Una cucarachita “picante”
Roberto Quintero
rquintero@prensa.com
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LA PRENSA/Roberto Quintero
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La resurrección del ratón Pérez, al final de la obra. La cucarachita vestida de blanco, a sus pies.
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Ya arrancó el II Festival de Teatro Panameño el pasado martes 11, con la lectura dramatizada de La Cucarachita Mandinga. Gran número de personas fueron testigos de esta primera actividad, abarrotando aquella noche la sala del Cine Universitario para disfrutar la propuesta que Andrea Siu y su grupo El Globo realizó a partir de este clásico de la literatura panameña.
Edwin Cedeño, director nacional de las artes del Instituto Nacional de Cultura y productor del festival, agradeció a los presentes por la gran asistencia a la actividad inaugural de esta fiesta del teatro, al tiempo que se confesó “sumamente emocionado” por el apoyo recibido por parte de la comunidad teatral panameña.
“Lastimosamente, este año que veníamos con un segundo festival sufrimos un recorte presupuestario de 3 millones de dólares, lo que afectó por completo la posible realización de este festival. No es sino gracias a los artistas del teatro que están participando, que es posible que nosotros podamos hacer este festival en esta ocasión”.
Por su parte, minutos antes de empezar, Andrea Sui, directora artística de la lectura, se dirigía a los presentes para presentar su creación. “Lo que van a ver es un experimento sencillo, pero muy interesante; muy modesto, pero que tiene mucho que decir”. Y en eso tenía razón.
La Cucarachtia Mandinga estaba cargada de “humor picante”, como bien describió Siu y como suele denominarse a aquella risa que se produce a partir de líos o enredos de índole sexual.
Y así fue, sin alterar el texto original, los artífices saturaron la presentación de connotaciones sexuales.
El producto final: una cucaracha de gran actualidad, con referencias al Panamá de hoy, amena, divertida y algo irreverente.
Dificil es asegurar si a Rogelio Sinán, autor de la obra original, le hubiera gustado la propuesta de El Globo, pero tengo la leve sospecha que sí. Lo importante es que Siu logró divertir al público y captar su atención a través de toda la lectura; a mi juicio, el reto más grande de toda lectura dramatizada.
Tomando todos los recursos posibles (diseño de vestuario, luces y sonido, movimientos en escenario y desde el público) Siu y sus actores y actrices cumplieron con su deber de comunicar algo a alguien, creando un universo a partir de un texto.
Y como todo —y como siempre— generó algo de polémica (que era de esperarse); algo característico del arte que transgrede alguna norma establecida —ya sea de lo más sutil o con toda la fuerza del mundo— es que crea o mueve reacciones en la gente.
Más que bien, entonces, que el público opine, comente y participe de un diálogo inquieto con aquellos responsables de ofrecer teatro en Panamá; valor agregado que las lecturas dramatizadas ofrecen al final de cada presentación.
Esperemos entonces que las próximas sean tan amenas y llevaderas como esta primera. Recuerde que la segunda en turno es responsabilidad de Beby Torrijos y Producciones ABA, quienes ofrecerán su propuesta a partir de La muerte va por dentro, texto de Mario Riera Pinilla.
Será el martes 18 de marzo en el Cine Universitario, a las 7:00 p.m.
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