Rectificación
El tornado de Bocas en
el 64, que dejó las dichosas conchas al descubierto, me demostró
que estaba equivocado
Guillermo Sánchez Borbón
Recado para Celestino Araúz. Mis apostillas
a tu artículo sobre Bocas del Toro contienen dos errores importantes,
que conviene corregir. Me basé en una tradición oral y en lo que
me contaron los viejos del pueblo, lo cual demuestra la poca confianza
que debe merecernos la memoria de los viejos, incluyendo la propia.
Tengo a mano (facilitado por Carmen Chow)
el valioso folleto “Bosquejo histórico del cultivo del banano en
la provincia de Bocas del Toro (1890-1980)” escrito por el entomólogo
estadounidense Clyde Stephens, que trabajó muchos años con la United
Fruit Co. El, ya jubilado, y su esposa, ahora pasan seis meses en
la isla de Solarte y seis meses en Estados Unidos. De su obra, sesuda
y bien documentada, copio algunos datos esenciales:
“A mediados de 1890 un joven norteamericano, Michael
Theodore Snyder formó, con otros dos hermanos, Charles Louis y Joseph
Alfred, la Snyder Brothers Company. Esta empresa comenzó a sembrar
a lo largo de la Laguna de Chiriquí Grande y en Cricamola, Chiriquí
Grande [en el sector bautizado cariñosamente Chiriquicito], Robalo,
Uyama, Cauchero y Monkey Kay. Bocas del Toro atrajo el interés de
otros empresarios bananeros. Los Snyder se unen a Minor C. Keith,
quien había erigido un imperio que operaba en Costa Rica”.
”Minor Keith comenzó a dominar a sus otros competidores
en el banano”. “La United Fruit Company se forma en 1899 por la
Boston Fruit Co. y las compañías de Minor C. Keith en Costa Rica,
Bocas del Toro y Santa Marta, Colombia. La sede de la United Fruit
Co. se establece en la ciudad de Bocas. La UFC domina las actividades
regionales y se expande rápidamente a través del área; la UFC compró
la Snyder Banana Company en 1899”.
Ahora pienso que los hermanos Napp participaron
no en el cultivo, sino en la comercialización del banano.
Otro error que corrijo desde luego: el famoso canal
no lo construyó el Gobierno colombiano, como escribí. Cito de nuevo
a Stephens: “Para transportar los bananos en barcazas desde el río
Changuinola hasta [frente a] Bocas del Drago, en el mar, la Compañía
Snyder obtuvo, en 1899, permiso de Colombia para cavar un canal”.
“El canal termina de construirse en 1903 y los Snyder venden su
compañía a la United Fruit en 1903”. El relleno de Bocas también
fue obra de la misma empresa.
Considero esta rectificación absolutamente necesaria.
Agregaré que el folleto de Stevens está ilustrado por espléndidas
fotos, todas nuevas para mí. Copio el pie de foto de un impresionante
armatoste acostado a un muelle: “Rellenar los pantanos de Bocas
del Toro duró de 1904 a 1906. Aquí vemos la draga flotante succionando
arena del fondo de la bahía. Foto de Stephens”. Sobre la arena así
obtenida, y regada sobre el pantano, se volcó una montaña de conchas
de coco. Siempre creí que la última parte de esta historia era ficción,
obra de algunos viejos imaginativos y fantasiosos; pero el tornado
de Bocas del 64, que dejó las dichosas conchas al descubierto, me
demostró que estaba equivocado. Es curioso: con un clima y una humedad
que forman un inmenso caldo de cultivo para todo género de hongos,
las conchas estaban intactas, casi frescas, como si las hubieran
colocado cinco minutos antes. No había ni trazas de la fea herrumbre
que producen los saprofitos en el tejido vegetal muerto.
Y este último dato de Stephens, que confirma la
tradición oral del pueblo: “Durante la Guerra de los Mil Días, hubo
combates en Bocas en 1901 y 1903”.
Además en opinión
• Rectificación:
Guillermo Sánchez Borbón •
Desvergonzados: Jorge E. Ritter
• Un país
invisible en Washington •
El Carnaval: Jorge Kam Ríos
|