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Cartas y Comentarios
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
Latorraca señala errores en manejo
de información
26 de febrero del 2003
Hago referencia a los artículos publicados
por el diario La Prensa con fechas 13 y 14 de febrero de 2003 titulados
Fitch bajaría calificación de Panamá y Gobierno
desconoce la advertencia de Fitch, en los cuales la periodista y
quien la dirige manipulan los hechos para hacer ver una realidad
que no existe. Esto me sorprende sobremanera por la larga trayectoria
del diario La Prensa en su lucha continua por la verdad y su histórica
participación en el reestablecimiento de la democracia en
el país.
En el artículo Fitch bajaría calificación
de Panamá se presenta la evaluación que hiciera la
calificadora de riesgo el pasado mes de octubre de 2002 en relación
con la perspectiva del país como una noticia del momento,
cuando el mismo diario La Prensa en su publicación del pasado
25 de octubre del 2002 lo informó con un enfoque completamente
diferente (Fitch mantiene calificación de Panamá,
F. Castrellón). Este hecho de hace más de cinco meses
es hábilmente manipulado y combinado con el tema relativo
al balance fiscal del año 2002 y la discusión desatada
relativa a este. Lo fundamental es que la calificadora de riesgo
Fitch no ha variado su posición desde el pasado mes de octubre
de 2002 y que es falso que esta bajara “en los próximos
meses” la calificación del país, y de esto justamente
es lo que intenté informar a la periodista luego de leer
el artículo en referencia y haber conversado telefónicamente
con oficiales de la calificadora Fitch. El resultado de mi conversación
con esta periodista es que el día 14 de febrero de 2003 se
publicó otra noticia, en la que también se manipularon
mis declaraciones.
En el artículo Gobierno desconoce la advertencia
de Fitch, la periodista manipula hábilmente el contexto de
mis declaraciones. Fui claro en informarle a la periodista de que
la calificadora no ha realizado ningún cambio en la calificación
del país desde el pasado octubre de 2002, y que esa calificadora
no se comunica con el Gobierno Nacional a través de los medios
noticiosos, por lo que me sorprendía que en el caso en referencia
fuese así. Esto lo pude comprobar al contactar a los oficiales
de la calificadora Fitch, quienes me confirmaron que, luego de no
realizar comentarios sobre la inclusión de la Autoridad del
Canal de Panamá en el balance fiscal por carecer hasta ese
momento de todos los detalles, respondieron a una pregunta de la
periodista sobre el significado de la perspectiva negativa del país,
indicándole lo mismo de lo cual hace cinco meses se informó.
Tal como parece haberse implementado recientemente
como metodología de trabajo por parte de un pequeño
número de personas del diario La Prensa, estoy seguro de
que las grabaciones realizadas, sin mi conocimiento y sin el conocimiento
de los oficiales de la agencia Fitch, contienen frases y fragmentos
que perfectamente sustentan las palabras citadas. Le hago notar
la falta de ética expuesta por la periodista en el sentido
de grabar conversaciones telefónicas sin la debida consulta
previa al entrevistado; es lamentable que esta inusual práctica
se esté estableciendo recientemente en un diario como La
Prensa.
Debo señalar igualmente que la información
que se grabó de esta manera se manejó fuera de contexto,
según lo afirmaron los propios funcionarios de Fitch a través
de nota enviada a La Prensa con fecha 21 de febrero del 2003. Es
en el contexto total de las declaraciones que recibe de una fuente,
en el que un buen periodista debe desarrollar las noticias.
No quisiera terminar sin antes lamentar la forma
como se vienen elaborando algunas publicaciones en el más
importante diario del país; es muy diferente informar de
los acontecimientos en noticias balanceadas, a ordenar la elaboración
de “noticias” con propósitos que se alejan de
la objetividad y balance necesarios para ofrecer un periodismo de
altura y credibilidad, tal como lo ha hecho el diario La Prensa
tradicionalmente.
Domingo Latorroca (Viceministro de Economía)
Conviene utilizar libros de texto panameños
17 de febrero del 2003
Hoy más que nunca, tenemos el deber de actualizarnos
conforme a los adelantos científicos y las constantes transformaciones
sociales y mundiales, y nosotros, docentes conscientes de nuestra
misión, tenemos la obligación de formar hombres y
mujeres capaces de afrontar los retos del futuro mediante la educación.
La filosofía de la globalización, que
también ha afectado la educación, nos sitúa
en el mercado de la libre competencia. Esto es bueno porque nos
permite escoger los mejores textos panameños.
Los panameños somos nacionalistas y, en el
caso de la educación y los textos escolares, debemos reconocer
que tenemos obras didácticas excelentes, de todas las materias
y todos los niveles.
Los escritores y escritoras de libros didácticos
tienen vasta experiencia en educación, son investigadores
en cada asignatura, consultan las necesidades pedagógicas
con sus colegas y sus obras están hechas según los
programas del Ministerio de Educación.
Exhortamos a los educadores para que enseñen
a los estudiantes a hacer patria defendiendo la nacionalidad mediante
el uso de textos de autores y autoras panameños.
Digna Batista de Cerrud (Presidenta del Círculo de
Autores Panameños de Obras Didácticas).
Manejo y costo en la venta de uniformes de
la Profesional
6 de marzo del 2003
En nuestro país, todo se ha vuelto comercio.
Podría mencionar diferentes situaciones que van desde la
atención médica hasta la escuela, y es a esta a la
que me refiero.
Todos los colegios están apurados a ver cómo
ganan más dinero sin importarles la situación actual
del país. Cuando me refiero a esto no soy de las personas
que se gastaron todo el dinero en Carnaval y ahora están
llorando, ¡no!, ni siquiera carnavaleo.
Soy una madre de familia que ve con preocupación
cómo colegios, como la Profesional Isabel H. Obaldía,
quieren obligar a los padres a comprar los uniformes de los estudiantes
en el plantel, que por cierto son confeccionados por una sastrería
que es de un profesor del colegio.
El asunto es que estos uniformes cuestan en el colegio
B/.16.75 cada uno, sin embargo, con los mismos 16.75 puede usted
hacer dos uniformes, y como muchos padres lo están haciendo,
el negocio no está resultando tan fructífero, y ahora,
cuando ven el uniforme, se quejan del hilo con el que fue cosido.
Todo con la finalidad de obligarnos a pagar más.
Yo me gradué hace 20 años en ese colegio
y creo que no existe una buena modista en Panamá que no sepa
hacer este uniforme; sin embargo, en el colegio venden la idea de
que no es así. Mi queja la hago de esta forma y me gustaría
que se hiciera una investigación sobre esto, creo que la
economía del país no está como para estos caprichos.
Liriett Herrera
Las calles de la ciudad, con huecos y sin
señales
7 de marzo del 2003
Las
calles de la ciudad están como nunca antes. Poco se hizo
durante la gestión del ministro de las “soluciones
en concreto” para reparar los enormes huecos existentes. Dimos
un paso adelante cuando la actual administración del Ministerio
de Obras Públicas (MOP) decidió tal vez no reparar,
sino repellar más bien, algunos huecos (como los de la Vía
Ricardo J. Alfaro a la altura de Dos Mares, un trabajo que, si bien
no elimina el problema, al menos lo disfraza por un rato).
Pero los huecos no son el único problema.
En la mayoría de las calles, las líneas de división
son inexistentes, lo cual crea confusiones que, al momento de conducir,
pueden ocasionar accidentes.
Por ejemplo: ¿Dónde quedaron las líneas
de división y señalización de los carriles
debajo del puente de la Universidad? ¿Alguien se ha dado
cuenta del desorden que se forma en ciertas partes cuando se conduce
en cualquier sentido? Todo el mundo se tira a su antojo y las señalizaciones
del caso no existen.
Algunas calles tienen una división natural
que proporciona la misma losa, y se hace un poco más sencillo
identificar los carriles. Pero hay calles que ni eso tienen. Hace
mucho tiempo alguien asfaltó un tramo grande de carretera
a la altura de la Cervecería Nacional, pero se le olvidó
colocar las líneas que identifican los carriles. Sin contar
con que las tapas del alcantarillado no están al nivel de
la calle, pero bueno, eso es harina de otro costal. Conducir sin
percances por este tramo es toda una proeza, sobre todo en las noches
o cuando está lloviendo.
Tal vez pronto a alguien se le ocurra que las calles
no solo hay que repararlas (o “parcharlas”), sino que
también hay que señalizarlas con sus respectivas líneas
y flechitas. Pero, ¿a quién le toca?
Gisela Cohen
Críticas a La Prensa
8 de marzo de 2003.
Al suscribirme a La Prensa desde el año 2001
pensé que recibiría el periódico a tiempo todos
los días, pero veo que no es así; también que
recibiría todos los beneficios, revistas y regalos que promocionan,
pero en ocasiones no es así. Por lo menos tres veces al mes
no llega el periódico a tiempo, como hoy, sábado 8
de marzo de 2003 (segunda vez en lo que va del año 2003).
Y qué decir de las revistas que por alguna casualidad no
llegan y la excusa es que se acabó, lo cual no debe ser así,
ya que todos los suscriptores tenemos y debemos gozar de los mismos
derechos y beneficios.
Por otra parte, la calidad editorial del periódico
está siendo deficiente, ya que todos los días aparecen
fe de erratas. Qué sucederá con la credibilidad de
la información que ustedes presentan, dónde están
los correctores o aquellos encargados de revisar la información
antes de que sea impresa.
Dalys E. Peña.
Nota del editor: En aras de dar
a nuestro público lector una información veraz y objetiva,
La Prensa ha decidido, a partir del año 2003, hacer las aclaraciones
que considere pertinentes en cada edición.
Sobre Ameglio y los militares estadounidenses
8 de marzo del 2003
Acabo de leer con relativo asombro las opiniones
del legislador Marco Ameglio sobre la posible incursión de
militares estadounidenses en territorio panameño en planes
de defensa (artículo ‘Positiva’ ayuda de Estados
Unidos, sábado, 8 de marzo de 2003).
No estoy de acuerdo con su posición, dado
que de darse un sistema de cooperación entre Estados Unidos
y Panamá el mismo debe darse en igualdad de condiciones y
respetando la sangre que fue derramada por la soberanía de
nuestro país. Pedir ese tipo de intervenciones es un modelo
oxidado (bastante cobarde, por cierto) que solo demuestra la incapacidad
de nuestros gobernantes para resolver sus propios problemas.
Ese problema en la frontera colombiana puede resolverse
más bien pidiendo asistencia a Estados Unidos, entrenando
a nuestros policías y brindando apoyo logístico. Eso
me parece más viable que dejar que extranjeros, una vez más,
tengan que venirnos a defender y pasar de nuevo otra vergüenza
internacional.
Aparte, la opinión del jefe del Comando Sur,
James Hill, acerca de una “invasión de narcoterroristas”
en Darién es alarmista y obedece más a la agenda política
de Washington que a una genuina preocupación por nuestra
suerte. Cualquiera que haya seguido de cerca la política
norteamericana y tenga un conocimiento mínimo de cómo
se maneja la información en este país, podría
fácilmente entender como retórica política
las palabras de Hill.
Hay que recordarle a Ameglio que la soberanía
no es “una ideología desteñida por el tiempo”.
Ha sido teñida por la sangre de gente que ha sabido distinguir
entre ayuda e intrusión. Y sí ha sido desteñida
por la ignorancia de algunos sectores. Lamentablemente el poder
no compra la dignidad, por lo visto.
Ricardo Ortega
Aclaran al estudiante Pineda
10 de marzo de 2003
Probablemente, el estudiante Bernardo Pineda de la
escuela de Geografía e Historia de la Universidad de Panamá
sea un experto en historia, pero de literatura universal no sé
hasta dónde llegan sus conocimientos. He quedado sorprendida
sobre su cuestionamiento y corrección a Guillermo Sánchez
Borbón, gloria de nuestras letras istmeñas. Dudo que
Sánchez Borbón no haya investigado antes de elaborar
su escrito.
Citar a T. S. Elliot, poeta, ensayista norteamericano,
luego nacionalizado inglés, educado en Harvard, La Sorbona
y Oxford (es una de las figuras que han ejercido influencia preponderante
en la literatura vanguardista de la época) y al dramaturgo
francés Anouilh, no es cosa de todos y de todos los días.
Demuestra su vasto conocimiento tanto literario como histórico.
Afirmar que Sánchez Borbón toma como referencia la
obras de estos autores a la ligera, es temerario.
Invito al joven Pineda a que se lea el gran poema
de Elliot, La tierra vana, además de sus otras obras y de
paso le dedique un tiempo al dramaturgo Jean Anouilh y pueda “descubrir”
otros mundos.
Brenda I. Cuevas C.
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