Alimentos para el cerebro
Ricardo Goncebat
EFE-Reportajes
| LASERFOTO/ EFE
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Vitaminícese, su máquina cerebral
se lo agradecerá mucho.
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Para pensar, recordar y reaccionar más rápido
y mejor, y para que esta prodigiosa estructura formada por miles de
millones de células conectadas entre sí, que es el encéfalo, funcione
a pleno, hay que mantener una alimentación rica en verduras, cereales
y legumbres, que asegure todas las vitaminas, minerales y nutrientes
necesarios para las neuronas.
Esa asombrosa “internet biológica” que es el cerebro
humano, formada por miles de millones de neuronas conectadas entre
sí, y que sólo pesa mil 500 gramos, es el sistema informático y
de telecomunicaciones más poderoso y complejo que se conoce.
Pero necesita estar “bien alimentado” para poder
cumplir sus funciones como motor de la memoria, los pensamientos,
las aptitudes y las emociones y como centro de control nervioso
de nuestro organismo.
Para mantener el cerebro en forma, hay que aportarle
los nutrientes que le benefician y ayudan a trabajar, pero también
hay que evitarle los que lo perjudican.
Las recomendaciones de los mejores especialistas
en nutrición y los datos de las últimas investigaciones permiten
elaborar un “libro de recetas urgentes” para que la supercomputadora
que llevamos encima de los hombros funcione como es debido. Les
damos un decálogo conveniente.
Controle la bebida
Beber alcohol en exceso no sólo reduce las reservas
de vitamina B, imprescindible para la mente, sino que es dañino
porque la bebida tiende a sustituir la comida sana (reduciendo el
aporte de sustancias nutritivas), dificulta la digestión y absorción
de nutrientes (asfixiando al cerebro) y destruye millones de neuronas,
cuando se produce la embriaguez.
Reduzca las grasas
Una estrategia segura para reducir la tensión arterial
consiste en seguir una dieta en la que no más de una cuarta parte
de las calorías consumidas provengan de las grasas. Cuando la tensión
es elevada ocasiona cambios en el riego cerebral y parece afectar
negativamente el rendimiento mental. Ayude a los neurotransmisores,
unas sustancias que actúan como mensajeros químicos, saltando los
espacios que existen entre las células cerebrales (neuronas) y sus
prolongaciones (axones y dendritas), haciendo dietas equilibradas.
Vigile el azúcar
La glucosa o azúcar sanguíneo es el principal combustible
del cerebro y las bajadas u oscilaciones en sus niveles perjudican
la actividad y energía intelectual. Los azúcares simples (los de
las galletas, dulces y postres), elevan la glucosa levantando el
ánimo, pero después el ni-vel de azúcar cae en picado (hipo-glucemia)
causando fatiga mental.
No recurra a la cafeína
Cuando tiene que afrontar un esfuerzo extra, la
cafeína (presente en el café, los refrescos, el cacao y el té) es
una gran tentación, pero pasado su efecto euforizante y estimulante
del intelecto, reaparece el cansancio acompañado de nerviosismo
e irritabilidad. Además el café tiene un efecto diurético, que puede
conducir a la apatía y la depresión. Para los esfuerzos intelectuales
constantes mantenga una dieta en la que no falten carbohidratos
complejos (de origen animal, como la carne y el pescado, o vegetal,
como las verduras, cereales y legumbres y sus derivados: pan, pastas
y harinas) que aportan energía constante, calman la mente y combaten
la fatiga.
Divida y reinará
“Reparta las comidas y no se salte ninguna”, aconsejan
los expertos. Repartir la alimentación cotidiana en, al menos, cuatro
comidas (desayuno, almuerzo, me-rienda y cena) es uno de los secretos
para el buen rendimiento cerebral a lo largo del día, porque favorece
la absorción de los nutrientes. Suprimir una comida, para adelgazar
o para aprovechar el tiempo, no sólo es un error (no a-yuda a perder
peso y reduce el rendimiento del organismo) sino que entraña riesgos
para el sistema nervioso.
La clave es el desayuno
Sobre todo comience bien el día. Cuando el desayuno
es deficiente no se recuperan los nutrientes gastados durante el
prolongado ayuno nocturno, lo que perjudica el rendimiento intelectual,
la concentración y la capacidad de memorizar. Como desayuno tipo,
consuma cereales. Los copos de desayuno enriquecidos son una de
las fuentes más apetitosas de las vitaminas B1 (tiamina), B2 (riboflavina)
y B12 (cianocobalamina) cuya presencia en la dieta estimula la memoria
y el pensamiento, y cuya ausencia perjudica las tareas mentales.
Aumente la acetilcolina
Para que se forme la acetilcolina, que retrasa el
envejecimiento celular, genera bienestar y mejora la retentiva,
hay que ingerir lecitinas (presente en la soja y derivados), cacahuetes,
yema de huevo, germen de trigo, hígado y jamón, así como alimentos
ricos en vitaminas C, B5 y zinc.
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