Pelota de la buena
HARMODIO ARROCHA JR.
harrocha@prensa.com
Hemos presenciado demostraciones monticulares
excelentes como la que ofreció el zurdo Roger Deago el 21 de
febrero en el Remón Cantera, pero la verdad que tenía rato que
no veía un partido de tantas emociones como el que escenificaron
el domingo Metro y Chiriquí en el gigante de Cerro Patacón.
En una noche inolvidable, el veterano
pistolero Elpidio Pinto atornilló los bates chiricanos y le
ganó el duelo nada menos que al ex grandes ligas Manny Barrios,
en un partido que ayudó a levantar el voltaje y el interés de
los aficionados.
Pinto, un guerrero de mil batallas, alcanzó
niveles insospechados y mostró todo su temperamento en el montículo,
limitando a 5 aislados imparables a la recia artillería chiricana,
en 6 entradas un tercio a pólvora pura.
Un partidazo al que no le faltó nada
y en el que no faltaron las mujeres bellas que encontrábamos
por donde nos metíamos, claro, sin dejar de ponerle atención
a lo que sucedía en el terreno de juego.
Pinto, crecido en un diamante de lujo,
se encargó de darle la repuesta a un dolido y apasionado fanático
chiricano que sentado junto a mi hijo José Gabriel Arrocha,
me preguntó: ¿Usted cree en los juegos arreglados?.
¡No lo veas así!, exclamé. Pero es que
ninguno ha sacado el bate como se debe, insistió el fanático
que de paso desapareció después del séptimo inning.
Sencillamente el hermético pitcheo de
Pinto, magistralmente guiado detrás del plato por el receptor
César Quintero, resultó mortal para la tropa del valle de la
Luna.
Un intenso partido que tomó más calor
cuando vino el parpadeo del árbitro Rafael Pineda sobre un batazo
de Víctor Preciado, en un sexto inning que el mismo Pinto se
encargó de solucionar a punta de misiles.
El elemento que más resaltó en Metro
fue su combatividad, además de su firmeza temperamental para
resistir la presión que le impuso su rival en las postrimerías
del partido.
El primer objetivo que se puso la tropa
capitalina funcionó a la perfección, cuando golpearon con dureza
al calificado tirador Manny Barrios en el mismo primer episodio.
Ese fue un factor que catalizó Metro
para abrir el camino hacia a la victoria, pese a que el ex grandes
ligas supo resistir con dignidad hasta que saltó en el sexto
episodio.
En lo individual, resaltamos varias jugadas
de grandes ligas y otras hecha a puro corazón en un partido
sensacional.
Para grabarlas en un video como las que
protagonizó en dos ocasiones el camarero capitalino Richard
Palacios sobre par de batazos sólidos en el quinto capítulo.
El gran out al estilo de Omar Vizquel
realizado por el intermedista Rodolfo De La Cruz(Chiriquí),
quien soltó la bola con el guante sobre la marcha para anular
un claro infield hit.
Asimismo, el corrin suicida que montó
desde la intermedia el inicialista capitalino Raúl Domínguez
para ganar tres bases con un metrallazo en el tercer inning.
El fildeo con más agallas que otra cosa
del jardinero metropolitano Roberto Lasso sobre un contacto
sólido de Preciado abriendo las hostilidades.
La determinación y valentía del transformado
tercera base Ricardo Mahoni en momentos que crecía la maquinaria
chiricana.
No puede faltar el excelente movimiento
de la cueva metropolitana, al mando de Rodrigo Orozco, que sin
duda sentó respeto frente a la escuela cubana.
Un partido para no olvidar, que indiscutiblemente
mostró en todos sus aspectos lo maravilloso que es este juego
que apasiona a todo mundo.