Moscoso alaba 'Nuevos Horizontes'
De acuerdo con la presidenta,
se trata de “una misión que enaltece la dignidad humana”
José Otero jotero@prensa.com
| LA PRENSA/Bernardino
Freire |
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Reservistas estadounidenses atienden
a un anciano durante la jornada de asistencia médica en el
corregimiento de Alto del Soloy, en el distrito de Bésico
en la comarca Ngobe-bügle. El Ministerio de Salud y los reservistas
atendieron ayer a cientos de personas.
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La presidenta Mireya Moscoso alabó el proyecto
“Nuevos Horizontes 2003”, que es rechazado por organizaciones populares
como MONADESO, contrarias a una nueva presencia norteamericana en
el país.
Destacó la presidenta que se trata de “una
misión que enaltece la dignidad humana, y, como país, debemos brindar
nuestro apoyo y esfuerzo a que ayudas solidarias como estas lleguen,
a fin de contribuir a que disminuyan nuestras necesidades”.
Cuatrocientos reservistas de la Guardia Nacional
de Estados Unidos, especialistas en acción cívica , se hallan acampados
en la comarca indígena Ngobe-buglé, en Chiriquí, para participar
en el programa “Nuevos Horizontes 2003”.
Resaltó Moscoso que la operación se enmarca dentro
del ordenamiento jurídico nacional y, por lo tanto, los reservistas,
que en esta ocasión brindan su ayuda, están bajo las leyes panameñas,
y no gozarán de ningún privilegio especial.
La embajadora de Estados Unidos en Panamá, Linda
Watt, dijo que los participantes son reservistas voluntarios que
trabajan la mayor parte del año como civiles y se encuentran en
Panamá por su deseo de servir y contribuir a un mundo mejor.
El presidente del Congreso Regional de Negrini,
Rubén García, expresó la complacencia de las comunidades de la comarca
por el apoyo que, a través de “Nuevos Horizontes”, se les está ofreciendo.
“Nuevos Horizontes 2003” será el primer programa
de acción cívica y ayuda humanitaria que se llevará a cabo en Panamá,
desde que Estados Unidos retiró su presencia militar en 1999.
La avanzada del contingente de reservistas estadounidenses
llegó al país en enero de este año.
El programa se extenderá hasta el 30 de junio del
2003 en sectores indígenas de la provincia de Chiriquí, a un costo
para el Gobierno de Estados Unidos de 14 millones de dólares.
Las poblaciones beneficiadas serán Quebrada Guabo,
Hato Corotú, Quebrada Hacha, Hato Julí y Cerro Iglesias, localizadas
en sectores contiguos a la serranía del Tabasará, en la provincia
de Chiriquí. Se tiene contemplado construir tres nuevas clínicas
y otras tantas escuelas, además de habilitar y reparar 10 caminos.
También se efectuarán giras médicas con personal estadounidense
y del Ministerio de Salud.
La presidenta Moscoso solicitó a Estados Unidos
el retorno de este programa de colaboración bilateral.
Participarán en total unos 3 mil reservistas de
la Guardia Nacional de Estados Unidos, que llegarán en grupos de
400 unidades, los cuales serán rotados cada tres semanas y estarán
alojados en dos campamentos ubicados en los poblados de Quebrada
Guabo y Las Lajas.
Por la parte panameña, intervendrán unos mil funcionarios
que laboran en los ministerios de Salud, Educación, Relaciones Exteriores
y Obras Públicas, así como en el Sistema Nacional de Protección
Civil (SINAPROC) y la Policía Nacional.
El programa estará a cargo del teniente coronel
Scott Evans, y del director del SINAPROC, Arturo Alvarado. .
El canciller de la República, Harmodio Arias, ha
señalado que no se trata de soldados guerreros, sino de un grupo
de técnicos que colaboran con la Guardia Nacional de Estados Unidos
en programas humanitarios.
A pesar de que este grupo de reservistas vestirá
el uniforme con las insignias de la Guardia Nacional estadounidense,
y de que varios de ellos estarán armados, su misión no tendrá ribetes
estratégico-militares, sino de asistencia médica y cívica, según
el canciller.
También se aclaró que la seguridad de este grupo
será responsabilidad del Gobierno panameño, que además facilitará
los terrenos (estatales) para que se levanten los campamentos de
operaciones.
Este plan de cooperación bilateral, que antes se
denominaba “Fuertes Caminos”, se inició en Panamá en 1991 y se desarrolló
hasta 1997, con la única excepción de 1994. En 1991 el programa
se llevó a cabo en Colón; en 1992, en Bocas del Toro; en 1993, en
Chiriquí; en 1995, en Veraguas y Colón; en 1996, en Chiriquí y en
1997, en Colón.
En todas las ocasiones se ha realizado en zonas
rurales o áreas indígenas apartadas o de difícil acceso. Durante
la permanencia en Panamá de las tropas del Comando Sur, este programa
estuvo bajo la responsabilidad del Batallón 536 de Ingeniería de
Combate Pesado, con sede en el antiguo Fuerte Kobbe, que operaba
en las inmediaciones del corregimiento de Veracruz.
De 1991 a 1997, el Programa Fuertes Caminos apoyó
la construcción y reparación de 828 obras civiles en Panamá, incluyendo
carreteras, centros de salud, escuelas, pozos de agua, alcantarillados
y tendido eléctrico. En 1991 el programa tuvo un costo total de
1 millón 256 mil dólares, y, con el transcurrir de los años, el
monto se fue incrementando junto con la cantidad de obras.
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