
La apertura en espera
Está en manos del Ente
Regulador comprobar que los códigos de acceso asignados a cada una
de las empresas, tras un sorteo, permiten accesar la red de C&W
sin ningún inconveniente
Wilfredo Jordán wjordan@prensa.com
Mientras
Panamá dormía en el limbo de un monopolio de las telecomunicaciones
que durante cinco años reservó el dominio del sector a un operador,
en muchos países de la región se desarrollaba un intenso movimiento
de liberalización del mercado de este sector.
Mediante el contrato firmado con Cable &
Wireless en 1997, se estableció que después de cinco años (2003)
se abriría el mercado de las telecomunicaciones para que otros operadores
ingresaran a competir con el propósito de que los consumidores pudieran
escoger el servicio de su conveniencia.
No obstante, tras dos meses de la apertura de las
telecomunicaciones únicamente dos empresas (Telecarrier y Clarocom),
de aproximadamente 19, han logrado ofrecer los servicios de llamadas
a larga distancia nacional e internacional, luego de completar el
proceso de interconexión con la red de C&W.
El retraso en las solicitudes de concesiones de
los nuevos operadores, el proceso de interconexión y otros factores
han demorado la verdadera apertura de las telecomunicaciones. Algunas
empresas, como BellSouth, aún mantienen negociaciones directas para
lograr un acuerdo de interconexión con Cable & Wireless, que
les permita ofrecer otros servicios, además de la telefonía celular
que presta [BellSouth] desde hace más de cinco años.
Pero, aunque el porcentaje de nuevos operadores
en servicio es bajo en comparación con las empresas que han recibido
concesiones, los usuarios han logrado beneficiarse con la disminución
en algunas tarifas, principalmente internacionales. Igualmente,
las llamadas de larga distancia nacional han disminuido su costo
y ahora existe la oportunidad de escoger entre más de una empresa.
No obstante, el servicio de la telefonía residencial y teléfonos
públicos, principalmente en el interior, sigue esperando.
Pero a medida que se desarrolla la apertura se presentan
nuevos elementos. Algunos clientes que han escogido las “llamativas”
tarifas de los nuevos operadores que ya se encuentran en el mercado,
se sorprendieron al recibir la primera factura con la tasación de
las tarifas de la empresa dominante (C&W).
Esto parece ser un nuevo reto para el Ente Regulador
de los Servicios Públicos, ya que como entidad fiscalizadora de
estos servicios debe garantizar que los métodos utilizados para
accesar a la red no tienen ningún inconveniente.
Aunque solo se ha presentado una queja formal ante
una de las nuevas empresas, queda la duda si esta situación se le
ha presentado a otros clientes, que en lugar de quejarse han optado
por guardar silencio.
Este y otros inconvenientes se esperan en cualquier
proceso de apertura, como ha ocurrido en otros países, pero solo
la diligencia del Ente que debe actuar como fiscalizador ayudará
a encontrar una salida que beneficie a todos y no perjudique a una
de las partes.
Entonces está en manos del Ente Regulador comprobar
que los códigos de acceso asignados a cada una de las empresas,
tras un sorteo, permiten accesar la red de C&W sin ningún inconveniente
y con la confiabilidad que debe privar en cualquier proceso de liberalización.
El autor es periodista
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