¡Salvemos las jubilaciones y las pensiones de invalidez!
Deseo proponer que se cree, por ley, un impuesto de 20% a los premios de la lotería y otros juegos de azar para destinarlo al programa IVM
Francisco Moreno Pascal
francana@sinfo.net
Desde hace varios años el programa de Invalidez,Vejez y Muerte (IVM) de la Caja de Seguro Social presenta un déficit actuarial que asciende a miles de millones de balboas, el cual se acrecienta año tras año al aumentar en forma acelerada el número de jubilados y de pensionados por invalidez, sin que aumenten en la debida proporción los ingresos necesarios para corregir el déficit y evitar el uso de las reservas del programa mencionado.
El diálogo que se ha venido sosteniendo desde hace algunos años para buscarle solución a esta situación tan angustiante y peligrosa para los asegurados, no ha producido hasta ahora alguna recomendación factible que traiga la esperanza de solución para esta crisis de nuestra institución de seguridad social. Los integrantes del diálogo, procedentes de todos los sectores de la sociedad, no han podido lograr el consenso requerido para introducir las reformas legales necesarias que resuelvan esta crisis que se cierne sobre la población asegurada como una nube negra que anuncia tormentas devastadoras.
El programa de IVM podría salvarse si se recurre a medidas heroicas, tales como:
a) Aumentar las cuotas de los trabajadores y los patronos. b) Limitar la cobertura de los servicios médicos. c) Aumentar la edad de jubilación. d) Aumentar el número de cuotas requeridas para la jubilación. e) Disminuir los gastos administrativos. f) Aumentar los ingresos del programa sin grandes sacrificios para los trabajadores y los patronos.
Las primeras cinco medidas enumeradas tendrían grandes implicaciones políticas y económicas, y es por lo que no se ha podido obtener el consenso en su discusión.
En relación con la sexta medida, que se refiere al aumento de los ingresos sin aumento de cuotas ni reducción de la cobertura de los servicios, deseo proponer que se cree, mediante ley, un impuesto de 20% a los premios de la lotería y otros juegos de suerte y azar, el cual sería retenido en la fuente y enviado quincenalmente al Seguro Social para ingresar exclusivamente al fondo del programa de Invalidez, Vejez y Muerte. Este impuesto produciría cerca de 100 millones de balboas anualmente, lo que sería una inyección muy importante para detener el déficit actuarial y alejar el colapso del programa.
La Lotería Nacional, conjuntamente con los casinos, el hipódromo y los bingos, reparten anualmente cerca de 500 millones de balboas en premios, sobre los cuales no se paga ni un solo centavo de impuesto. Los premios obtenidos en los juegos de suerte y azar se han considerado sagrados e intocables en nuestro país, situación muy diferente a lo que ocurre en otros países, tanto desarrollados como emergentes, donde se cobra impuestos altísimos a los premios de lotería y otros juegos. En todas las loterías estatales de Estados Unidos se cobra un impuesto de 29% a los premios. En México el impuesto es de 21% y en Colombia es de 35%.
Al realizar una encuesta personal libre sobre este asunto, 90% de los encuestados opinó que aceptaría pagar un impuesto de 20% sobre sus ganancias en la lotería y otros juegos, siempre y cuando lo recaudado se usara para fines específicos, como los expuestos en este artículo. Algunos expresaron el temor de que el cobro de este impuesto ahuyentara a los jugadores, lo cual es improbable ya que no ha ocurrido en ninguno de los países donde se cobra dicho impuesto. Debemos recordar que la adicción al juego tiene gran número de apostadores con características obsesivas y compulsivas, que nunca podrían eliminarse con un simple impuesto a las ganancias que se han obtenido por razones de la suerte y el azar y no como producto del trabajo humano.
Otro ingreso para salvar el programa de IVM, sin grandes sacrificios para la población, consiste en restablecer la asignación de la segunda partida del XIII mes al Seguro Social, para aplicarla exclusivamente a los fondos de jubilación e invalidez. La ley correspondiente comenzaría a regir en agosto de 2005, lo que da tiempo para que los trabajadores ajusten su presupuesto.
Con las medidas propuestas se oxigenaría el fondo de Vejez e Invalidez, lo que permitiría a la Caja de Seguro Social continuar con su noble y patriótica misión de proteger a los viejos y a los inválidos de la nación panameña, quienes con el esfuerzo de muchos años han contribuido al progreso y al engrandecimiento de nuestra patria.
El autor es médico
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