Panamá, 17 de febrero de 2003
 
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Tormentas de arena frenan la lluvia ácida

PEKIN, China (EFE). —Un equipo de científicos chinos y japoneses ha descubierto que las tormentas de arena, un fenómeno meteorológico que afecta cada vez más al Asia oriental, tienen un positivo papel medioambiental, ya que neutralizan la lluvia ácida.

Los expertos han destacado que las tormentas de arena que cada primavera afectan el norte de China, la península coreana y Japón tienen efectos beneficiosos, pese a que también se las considera una muestra del deterioro ecológico del planeta y del avance de los desiertos asiáticos.

Según Wang Zifa, experto del Instituto de Física Atmosférica y miembro del grupo investigador, el carbonato de calcio que contiene el polvo y la arena circulantes en estas tormentas ayuda a aumentar el PH de la lluvia desde 0.2 hasta 2.5, disminuyendo su acidez.

Los “beneficios” de estas molestas tormentas no acaban aquí, ya que, según afirman los expertos, los abundantes iones férricos y cálcicos que esparcen en el aire acaban mejorando la cadena biológica de los océanos, cuando la lluvia y los ríos acaban llevando estas partículas al mar.

Esta presunta bondad de las tormentas de arena no parece que vaya a consolar a los habitantes de lugares como Pekín, ciudad que el año pasado sufrió 15 tempestades de este tipo —una de ellas fue declarada la peor en 40 años— y espera un número similar este año, lo que traerá un empeoramiento de la calidad de su aire.

Las tormentas de arena que azotan el este de Asia se originan sobre todo en los desiertos de Mongolia y Asia Central, cuya extensión aumenta año tras año, pese a los esfuerzos de China por impulsar la reforestación de las áreas que los rodean.

Esta desertización es en parte consecuencia de la política agraria que promovió el líder chino Mao Zedong durante décadas, en la que se exhortaba a la destrucción de bosques y la reconversión de éstos en tierras de cultivo.

Actualmente, Pekín desarrolla una políticamente justamente contraria, la de subvencionar a los agricultores para que vuelvan a convertir campos de labranza en masa forestal.

La lluvia ácida, causada por la presencia de dióxido de azufre en la lluvia o la nieve, es otro gran problema medioambiental para China, ya que según los estudios afecta a un 30% del país.

Esta lluvia, que actúa como agente corrosivo tanto para la vida vegetal y animal como para los edificios, es causada en China sobre todo por la combustión de carbón, materia prima con la que se produce el 75% de la energía en el país.


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