Enseñanzas
Tenemos tanto que agradecer
y, además, aún tenemos a nuestros padres...fuente interminable de
inspiración, fortaleza, serenidad... y felicidad
I. Roberto Eisenmann III
El artículo de mi padre “Qué significa ser
pobre”, publicado en La Prensa el 31 de enero, nos obsequia un hermoso
y profundo relato. Escribía: “Uno de nuestros hijos leyó esta historia...alrededor
de la mesa para nuestra cena del Día de Acción de Gracias...” ...¡Qué
privilegio el mío haberle llegado al alma, aunque fuera con palabras
prestadas! Llego a pensar que al relato, quizás por la corta edad
del niño, le faltaron ejemplos...y eso me inspira a compartir un
testimonio personal.
Mis hermanos y yo –al igual que él– nos sentimos
privilegiados porque hemos recibido la bendición de tener dos padres
de lujo quienes, con aún más ejemplos, han enriquecido nuestras
vidas.
• Comprendemos que haber nacido en un hogar con
comodidades es un privilegio (no un derecho), de manera que siempre
debemos actuar con humildad, jamás despreciando a quienes tienen
menos, en cualquier sentido.
• Nos enseñaron el valor del dinero...lo digno que
es trabajar... y que podemos ser exitosos sin caer en el “juega
vivo”. Que lo material es negociable, pero los principios jamás
lo son.
• Hemos aprendido –como decía mi inolvidable abuelo
Bob– que los tiempos buenos se acaban...y los malos también; por
ello es prudente guardar parte de la cosecha en los buenos (y en
los no tan buenos) tiempos, y mantenernos optimistas en todo momento,
aprovechando la inmensa tranquilidad que sentimos por el apoyo incondicional
que nos brinda nuestra familia.
• Heredamos un nombre que a través de generaciones
se ha logrado mediante el trabajo y la solvencia moral, y sentimos
que es nuestra responsabilidad pasarlo intacto y enaltecido a nuestros
descendientes.
• Se nos permitió la libertad de equivocarnos y
aprender de nuestros errores...tener el coraje de seguir nuestros
sueños, intentando incluso lo que en otro momento fracasó, para
reconocer que se viven momentos distintos con situaciones diferentes,
pero aceptando que habrá ocasiones en que, para lograr lo que anhelamos,
deberemos escuchar los consejos de quienes nos superan en edad y
experiencias. Que nuestros logros son posibles gracias, en la mayoría
de las situaciones, a la gestión de otros seres humanos. Se nos
inculcó que los fracasos son todos una oportunidad para aprender
y crecer...y que debemos levantarnos al caer, para continuar con
más ánimo.
• Nos convencieron de que la mayor herencia, el
mayor legado o patrimonio que nos hayan podido dejar, es la educación
que nosotros mismos nos quisimos dar.
• Vivimos rodeados de mujeres de lujo: abuelas,
madre, esposa y hermanas. Ellas nos revelan a diario fortalezas
internas envidiables, a través de las cuales nos enseñan que es
preciso seguir adelante contra viento y marea, porque siempre hay
solución para todas las desavenencias y pruebas.
• Tenemos espiritualmente una doble herencia y un
Norte. Sabemos que somos –y estamos– gracias a un Ser divino que
afortunadamente nos hace recordar cuán pequeños somos...y lo maravilloso
que es vivir.
Tenemos tanto que agradecer y, además, aún tenemos
a nuestros padres...fuente interminable de inspiración, fortaleza,
serenidad... y felicidad.
El autor es presidente de la junta directiva
de Coronado es Vida
Además en opinión
• Optimismo: Adolfo
Ahumada •
Enseñanzas: I. Roberto Eisenmann III •
Reglas para una mejor sociedad: Eric Aragón
• Presencia
extranjera en el país: Arturo Rebollón
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