Los secretos de la meditación
Isabel Martínez Pita
De EFE-Reportajes
En una época en la que el reloj marca la pauta de las relaciones de los seres humanos, la meditación es un ejercicio que no por antiguo deja de tener eficacia en la vida diaria. Ahora, científicos ayudados por lamas tibetanos bucean en los secretos de esta técnica para tratar de dar al hombre la “medicina” que alivie los perjuicios provocados por el estrés.
Antiguamente, la meditación era una práctica habitual en Oriente y el fin que se buscaba con ella era la comunicación con las fuerzas sobrenaturales y con Dios, una forma de ejercitar la mística que se enseñaba en las escuelas a los más pequeños y se practicaba durante toda la vida. A través de la meditación, según la filosofía oriental, se ponían en acción los distintos chakras o glándulas del cuerpo humano que unen nuestro cuerpo físico con el cuerpo astral.
Pero ¿cuál es la base de este ejercicio? Dos son los elementos fundamentales sobre los que trabaja: la relajación y la atención. Pero esto que tan claro tenían nuestros antepasados orientales ha sido ignorado por el mundo civilizado. Recientemente, un equipo de prestigiosos psicólogos y neurocientíficos de Estados Unidos realizó, con la inestimable ayuda del Dalai Lama, líder religioso y político del Tibet, un estudio que venía a demostrar la capacidad que posee la técnica de la meditación para el mejoramiento de la salud física y mental del ser humano. El estudio, en el que participó el director del laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, Richard Davidson, fue realizado en la ciudad de Dhramsala (India) en el 2000 y en él se reveló el mecanismo cerebral que probablemente explique la capacidad que la meditación tiene para tranquilizar el cuerpo y la mente.
Uno de los objetivos que se propusieron era descubrir los mecanismos por los cuales los seres humanos pudieran controlar sus emociones destructivas y aliviar el estrés. El sistema empleado a través de resonancia magnética funcional y electroenfalogramas avanzados encontró cuáles eran los puntos cerebrales correspondientes al estado de ánimo.
Con la obtención de estas imágenes se descubrió que, cuando las personas se hallan en un estado de aflicción, ansiedad o enfado se activan los centros emocionales del cerebro y la corteza prefrontal derecha, creando un circuito que converge en la amígdala. Sin embargo, cuando la persona tiene un estado anímico positivo esas mismas zonas permanecen inactivas y, en su lugar, aumenta la actividad en la corteza prefrontal izquierda.
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