|
Cartas y Comentarios
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
Coclé del Norte queda en la costa,
por ahí no hay montañas
20 de febrero del 2003
Solo una nota para aclarar un dato en su noticia
titulada Muere niño indígena por desnutrición.
Coclé del Norte no está entre las montañas,
como se hace pensar implícitamente en el artículo.
Coclé del Norte está ubicado en plena costa de la
provincia de Colón, a 50 kilómetros de distancia del
poblado de Piña, Colón. Es un terreno plano y desde
allí no se ven montañas cercanas, salvo unas colinas
si uno ve al sur. Espero que esto ayude para aclarar este dato.
Carlos González
Señala deterioro en la calidad editorial
de La Prensa
20 de febrero del 2003
Tengo años de años de ser lector
de La Prensa. He sido testigo de todas sus transformaciones, de
allí que he notado, con suma preocupación, cómo
su contenido editorial se ha venido deteriorando.
Nunca en mi vida había visto tantas
aclaraciones seguidas. Casi a diario salen. ¿Qué
les está pasando? ¿No hay editores que confirmen la
veracidad de las noticias? ¿No hay correctores? El colmo
mayor fue el afirmar que la presidenta Mireya Moscoso estuvo presente
en el concierto de la cantante Shakira. Quien escribió esa
noticia es de suponer que para afirmar tal cosa tuvo que haber visto
a la presidenta en el concierto. O será que fue por lo que
alguien le sopló. ¿Qué clase de
periodismo es ese? Ahora resulta que al leer el diario tenemos que
esperar al día siguiente para saber si lo escrito se apega
a la verdad o si será rectificado a través de una
aclaración. Dicen que errar es de humanos, pero
hacerlo tan seguido en un diario que antes era sinónimo de
credibilidad no sé qué será.
Por otro lado, me gustaban los tiempos cuando
salían investigaciones que sacaban a la luz pública
los chanchullos de los políticos. Hoy solo se limitan a transcribir
declaraciones que al igual se leen en otros diarios, palabras más
palabras menos.
Con relación al tema de la cónsul
en Londres, no sé a quién creerle. Si al diario o
a la dama en cuestión, pues ante tantas aclaraciones diarias,
no sé qué tan creíbles sean esos reportes.
La sección Revista, por ejemplo, ha
decaído enormemente. Antes se hacía énfasis
en cultura y literatura. Ahora los principales temas son tan pueriles
y superfluos que solo le interesan a las quinceañeras o a
gente de escaso intelecto. Por otro lado, ¿cuántas
veces le van a cambiar el diseño?
Rigoberto McKensey (Ingeniero
jubilado).
Sobre comentarios acerca de Darién
14 de febrero del 2003
Recientemente Milton Castillo publicó
un artículo acerca de la problemática que, en los
últimos años, se viene dando en nuestra frontera con
la hermana República de Colombia. Muy atinados fueron sus
comentarios al respecto, dignos de un estudiante de derecho como
poco los hay en nuestro entorno estudiantil, más preocupado
por el factor moneda que por el acontecer nacional.
Sin embargo, no comparto lo expresado por Castillo
en lo que se refiere a que la Policía Nacional debió
quedar bajo el mando de los militares, luego de los hechos de diciembre
de 1989, y es que lo que debe ocurrir en nuestro país es
que debe crearse una fuerza fronteriza que resguarde nuestra soberanía
y la integridad de las vidas de nuestros ciudadanos, tal y como
lo establece nuestra Carta Magna.
La Policía, como tal, no debe estar
bajo el mando de militares ya que su función es muy diferente
a la de la guerra. Esta debe velar por la seguridad de los ciudadanos
dentro y fuera de sus hogares, prestar auxilio en las calamidades,
combatir el narcotráfico, conocer las leyes básicas
a las que debe ceñirse, caminar de la mano de los avances
tecnológicos en materia policial, saber que debe cuidar las
ciudades y los pueblos con igual ahínco, esta no requiere
por tanto de una disciplina militar como tal, ya que se alejaría
de sus objetivos, entre otras cosas. Y sobre todo tener un alto
espíritu de civilidad.
Esta policía que necesitamos no requiere
de una dirección militar, sino de policías de carrera
con vastos conocimientos en la materia, tanto administrativos como
los inherentes a su profesión, como ocurre en las ciudades
más adelantadas del mundo que sufren de males similares o
peores a los nuestros.
Señala además que en otros países
de Sur América supongo, el ejército se ha mantenido,
pero igual se ha mantenido su negra influencia, sus amenazas de
golpe y su cuota de poder. El viejo adagio lo dice: quien tiene
las armas tiene el poder.
Lo cierto es que más allá de
estas reflexiones hay que hacer algo por Darién, que es hacer
algo por nosotros.
Radamés E. Zambrano D. (Estudiante
de derecho, Universidad de Panamá).
Hasta ahora se presta alguna atención
a Darién
Panamá, 20 de febrero del 2003
Hago referencia al escrito intitulado La
perversidad y su trascendencia, suscrito por la ministra de
Educación, el pasado lunes 17 de febrero de 2003, aparecido
en la sección de opinión del diario La Prensa.
Al respecto, consideramos que es un acto de
irrespeto de la ministra a los miles de lectores, al señalar
en su escrito que en fin, para qué sigo, si eso no
importa a los cómodos lectores que tienen todos los modos
para navegar por el mundo de la abundancia y la opulencia y sólo
saben decir que somos el peor gobierno que ha tenido este país,
refiriéndose a la supuesta indolencia, según
la ministra, de muchos panameños con la situación
que se dio y se sigue dando en Darién.
Lo expresado por la ministra denota cierto
grado de prejuicio social, cuando la misma da a entender que el
diario La Prensa sólo es leído por cierto sector élite
de la sociedad panameña. En el caso hipotético de
que La Prensa solo fuera leído por personas que nadan
en el mundo de la abundancia y la opulencia, esto no le da
derecho a la titular de educación, de emitir juicios de valor
absoluto, en donde deja entrever que la clase pudiente de este país
es inhumana y desalmada.
Por otra parte, creo que lo más perverso
que ha podido cometer el actual gobierno fue desoír todas
las denuncias que desde hace varios años hizo el obispo Rómulo
Emiliani, sobre las incursiones que desde hace mucho tiempo venían
realizando fuerzas extrañas dentro de nuestro territorio,
pero que nunca encontraron eco en el Gobierno, porque le hacían
más caso a un improvisado jefe de la policía nacional,
cuando el mismo señalaba, reiteradamente, que en Darién
no pasaba nada.
Ahora, misteriosa y coincidentalmente, en un
año eminentemente preelectoral, el gobierno se ha volcado
a ver qué pasa en Darién. Acto que aplaudiríamos
con cierta reserva, si supiéramos que es un acto genuino
de interés por los pobres, y no que responda a otras situaciones
y objetivos que el año preelectoral les ha impuesto casi
que obligadamente. Si el gobierno hubiese actuado oportunamente,
hace tres años atrás, quizás hubiera evitado
las muertes de humildes indígenas, que sino hubiese sido
por una Televisora Nacional, aún el gobierno le estaría
creyendo al jefe de la Policía, que en Darién no pasa
nada.
Eric A. Quintero
Entre la felicidad y la infelicidad
20 de febrero del 2003.
He leído con preocupación y asombro
una nota periodística aparecida en La Prensa el 14 de febrero
pasado, en la que se indica que 7 de cada 10 panameños son
felices y que el 51.4% se siente realizado; cifras que fueron producto
de una encuesta. Más preocupante es el hecho de que la noticia
se presenta como una buena nueva, posiblemente porque
la misma denota que la mayoría de los panameños somos
felices. Estimo que tales cifras son alarmantes porque ese 30% de
nuestra población que no se considera feliz representa aproximadamente
840 mil personas. Estamos hablando de mucha gente.
Las cifras anteriores son tan alarmantes como
lo sería una epidemia que afectara al 30% de la población.
Y es que una condición de infelicidad es comparable con una
terrible enfermedad porque una simple gripe se quita en unos días,
y no creo que así lo sea para aquellos que se declararon
infelices en dicha encuesta.
Entiendo la buena intención del redactor
de la noticia en mención y de los sociólogos entrevistados,
quienes posiblemente pensaban que el porcentaje de personas no felices
en Panamá era mayor. No obstante, debo señalar que
dudo que los encuestadores en ese estudio se hayan adentrado a las
zonas más apartadas o en los barrios más marginados
del país, donde los niveles de infelicidad podrían
ser muy diferentes al reportado. Peor aún si tomamos en cuenta
nuestra tendencia natural a ocultar nuestra infelicidad para no
reconocer nuestra desdicha o fracaso, como aquel o aquella que en
medio de su pesar por un divorcio exclama: estoy feliz por
haberme librado de ella o de él.
Tampoco comparto la posición del periodista
cuando trata de hacer un contraste entre el porcentaje de personas
felices y la situación económica de Panamá.
Pienso que la situación económica es influyente, pero
no determinante en este tema, porque de no ser así la infelicidad
no existiera en aquellos que tienen un trabajo estable y mucho menos
en los ricos. Sin embargo, aplaudo la iniciativa de La Prensa de
investigar sobre el fin último de todo ser humano, la búsqueda
de la felicidad, y los exhorto a efectuar con regularidad este tipo
de sondeos, pero que en el mismo se refleje las causas de la sensación
de felicidad o infelicidad de los encuestados.
Sebastián Vásquez
B. (Profesor universitario)
Bárcenas aclara noticia
19 de febrero del 2003
Hago referencia al artículo Payless
venderá zapatos desde Panamá, redactado por
el periodista Rafael Berrocal y publicado el 19 de febrero del 2003
en La Prensa, página 25A, Sección Negocios, donde
cita información que no es verídica.
1) Con respecto a la participación panameña
en el consorcio que obtuvo la representación de Payless Shoes
para Latinoamérica, Rafael Bárcenas no tiene ninguna
franquicia para Panamá. Rafael Bárcenas forma parte
del consorcio Payless ShoeSource en el cual es accionista.
2) Las familias Lindo, Maduro y Cardoze no
tienen nada que ver con este negocio.
3) Grupo Promerica está representado
y liderado por Edgar Zürcher. Octavio Sotela y Alejandro Díaz
son ejecutivos que trabajan en Promerica.
4) Referente a las oficinas y depósitos
que se utilizarán, la empresa Colon Import (de Surser Pierpoint)
es la que nos proporcionará los servicios desde la Zona Libre.
5) Agustín Sellhorn no es el representante
legal del Grupo Promerica.
Rafael E. Bárcenas
P.
El Ente Regulador actúa con lentitud
17 de febrero del 2003
Es de todos sabido que el Ente Regulador no
actúa con la rapidez y eficacia que debiera.
Recientemente mi empresa firmó contrato
de telefonía celular con Cable & Wireless, específicamente
con el servicio GSM. Sin embargo, hemos tenido problemas para hacer
llamadas, que en muchos intentos aparece en pantalla red ocupada
no pudiéndose efectuar la misma.
Este problema se ha presentado desde hace varias
semanas, y hasta ahora no nos informan nada convincente sobre el
problema. Sin embargo, fuentes de adentro de Cable nos
informaron que efectivamente tienen problemas con la red GSM.
Mi queja no es que tengan problemas, sino que
no sean claros en decirlo públicamente e informar al consumidor
qué planes tienen para solucionarlo y, principalmente, ¿cuándo?
Gabriel Henríquez (Empresario).
Solidaridad con Vic
20 de febrero del 2003
Después de haber leído la nota
referente a la acusación del ex-presidente Pérez Balladares
contra el caricaturista Víctor Ramos, quiero dejar sentir
mi más enérgica protesta contra ese atentado a la
libertad de expresión, por parte del ex-presidente Pérez
Balladares, quien pretende continuar amordazando a la opinión
pública de Panamá, como cuando estuvo en la presidencia
de la República. Quiero presentar mis simpatías a
Víctor por su trabajo y lo exhorto a continuar siendo la
voz del pueblo y la conciencia de la sociedad de panameña.
Jorge A. Dueñas (Caricaturista).
|