Los reyes de la sobremesa
ANA ALFARO
ESPECIAL PARA LA PRENSA revista@prensa.com
| LA PRENSA/Nicolás
Psomas |
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El Barbaresco de Gaja es una verdadera
poesía.
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Todos conocemos el parmesano, pero no todos hemos
disfrutado del placer de un trozo de buen Parmigiano-Reggiano, Grana
Padano o Pecorino Romano, tomado entre los deditos (algunos placeres
se desmerecen con el prosaico tenedor) y disfrutado con un vino de
igual calibre. Pero no hay que desmayar, porque gracias a las sugerencias
del chef Rafael Ciniglio de Trattoria d’América, aquí les tengo mis
notas sobre lo mejor que hay en plaza para acompañar con este excelente
manjar; aunque el artículo habla de la sobremesa, también incluimos
un par de vinos blancos, por si tiene mucha hambre y no puede esperar.
Vinos blancos
Ciniglio recomendó un vino de Chablis, debido a
que en general, los vinos italianos blancos son más ligeros y estos
franceses dan la talla ante la estructura de un queso añejado. Sin
embargo, no tratándose de quesos de sabor muy penetrante, calza
muy bien esta uva de Borgoña. Probamos un Joseph Drouhin Premier
Cru, 2000 (Brostella, B./16.95); este es un nombre muy conocido
en el mundo del Chablis y esta propuesta es muy sensata de precio
(sus vinos alcanzan tres cifras), ya que fluye como seda, con vainilla
y, aunque tiene un toque de roble, no se nota tanto como en los
Chardonnay (de cuya uva provienen los Chablis) más intensos de California;
además tienen aromas que recuerdan a cítricos con un toque de exotismo,
¿semillas de cilantro, tal vez?
También probé uno de Albert Pic, del Primer Cru
de Fourchaume, (Tastevin, B./26.00), que se distingue por su marcado
posgusto frutal, que se aprecia tal vez gracias a su juventud. Nos
gustó por ser equilibrado, ligero, pero no simple, y le sentí un
toquecito mineral, a priori, que se vio reemplazado por notas de
especias y de frutas tropicales. Este vino presenta una excelente
relación costo-calidad vis à vis los otros Crus más conocidos
de Bordeaux, si usted es amante del Chardonnay.
Vinos tintos
Menos conocidos en nuestras latitudes que los vinos
de la Toscana, los vinos del norte de Italia también son dignos
de mención (y de consumo, ni hablar). El chef Ciniglio recomendó
varias opciones para aparear con estos quesos firmes. Probamos unos
Barolos y Barbarescos que, como saben, provienen del Piamonte, al
norte de Italia, y se elaboran a base de Nebbiolo. Esta uva no es
la más fácil de cultivar, pero cuando se logran buenos resultados
con ella, realmente vale la pena. En todos los casos, recomiendo
decantarlos. También es necesario mencionar en este contexto que
el consumo de estos vinos no se limita, de manera alguna, a la sobremesa.
Además de ser estupendos con quesos de carácter, son perfectos acompañantes
de platos con las exquisitas trufas blancas de Alba (con quienes
comparten territorio), con carnes rojas y de caza.
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