Panamá, 26 de febrero de 2003
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Cartas y Comentarios

Herasto Reyes
hreyes@prensa.com

 

Coclé del Norte queda en la costa, por ahí no hay montañas
20 de febrero del 2003

Pulse aquí para apreciar la imagen

Solo una nota para aclarar un dato en su noticia titulada “Muere niño indígena por desnutrición”. Coclé del Norte no está entre las montañas, como se hace pensar implícitamente en el artículo. Coclé del Norte está ubicado en plena costa de la provincia de Colón, a 50 kilómetros de distancia del poblado de Piña, Colón. Es un terreno plano y desde allí no se ven montañas cercanas, salvo unas colinas si uno ve al sur. Espero que esto ayude para aclarar este dato.

Carlos González


Señala deterioro en la calidad editorial de La Prensa
20 de febrero del 2003

Tengo años de años de ser lector de La Prensa. He sido testigo de todas sus transformaciones, de allí que he notado, con suma preocupación, cómo su contenido editorial se ha venido deteriorando.

Nunca en mi vida había visto tantas “aclaraciones” seguidas. Casi a diario salen. ¿Qué les está pasando? ¿No hay editores que confirmen la veracidad de las noticias? ¿No hay correctores? El colmo mayor fue el afirmar que la presidenta Mireya Moscoso estuvo presente en el concierto de la cantante Shakira. Quien escribió esa noticia es de suponer que para afirmar tal cosa tuvo que haber visto a la presidenta en el concierto. O será que fue por lo que alguien le “sopló”. ¿Qué clase de periodismo es ese? Ahora resulta que al leer el diario tenemos que esperar al día siguiente para saber si lo escrito se apega a la verdad o si será rectificado a través de una “aclaración”. Dicen que errar es de humanos, pero hacerlo tan seguido en un diario que antes era sinónimo de credibilidad no sé qué será.

Por otro lado, me gustaban los tiempos cuando salían investigaciones que sacaban a la luz pública los chanchullos de los políticos. Hoy solo se limitan a transcribir declaraciones que al igual se leen en otros diarios, palabras más palabras menos.

Con relación al tema de la cónsul en Londres, no sé a quién creerle. Si al diario o a la dama en cuestión, pues ante tantas aclaraciones diarias, no sé qué tan creíbles sean esos reportes.

La sección Revista, por ejemplo, ha decaído enormemente. Antes se hacía énfasis en cultura y literatura. Ahora los principales temas son tan pueriles y superfluos que solo le interesan a las quinceañeras o a gente de escaso intelecto. Por otro lado, ¿cuántas veces le van a cambiar el diseño?

Rigoberto McKensey (Ingeniero jubilado).


Sobre comentarios acerca de Darién
14 de febrero del 2003

Recientemente Milton Castillo publicó un artículo acerca de la problemática que, en los últimos años, se viene dando en nuestra frontera con la hermana República de Colombia. Muy atinados fueron sus comentarios al respecto, dignos de un estudiante de derecho como poco los hay en nuestro entorno estudiantil, más preocupado por el “factor moneda” que por el acontecer nacional.

Sin embargo, no comparto lo expresado por Castillo en lo que se refiere a que la Policía Nacional debió quedar bajo el mando de los militares, luego de los hechos de diciembre de 1989, y es que lo que debe ocurrir en nuestro país es que debe crearse una fuerza fronteriza que resguarde nuestra soberanía y la integridad de las vidas de nuestros ciudadanos, tal y como lo establece nuestra Carta Magna.

La Policía, como tal, no debe estar bajo el mando de militares ya que su función es muy diferente a la de la guerra. Esta debe velar por la seguridad de los ciudadanos dentro y fuera de sus hogares, prestar auxilio en las calamidades, combatir el narcotráfico, conocer las leyes básicas a las que debe ceñirse, caminar de la mano de los avances tecnológicos en materia policial, saber que debe cuidar las ciudades y los pueblos con igual ahínco, esta no requiere por tanto de una disciplina militar como tal, ya que se alejaría de sus objetivos, entre otras cosas. Y sobre todo tener un alto espíritu de civilidad.

Esta policía que necesitamos no requiere de una dirección militar, sino de policías de carrera con vastos conocimientos en la materia, tanto administrativos como los inherentes a su profesión, como ocurre en las ciudades más adelantadas del mundo que sufren de males similares o peores a los nuestros.

Señala además que en otros países de Sur América supongo, el ejército se ha mantenido, pero igual se ha mantenido su negra influencia, sus amenazas de golpe y su cuota de poder. El viejo adagio lo dice: quien tiene las armas tiene el poder.

Lo cierto es que más allá de estas reflexiones hay que hacer algo por Darién, que es hacer algo por nosotros.

Radamés E. Zambrano D. (Estudiante de derecho, Universidad de Panamá).


Hasta ahora se presta alguna atención a Darién
Panamá, 20 de febrero del 2003

Hago referencia al escrito intitulado “La perversidad y su trascendencia”, suscrito por la ministra de Educación, el pasado lunes 17 de febrero de 2003, aparecido en la sección de opinión del diario La Prensa.

Al respecto, consideramos que es un acto de irrespeto de la ministra a los miles de lectores, al señalar en su escrito que “en fin, para qué sigo, si eso no importa a los cómodos lectores que tienen todos los modos para navegar por el mundo de la abundancia y la opulencia y sólo saben decir que somos el peor gobierno que ha tenido este país”, refiriéndose a la “supuesta” indolencia, según la ministra, de muchos panameños con la situación que se dio y se sigue dando en Darién.

Lo expresado por la ministra denota cierto grado de prejuicio social, cuando la misma da a entender que el diario La Prensa sólo es leído por cierto sector élite de la sociedad panameña. En el caso hipotético de que La Prensa solo fuera leído por personas que “nadan en el mundo de la abundancia y la opulencia”, esto no le da derecho a la titular de educación, de emitir juicios de valor absoluto, en donde deja entrever que la clase pudiente de este país es inhumana y desalmada.

Por otra parte, creo que lo más perverso que ha podido cometer el actual gobierno fue desoír todas las denuncias que desde hace varios años hizo el obispo Rómulo Emiliani, sobre las incursiones que desde hace mucho tiempo venían realizando fuerzas extrañas dentro de nuestro territorio, pero que nunca encontraron eco en el Gobierno, porque le hacían más caso a un improvisado jefe de la policía nacional, cuando el mismo señalaba, reiteradamente, que en Darién no pasaba nada.

Ahora, misteriosa y coincidentalmente, en un año eminentemente preelectoral, el gobierno se ha volcado a ver qué pasa en Darién. Acto que aplaudiríamos con cierta reserva, si supiéramos que es un acto genuino de interés por los pobres, y no que responda a otras situaciones y objetivos que el año preelectoral les ha impuesto casi que obligadamente. Si el gobierno hubiese actuado oportunamente, hace tres años atrás, quizás hubiera evitado las muertes de humildes indígenas, que sino hubiese sido por una Televisora Nacional, aún el gobierno le estaría creyendo al jefe de la Policía, que en Darién no pasa nada.

Eric A. Quintero


Entre la felicidad y la infelicidad
20 de febrero del 2003.

He leído con preocupación y asombro una nota periodística aparecida en La Prensa el 14 de febrero pasado, en la que se indica que 7 de cada 10 panameños son felices y que el 51.4% se siente realizado; cifras que fueron producto de una encuesta. Más preocupante es el hecho de que la noticia se presenta como una “buena nueva”, posiblemente porque la misma denota que la mayoría de los panameños somos felices. Estimo que tales cifras son alarmantes porque ese 30% de nuestra población que no se considera feliz representa aproximadamente 840 mil personas. Estamos hablando de mucha gente.

Las cifras anteriores son tan alarmantes como lo sería una epidemia que afectara al 30% de la población. Y es que una condición de infelicidad es comparable con una terrible enfermedad porque una simple gripe se quita en unos días, y no creo que así lo sea para aquellos que se declararon infelices en dicha encuesta.

Entiendo la buena intención del redactor de la noticia en mención y de los sociólogos entrevistados, quienes posiblemente pensaban que el porcentaje de personas no felices en Panamá era mayor. No obstante, debo señalar que dudo que los encuestadores en ese estudio se hayan adentrado a las zonas más apartadas o en los barrios más marginados del país, donde los niveles de infelicidad podrían ser muy diferentes al reportado. Peor aún si tomamos en cuenta nuestra tendencia natural a ocultar nuestra infelicidad para no reconocer nuestra desdicha o fracaso, como aquel o aquella que en medio de su pesar por un divorcio exclama: “estoy feliz por haberme librado de ella o de él.

Tampoco comparto la posición del periodista cuando trata de hacer un contraste entre el porcentaje de personas felices y la situación económica de Panamá. Pienso que la situación económica es influyente, pero no determinante en este tema, porque de no ser así la infelicidad no existiera en aquellos que tienen un trabajo estable y mucho menos en los ricos. Sin embargo, aplaudo la iniciativa de La Prensa de investigar sobre el fin último de todo ser humano, la búsqueda de la felicidad, y los exhorto a efectuar con regularidad este tipo de sondeos, pero que en el mismo se refleje las causas de la sensación de felicidad o infelicidad de los encuestados.

Sebastián Vásquez B. (Profesor universitario)


Bárcenas aclara noticia
19 de febrero del 2003

Hago referencia al artículo “Payless venderá zapatos desde Panamá”, redactado por el periodista Rafael Berrocal y publicado el 19 de febrero del 2003 en La Prensa, página 25A, Sección Negocios, donde cita información que no es verídica.

1) Con respecto a la participación panameña en el consorcio que obtuvo la representación de Payless Shoes para Latinoamérica, Rafael Bárcenas no tiene ninguna franquicia para Panamá. Rafael Bárcenas forma parte del consorcio Payless ShoeSource en el cual es accionista.

2) Las familias Lindo, Maduro y Cardoze no tienen nada que ver con este negocio.

3) Grupo Promerica está representado y liderado por Edgar Zürcher. Octavio Sotela y Alejandro Díaz son ejecutivos que trabajan en Promerica.

4) Referente a las oficinas y depósitos que se utilizarán, la empresa Colon Import (de Surser Pierpoint) es la que nos proporcionará los servicios desde la Zona Libre.

5) Agustín Sellhorn no es el representante legal del Grupo Promerica.

Rafael E. Bárcenas P.


El Ente Regulador actúa con lentitud
17 de febrero del 2003

Es de todos sabido que el Ente Regulador no actúa con la rapidez y eficacia que debiera.

Recientemente mi empresa firmó contrato de telefonía celular con Cable & Wireless, específicamente con el servicio GSM. Sin embargo, hemos tenido problemas para hacer llamadas, que en muchos intentos aparece en pantalla “red ocupada” no pudiéndose efectuar la misma.

Este problema se ha presentado desde hace varias semanas, y hasta ahora no nos informan nada convincente sobre el problema. Sin embargo, fuentes “de adentro” de Cable nos informaron que efectivamente tienen problemas con la red GSM.

Mi queja no es que tengan problemas, sino que no sean claros en decirlo públicamente e informar al consumidor qué planes tienen para solucionarlo y, principalmente, ¿cuándo?

Gabriel Henríquez (Empresario).


Solidaridad con Vic
20 de febrero del 2003

Después de haber leído la nota referente a la acusación del ex-presidente Pérez Balladares contra el caricaturista Víctor Ramos, quiero dejar sentir mi más enérgica protesta contra ese atentado a la libertad de expresión, por parte del ex-presidente Pérez Balladares, quien pretende continuar amordazando a la opinión pública de Panamá, como cuando estuvo en la presidencia de la República. Quiero presentar mis simpatías a Víctor por su trabajo y lo exhorto a continuar siendo la voz del pueblo y la conciencia de la sociedad de panameña.

Jorge A. Dueñas (Caricaturista).




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