Fuentes pinta futuro lúgubre para México
Isaac A. Levi
De AP
MEXICO, DF. —Corre el año 2020 y en México florece la democracia. Pero nada o casi nada ha cambiado políticamente en el país, y muchas cosas están peor: así describe Carlos Fuentes en su última novela, La silla del águila, el futuro de México.
La misma portada del libro publicado por Alfaguara sienta el tono altamente pesimista de esta obra de 412 páginas. La tapa muestra una antigua butaca afelpada —símbolo de la “Silla del águila” o sillón presidencial mexicano—, con una pata delantera rota, reposando sobre un grueso y viejo tomo de cuero con una sola palabra en el lomo: la Constitución.
El presidente de turno es Lorenzo Terán, del Partido Acción Nacional, un hombre bonachón pero abúlico, quien cree que la sociedad civil puede y debe gobernarse por sí misma y que la mayoría de los problemas se solucionan solos.
Claro que existe democracia y mucha. Lo que pasa es que el país está casi al borde del caos.
Hay mucha corrupción, narcotráfico (por supuesto), un poco de terrorismo, guerrillas menores por aquí y por allá, grandes negociados. Estalla una que otra huelga, rápidamente reprimidas para proteger la inversión, especialmente la extranjera.
A pesar de su tendencia a “dejar hacer”, el presidente Terán comete dos garrafales errores. A sugerencia de un misterioso consejero suyo apodado Séneca, exige a los Estados Unidos que retire sus tropas de Colombia, país que invadió hace poco dizque para combatir el narcotráfico, y que le pague a México por su petróleo precios superiores a los de la OPEP.
La represalia de la presidenta de los Estados Unidos, Condoleeza Rice —la misma que hoy es consejera sobre asuntos de seguridad nacional del presidente George W. Bush—, no se hace esperar. La mandataria desconecta todas la comunicaciones de México a través de un consorcio de La Florida que domina las comunicaciones en el vecino del sur.
La novela de Carlos Fuentes consiste en una serie de misivas, mensajes epistolares grabados, entre las variadas figuras que detentan el poder. Los mensajes demuestran que sigue existiendo tortura, fusilamientos discretos, asesinatos y todo lo demás. Lo que sí no hay es movimientos en pro de los derechos humanos.
Luego de muchas maniobras, como manda la ley, el Congreso nombra al secretario de Gobernación, un joven llamado Nicolás Valdivia, presidente provisional hasta terminar el sexenio.
Una de las primeras cosas que hace el presidente provisional Valdivia es expresar su apoyo a la invasión estadounidense de Colombia, lo cual, junto con otras medidas, logra apaciguar a la presidenta Condoleeza Rice. De inmediato el consorcio de La Florida restablece las comunicaciones en México.
Y allí termina la novela, y se reanuda la “cuenta regresiva” de la realidad hacia el año 2020.
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