Sin embargo, nada de estas consideraciones técnicas
y que avisan de posibles futuras tragedias parecen haber preocupado
a los funcionarios del MIVI.
En un comunicado emitido por la institución
horas después de terminado el foro público, el director
de Desarrollo Urbano del MIVI, Víctor Mizrachi, afirmó
que “las densidades no se van a aumentar ni se van a disminuir,
de manera que a los sectores que ya las tenían lo que se
ha hecho es uniformarlas y regularles el uso complementario”.
Un triunfo pues de la “seguridad jurídica”.
La rotunda afirmación de Mizrachi hace que
el papel que intentó jugar el Consejo Municipal sobre el
tema parezca una mal chiste. El 30 de julio del 2002 la institución
local aprobó el Acuerdo 107 que decretaba a Punta Paitilla
como área altamente densificada y “prohibía”
la construcción de más edificios.
A pesar de todas las peticiones, las opiniones técnicas
y las retóricas resoluciones, la densidad actual se mantendrá
y, en consecuencia, las propuestas de los funcionarios del MIVI
se han limitado a exigir un mayor número de estacionamientos
por edifico y solicitar a la Dirección de Tránsito
medidas más enérgicas para sancionar a los que se
estacionen en zonas prohibidas.
Con relación a San Francisco, la génesis
del actual caos se produjo en 1990, cuando el gobierno de la época
alteró la zonificación, permitiendo la construcción
las altas torres que han alterado completamente la calidad de vida
de lo que fue un área residencial.
Aquí, el proceso de consulta produjo el mismo
resultado. “No podemos bajar la densidad una vez se ha aumentado”,
comentó un funcionario del MIVI. Además, la opinión
de los residentes no es unánime y, como en el caso de Punta
Paitilla, existen inversionistas que han hecho presión para
mantener la zonificación vigente.
Ante el conflicto de intereses privados existentes,
los participantes del foro de ayer exigían a los funcionarios
“proteger los intereses de la comunidad por encima de los
intereses individuales”.
Sin embargo, parecía evidente que los técnicos
trataban de hacer su trabajo, pero que son otras instancias las
que deben tomar este tipo de decisiones.
Llama la atención que hace solo unos días
se celebró en Panamá un taller sobre gestión
urbana y municipal. Allí el consultor del Banco Mundial,
Alain Bertaud, afirmó que “la planificación
urbana requiere que los políticos tomen decisiones difíciles
sin importar los costos que deban pagar ... y que la especulación
se produce cuando existe un vacío institucional”, precisamente
lo que sucede en Panamá.
Mauro Zúñiga ayunó
por la paz en Irak
JOSE QUINTERO DE LEON
jquintero@prensa.com
Un ayuno por la paz realizó ayer, en vísperas de la
invasión militar a Irak por fuerzas de Estados Unidos y Gran
Bretaña, el médico y civilista Mauro Zúñiga
Araúz.
La acción pacifista se realizó en los
predios de la embajada de Francia, en Calle Primera, San Felipe.
Zúñiga, quien actuó solo, confesó
haberlo hecho en solidaridad con los millones de conciencias que
imploran en el mundo por una salida negociada a la crisis.
“Para mí el no a la guerra es un homenaje
a la vida”, afirmó Zúñiga, tras sostener
que en estas circunstancias y en estas crisis, la gente no puede
estar indiferente ni los gobiernos pueden adoptar posturas ambiguas
ni ambivalentes.
“Se está con la guerra o se está
con la paz; se está con la muerte o se está con la
vida”, sentenció.
En su reflexión acerca de las consecuencias
de este conflicto, dijo sentir que el mundo entero está reclamando
vivir, vivir con dignidad.
Explicó que su ayuno fue para solidarizarse
con la vida y aseguró estar dispuesto, hasta que su corazón
deje de latir, a luchar por la vida.
Dijo no aceptar ningún tipo de violencia,
y menos cuando esta violencia va a significar la muerte de miles
de seres humanos por una acción inmediata, así como
la muerte posterior otros más, ya que esta guerra, al final,
significará una crisis económica a nivel mundial.
Del por qué lo hizo en los predios de la embajada
francesa, manifestó que para él Francia es el país
que ha levantado la bandera del pacifismo, motivo por el cual ha
expresado su felicitación al pueblo y gobierno francés
por su valor y su ejemplo adoptados ante esta coyuntura.
Al cumplir 24 horas sin alimento y a pleno sol, entregó
una nota al embajador galo, Patrick Boursin, en que le manifiesta
su sentimiento de impotencia, frustración, dolor e incertidumbre
por los sucesos que están acaeciendo.
Sostiene que Estados Unidos ha tomado la decisión
unilateral de invadir Irak y que son múltiples los motivos
que lo impulsan, pero ninguno humanitario.
Añade que con esa acción, al margen
de la aprobación por las Naciones Unidas, Estados Unidos
le da una severa estocada a ese organismo mundial.
Pero más adelante subraya, que también
Estados Unidos, que se ha presentado ante los ojos del mundo como
el “paladín” de la democracia”, le ha suministrado
un peligroso revés al tomar una acción en contra de
la voz mundial que dice “No a la guerra”. No puede haber
paz con ejércitos, ni ejércitos para la paz.
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