Entre la Tierra y la Luna
Karla Jiménez Comrie kjimenez@prensa.com
La buena fortuna había llegado para una pareja,
cuando se encontraron con una niña dentro de un tallo de bambú.
Como nunca pudieron tener niños, el matrimonio felizmente acogió
en su seno a la criatura. La chica —llamada Kaguya— creció para
convertirse en una hermosa mujer muy pretendida por príncipes de
todas partes. Pero Kaguya no deseaba separarse de su familia, por
lo que se dispuso a evadir todas las propuestas de matrimonio. Desafortunadamente,
nadie estaba preparado para enfrentarse con los verdaderos orígenes
de la joven, quien, secretamente, provenía de la Luna.
Así transcurre el argumento del drama clásico japonés
La princesa de la Luna , que se presentó el pasado martes
en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa.
Esta obra de origen popular —que también es conocida
por algunos como La princesa de bambú— fue interpretada
por la Compañía Teatral Kageboushi, quienes realizan una gira por
Centroamérica.
La Compañía Teatral Kageboushi figura como una agrupación
innovadora por su estilo didáctico, que combina siluetas, marionetas,
muñecos, personas y luces y sombras en la composición de sus escenas.
La princesa de la Luna es una de las fábulas
más antiguas de Japón. Estas obras clásicas narran mucho de las
tradiciones y el sentimentalismo familiar de sus pueblos.
Pese a su antigüedad, la historia de la princesa
Kaguya sigue vigente entre el público asiático. Es por ello que
su interpretación ha recibido el aplauso y la admiración en países
como China y Corea, además de Estados Unidos e Inglaterra.
Luego de Panamá, el grupo viajará a México, Guatemala
y Costa Rica.
El presidente del grupo Kageboushi, Yamasaki Yasuaki,
visualiza su obra como una interpretación moderna, ya que conjuga
en un solo argumento diversas técnicas y maquinarias que le dan
realce al argumento.
“Es un montaje que transmite de forma muy densa
las tradiciones culturales de nuestra tierra”, dijo Yamasaki Yasuaki
en una entrevista con La Prensa .
“La producción cuenta con un total de seis toneladas
en equipo tecnológico que ayuda a manipular los animados de la obra,
y unas 26 personas entre actores y tramoyistas”, continuó.
Cabe resaltar que la propuesta de la Compañía Teatral
Kageboushi es la primera en desarrollar este estilo teatral. La
idea de unir tantos elementos en una sola obra tiene el propósito
de brindarle a la audiencia una versión más dinámica, que atraiga
la atención de gente de todas las edades.
De argumento llano e ingenuo, La princesa de
la Luna llamó la atención de grandes y chicos en su presentación
del martes en Panamá. Quizás la obra resultó un poco lenta, pero
un hermoso final, nostálgico e inesperado, fue el clímax de un trabajo
delicado y sutil, que sin embargo sorprendió a un público que esperaba
un desenlace feliz.
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