‘Si entran los turcos, me convierto
en bomba humana’
En la región autónoma del
Kurdistán iraquí, la gente le teme hoy más al ejército turco que
a las tropas de Sadam Husein
Marc de Banville
Enviado especial planas@prensa.com
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| Un soldado turco vigila el área con binoculares
en un puesto militar cercano a las legendarias montañas Cudi
en Cizre, cerca de la frontera con Irak. |
DUHOQ, Irak. -El atardecer enardece las laderas
doradas de las montañas a lo lejos. Allí está Siria, y hacia la
izquierda Turquía. Pero este sol no brilla en Duhoq, importante
ciudad del Kurdistán iraquí.
Aquí, las cimas nevadas desaparecen bajo
pesadas nubes negras, como un reflejo del estado de ánimo de la
población kurda desde la publicación del acuerdo entre Turquía y
Estados Unidos.
Además de importantes concesiones económicas, Ankara
ha obtenido la autorización norteamericana para que las tropas turcas
entren en el norte de Irak. Y esto aterroriza al pueblo kurdo, que
ha aprovechado la protección de los aliados para construir una frágil
autonomía.
El primer retén de las tropas de Saddam Husein se
encuentra a unos escasos 10 kilómetros de Duhoq, pero la amenaza
turca es la que más preocupa a sus habitantes.
“Los turcos son malos”, confía un abuelo mientras
compra zapatos de segunda mano en la calle. “Mi papá me dijo que
obligaban a la gente a darle toda su comida a los soldados”, añade.
“Ellos matan y violan”, afirma un joven haciendo
referencia a la sangrienta represión de los indepentistas kurdos
de Turquía. “Si los turcos entran aquí, todos lucharemos como los
palestinos de la Intifada”, concluye un joven profesional.
Duhoq es tierra del Partido Democrático de Kurdistán
(PDK), del líder Masud Barzani. Sus milicias –en uniformes desparejados
y armados con viejas AK47– controlan los caminos. No parecen capaces
de hacerle frente ni al poderoso y aguerrido ejército turco, ni
a lo que le quedan de fuerzas a Saddam Husein.
“Nuestros grupos armados pueden defender el Kurdistán,
pero no planeamos atacar a la vez a un ejército como el de Estados
Unidos”, admite Jaffar Hagi, el máximo responsable del PDK en Duhoq.
“No obstante, si el ejército turco invade el Kurdistan, lucharemos.
No me gustan ni la guerra ni las historias bélicas, pero esta mañana,
en el mercado, un padre de familia me dijo que estaba dispuesto
a convertirse –él y sus hijos– en bombas humanas para luchar contra
los turcos”, agregó.
Walid Atrushi dirige la rama Kusrdistaní de la ONG
de Mónaco “Mission Enfance”. En su jeep Cherokee blanco, recorre
las calles de Duhoq y los pueblos cercanos para seguir el avance
de los programas de reconstrucción financiados por su organización.
Kurdo de Mosul, ha tenido que huir a las montañas
para evitar ser enrolado en el ejército iraquí. “En 10 años de autonomía,
hemos logrado desarrollar esta región. Tenemos avenidas nuevas,
universidades instaladas en la antiguas cárceles y las estatuas
de poetas kurdos han reemplazado los bustos de Saddam Husein”, dice.
En las carreteras nevadas de la montaña kurda que
bordean la frontera con Turquía, Walid nos muestra los blindados
atrincherados en una colina. “Son militares turcos. Se han instalado
aquí desde hace años para proteger la frontera turca de las incursiones
del PKK. Desde el arresto de Abdullah Ocalán en el 1999, no ha habido
más atentados en Turquía, pero siguen aquí. Que no digan ahora que
van a entrar 40,000 soldados turcos más para proteger su frontera.
Con estos blindados, basta. La frontera está ya segura”, recalca.
Unos kilómetros al norte se destaca la impresionante
fortaleza de Amadiyah. A una esquina de esta ciudad, están aparcados
cinco blindados más. Turcos también. La gente del pueblo, reunida
alrededor de una tetera caliente, comenta: “si los turcos entran
con las tropas de Bush con la aprobación de nuestros líderes, los
dejaremos entrar. Pero si abusan, lucharemos a muerte”.
En estos pueblos de montaña, muchos aldeanos viven
en condiciones precarias desde hace 12 años. Son refugiados kurdos
que no han podido regresar a sus pueblos. “Con las ONG estamos reconstruyendo
las más de 4,500 aldeas que Saddam Husein arrasó ha en 1988 y 1991”,
comenta Walid.
“Después de la Guerra del Golfo, los americanos
nos habían pedido levantarnos en contra de Saddam, pero nos han
traicionado, autorizando al dictador de Bagdad la represión de los
kurdos con la aviación y las armas químicas. Sentimos este acuerdo
con Turquía como una nueva traición, y esperamos que no sea así.
Lo único que quieren los turcos es destruir la experiencia democrática
que se ha desarrollado aquí en los últimos 10 años”, explica.
Es cierto que Turquía está viendo con preocupación
la existencia de un estado federal iraquí con una fuerte autonomía
kurda. Teme que los 10 a 15 millones de kurdos de Turquía reivindiquen
los mismos derechos.
Por esta razón, el gobierno de Ankara aceptó darle
el paso al ejército norteamericano, a pesar de que la inmensa mayoría
de su electorado islamita está en contra de la guerra.
Alegan que es la única manera de garantizar que
los turcos puedan opinar en la organización del Irak después de
la guerra, y evitar así la constitución de un estado federal kurdo.
Quieren ante todo impedir la inclusión de Kirkuk
y sus campos petrolíferos en el Kurdistán iraquí, ya que los dividendos
les darían a los kurdos los medios de constituir un estado.
Pero la cosa aún no está clara, ya que el parlamento
turco rechazó ayer la moción gubernamental para autorizar el despliegue
masivo de soldados estadounidenses en el país. Un total de 264 diputados
votaron a favor de la moción, mientras 250 en contra y 19 se abstuvieron
al término de un debate a puerta cerrada.
Para ser aprobada, la moción debía contar con el
apoyo de la mayoría absoluta de los diputados presentes durante
la votación: 267 votos de un total de 550 escaños. “La mayoría absoluta
no fue alcanzada, por tanto no se pudo tomar una decisión. No es
que haya sido aprobada o rechazada, sino que a falta de la mayoría
necesaria no se ha decidido nada”, aclaró el presidente del parlamento,
Bulent Arinc.
Según Dengir Mir Mehmet Firat, diputado del partido
para la Justicia y el Desarrollo (AKP), en el poder, los dirigentes
de su formación se reunirán el domingo para decidir los pasos que
deben darse a continuación y si la moción es de nuevo sometida al
Parlamento.
El texto sometido a los diputados pide autorización
para el despliegue de 62,000 soldados estadounidenses en Turquía
y el envío de las tropas turcas al norte de Irak.
Mientras esto se decide, los líderes kurdos de Irak
intentan limitar la intervención militar turca aprovechando la presencia
de los enviados del gobierno norteamericano a la Conferencia de
la Oposición Iraquí que se desarrolla desde el martes en Salayudín.
Los debates están retransmitidos integralmente y en directo por
la nueva televisión autónoma kurda.
En Duhoq los habitantes han desertado de las calles
lluviosas para compartir un té frente a la televisión. Ven con satisfacción
que los jefes de guerra kurdos, Barzani y Talabani, encabecen la
Conferencia. Pero la perspectiva de la intervención turca les ha
aguado la fiesta.
“Barzani ha insistido en que no vamos a aceptar
injerencia extranjera en los asuntos de Irak”, se felicita un viejo
kurdo llevando un turbante rojo, los color del clan Barzani.
Jaffar Hagi, el líder del partido en Duhoq, confirma
: “el pueblo está con nosotros. El PDK tiene una larga trayectoria
de lucha contra todos los opresores. Y aquí, tenemos algo muy importante:
la paciencia. Con paciencia, podemos lograr nuestra meta. Los derechos
del pueblo kurdo están establecidos desde el tratado de Versalles,
en 1911. Así que podemos esperar otros siete años después de la
caída de Sadam Husein, pero al final, todas las regiones kurdas
volverán a ser parte de Kurdistán”.
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