Seamos y construyamos patriotas
Patriota es aquel que tiene
profundo amor por su país, simplemente porque es su país; porque
es la tierra abonada con los restos de sus antepasados
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Los países tienen habitantes (aquellos que
simplemente viven allí su vida muy privada), tienen ciudadanos (aquellos
que además de vivir allí se preocupan por la agenda pública), y
tienen una minoría que puede convertirse en ciudadanos-patriotas
(aquellos que tienen devoción por la Nación, y por ella –para defenderla–
están preparados hasta para ofrendar sus vidas).
Los ciudadanos-patriotas pueden admitir negociación
en cosas materiales, pero jamás se apartan de los principios universales
de los derechos humanos. Patriota es aquel que tiene profundo amor
por su país, simplemente porque es su país; porque es la tierra
abonada con los restos de sus antepasados. El patriota tiene un
sentimiento solidario con otros, simplemente porque son hermanos
en la nacionalidad. Es un sentido de pertenecer a una comunidad
nacional por la que el patriota siente que es responsable; siente
un espíritu permanente de responsabilidad por lo público, aun cuando
desempeñe sus labores en el ámbito privado.
Este amor por la tierra de uno tiene que ser enseñado
y adquirido. El ser humano no nace naturalmente inclinado a ser
ciudadano-patriota. Su aspiración natural es vivir una vida esencialmente
privada. La vida pública es para “los políticos”, a quienes elige
y de quienes se queja constantemente, pero de los que no quiere
saber porque la política “es sucia”...no es para él.
Entonces, enseñar a estos habitantes privados y
quejosos a adquirir un espíritu público no es tarea fácil. Hay mucho
que hacer en las escuelas, en renovadas y continuas clases de cívica.
Hay mucho por hacer con los adultos, explicándoles que se puede
seguir en el ámbito privado pero dedicando tiempo a la agenda pública
en lo que hoy llamamos “sociedad civil”. El ciudadano-patriota tiene
que readquirir su papel de dueño de la cosa pública. Los dueños
(nosotros) elegimos a quien administre nuestros bienes por cinco
años y debemos medir no su popularidad, sino su ejecución, tal cual
hacemos con cualquier otro administrador.
En el Foro 20-20 de hace algunas semanas esperábamos
300 personas...y esto con dudas; llegaron casi 2 mil...(¿será que
hay más ciudadanos-patriotas de lo que todos imaginábamos?). Además,
llegaron todos los ministros, toda la oposición y la tercera fuerza.
¿Será que los políticos han comenzado a prestar atención al disgusto
y la actitud pro-activa de los ciudadanos-patriotas?
La próxima reunión, para los informes finales sobre
una nueva Constitución, Plan Nacional de Integridad, y el Visionómetro,
será en marzo. Veamos si se multiplica geométricamente el número
de ciudadanos-patriotas (los dueños de la cosa pública), y gracias
a nuestro propio esfuerzo podemos mirar hacia el futuro con esperanza.
El autor es presidente de la Fundación para
el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• Seamos y construyamos
patriotas: I. Roberto Eisenmann, Jr. •
No perdimos la guerra, en lugar de ello ganamos
héroes: Eladio Ostía Pravia •
‘La Tremenda Corte’: José Miguel Samudio-Horna
• Terapia
para los políticos: Alvaro Lasso Lokee
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