Panamá, 2 de marzo de 2003
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
kaleidoskopio
Reseña
Horóscopo
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

‘Si entran los turcos, me convierto en bomba humana’

En la región autónoma del Kurdistán iraquí, la gente le teme hoy más al ejército turco que a las tropas de Sadam Husein

Marc de Banville
Enviado especial
planas@prensa.com

Un soldado turco vigila el área con binoculares en un puesto militar cercano a las legendarias montañas Cudi en Cizre, cerca de la frontera con Irak.

DUHOQ, Irak. -El atardecer enardece las laderas doradas de las montañas a lo lejos. Allí está Siria, y hacia la izquierda Turquía. Pero este sol no brilla en Duhoq, importante ciudad del Kurdistán iraquí.

Aquí, las cimas nevadas desaparecen bajo pesadas nubes negras, como un reflejo del estado de ánimo de la población kurda desde la publicación del acuerdo entre Turquía y Estados Unidos.

Además de importantes concesiones económicas, Ankara ha obtenido la autorización norteamericana para que las tropas turcas entren en el norte de Irak. Y esto aterroriza al pueblo kurdo, que ha aprovechado la protección de los aliados para construir una frágil autonomía.

El primer retén de las tropas de Saddam Husein se encuentra a unos escasos 10 kilómetros de Duhoq, pero la amenaza turca es la que más preocupa a sus habitantes.

“Los turcos son malos”, confía un abuelo mientras compra zapatos de segunda mano en la calle. “Mi papá me dijo que obligaban a la gente a darle toda su comida a los soldados”, añade.

“Ellos matan y violan”, afirma un joven haciendo referencia a la sangrienta represión de los indepentistas kurdos de Turquía. “Si los turcos entran aquí, todos lucharemos como los palestinos de la Intifada”, concluye un joven profesional.

Duhoq es tierra del Partido Democrático de Kurdistán (PDK), del líder Masud Barzani. Sus milicias –en uniformes desparejados y armados con viejas AK47– controlan los caminos. No parecen capaces de hacerle frente ni al poderoso y aguerrido ejército turco, ni a lo que le quedan de fuerzas a Saddam Husein.

“Nuestros grupos armados pueden defender el Kurdistán, pero no planeamos atacar a la vez a un ejército como el de Estados Unidos”, admite Jaffar Hagi, el máximo responsable del PDK en Duhoq. “No obstante, si el ejército turco invade el Kurdistan, lucharemos. No me gustan ni la guerra ni las historias bélicas, pero esta mañana, en el mercado, un padre de familia me dijo que estaba dispuesto a convertirse –él y sus hijos– en bombas humanas para luchar contra los turcos”, agregó.

Walid Atrushi dirige la rama Kusrdistaní de la ONG de Mónaco “Mission Enfance”. En su jeep Cherokee blanco, recorre las calles de Duhoq y los pueblos cercanos para seguir el avance de los programas de reconstrucción financiados por su organización.

Kurdo de Mosul, ha tenido que huir a las montañas para evitar ser enrolado en el ejército iraquí. “En 10 años de autonomía, hemos logrado desarrollar esta región. Tenemos avenidas nuevas, universidades instaladas en la antiguas cárceles y las estatuas de poetas kurdos han reemplazado los bustos de Saddam Husein”, dice.

En las carreteras nevadas de la montaña kurda que bordean la frontera con Turquía, Walid nos muestra los blindados atrincherados en una colina. “Son militares turcos. Se han instalado aquí desde hace años para proteger la frontera turca de las incursiones del PKK. Desde el arresto de Abdullah Ocalán en el 1999, no ha habido más atentados en Turquía, pero siguen aquí. Que no digan ahora que van a entrar 40,000 soldados turcos más para proteger su frontera. Con estos blindados, basta. La frontera está ya segura”, recalca.

Unos kilómetros al norte se destaca la impresionante fortaleza de Amadiyah. A una esquina de esta ciudad, están aparcados cinco blindados más. Turcos también. La gente del pueblo, reunida alrededor de una tetera caliente, comenta: “si los turcos entran con las tropas de Bush con la aprobación de nuestros líderes, los dejaremos entrar. Pero si abusan, lucharemos a muerte”.

En estos pueblos de montaña, muchos aldeanos viven en condiciones precarias desde hace 12 años. Son refugiados kurdos que no han podido regresar a sus pueblos. “Con las ONG estamos reconstruyendo las más de 4,500 aldeas que Saddam Husein arrasó ha en 1988 y 1991”, comenta Walid.

“Después de la Guerra del Golfo, los americanos nos habían pedido levantarnos en contra de Saddam, pero nos han traicionado, autorizando al dictador de Bagdad la represión de los kurdos con la aviación y las armas químicas. Sentimos este acuerdo con Turquía como una nueva traición, y esperamos que no sea así. Lo único que quieren los turcos es destruir la experiencia democrática que se ha desarrollado aquí en los últimos 10 años”, explica.

Es cierto que Turquía está viendo con preocupación la existencia de un estado federal iraquí con una fuerte autonomía kurda. Teme que los 10 a 15 millones de kurdos de Turquía reivindiquen los mismos derechos.

Por esta razón, el gobierno de Ankara aceptó darle el paso al ejército norteamericano, a pesar de que la inmensa mayoría de su electorado islamita está en contra de la guerra.

Alegan que es la única manera de garantizar que los turcos puedan opinar en la organización del Irak después de la guerra, y evitar así la constitución de un estado federal kurdo.

Quieren ante todo impedir la inclusión de Kirkuk y sus campos petrolíferos en el Kurdistán iraquí, ya que los dividendos les darían a los kurdos los medios de constituir un estado.

Pero la cosa aún no está clara, ya que el parlamento turco rechazó ayer la moción gubernamental para autorizar el despliegue masivo de soldados estadounidenses en el país. Un total de 264 diputados votaron a favor de la moción, mientras 250 en contra y 19 se abstuvieron al término de un debate a puerta cerrada.

Para ser aprobada, la moción debía contar con el apoyo de la mayoría absoluta de los diputados presentes durante la votación: 267 votos de un total de 550 escaños. “La mayoría absoluta no fue alcanzada, por tanto no se pudo tomar una decisión. No es que haya sido aprobada o rechazada, sino que a falta de la mayoría necesaria no se ha decidido nada”, aclaró el presidente del parlamento, Bulent Arinc.

Según Dengir Mir Mehmet Firat, diputado del partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP), en el poder, los dirigentes de su formación se reunirán el domingo para decidir los pasos que deben darse a continuación y si la moción es de nuevo sometida al Parlamento.

El texto sometido a los diputados pide autorización para el despliegue de 62,000 soldados estadounidenses en Turquía y el envío de las tropas turcas al norte de Irak.

Mientras esto se decide, los líderes kurdos de Irak intentan limitar la intervención militar turca aprovechando la presencia de los enviados del gobierno norteamericano a la Conferencia de la Oposición Iraquí que se desarrolla desde el martes en Salayudín. Los debates están retransmitidos integralmente y en directo por la nueva televisión autónoma kurda.

En Duhoq los habitantes han desertado de las calles lluviosas para compartir un té frente a la televisión. Ven con satisfacción que los jefes de guerra kurdos, Barzani y Talabani, encabecen la Conferencia. Pero la perspectiva de la intervención turca les ha aguado la fiesta.

“Barzani ha insistido en que no vamos a aceptar injerencia extranjera en los asuntos de Irak”, se felicita un viejo kurdo llevando un turbante rojo, los color del clan Barzani.

Jaffar Hagi, el líder del partido en Duhoq, confirma : “el pueblo está con nosotros. El PDK tiene una larga trayectoria de lucha contra todos los opresores. Y aquí, tenemos algo muy importante: la paciencia. Con paciencia, podemos lograr nuestra meta. Los derechos del pueblo kurdo están establecidos desde el tratado de Versalles, en 1911. Así que podemos esperar otros siete años después de la caída de Sadam Husein, pero al final, todas las regiones kurdas volverán a ser parte de Kurdistán”.


Además en nacionales

Arrancó el Carnaval en el interior
‘Si entran los turcos, me convierto en bomba humana’
Los kurdos: un pueblo sin Nación






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá