Votemos por Endara
Al parecer, la suerte está
echada. En las próximas elecciones habrá dos candidatos con posibilidades:
Guillermo Endara y Martín Torrijos
Juan B. Gómez
Aunque se repita tontamente que en política
no hay sorpresas sino sorprendidos, lo que acaba de producir el
ex presidente Guillermo Endara al entrar al tinglado político, ha
sido la sorpresa más grande e inesperada que se ha producido en
nuestro país después de la renuncia de Vallarino.
La verdad es que ha sido de un impacto terrible.
En su entrevista con la periodista Luz María Noli, Endara habló
de su gestión como presidente de la República. Tomó el Estado en
una situación ruinosa y lo devolvió completamente saneado a su sucesor.
La historia tendrá que reconocerle que fue un gobernante decente
y que su gobierno lo fue también. “Goberné con el ejemplo”, repitió
muchas veces.
Según la opinión pública, el ingeniero Alberto Vallarino
gozaba de un gran respaldo popular hasta hace unos meses; era el
candidato a quien en realidad temían el PRD y el Gobierno pero,
cancelada la candidatura de Vallarino por él mismo cuando ya se
pensaba que el triunfo de Martín Torrijos era solo cuestión de tiempo,
apareció Endara en el escenario, y cada día que pasa va atrayendo
a más gente, que hubiera apoyado a Vallarino hacia su propia candidatura.
Así las cosas: los que no iban a votar por Martín ni por uno de
los candidatos arnulfistas, van a votar por Endara. (“El pueblo
panameño está harto del bipartidismo antipatriótico que lo estrangula”,
dije en un artículo anterior).
Al parecer, la suerte está echada. En las próximas
elecciones habrá dos candidatos con posibilidades: Guillermo Endara
y Martín Torrijos.
Cuando se produjo la sorpresiva candidatura de Endara,
en el café se oyeron toda clase de comentarios. Alguien elogiaba
su honradez al negarse a aceptar el puesto que le correspondía en
el PARLACEN, y así huir de sus responsabilidades presidenciales
con una inmunidad sospechosa. Durante los cinco años posteriores
a su mandato no salió ni un día del país, esperando que cualquiera
lo acusara de algún hecho de corrupción que se hubiera producido
en su gobierno. ¡Y nadie se atrevió a denunciarlo! También le elogiaron
que hubiera rechazado las cuentas secretas millonarias de las que
hubiera podido hacer uso como presidente, que hubiera nombrado a
ciudadanos intachables como guardianes de las finanzas del Estado
y que realizara una elecciones ejemplares en la historia de la República.
Con la entrada de Endara al tinglado político, los
que estaban desalentados y temerosos con la renuncia de Vallarino,
ven con recuperadas esperanzas que un hombre honrado vuelva por
los fueros presidenciales. Cuando Endara dijo que rebajaría los
sueldos altísimos del presidente, los ministros y los otros dignatarios
del Estado, porque no estaba de acuerdo con el criterio infeliz
de que había que subirles los sueldos para evitar que robaran, se
ganó la voluntad del pueblo panameño. Y no era un decir. Dio múltiples
ejemplos durante su mandato.
Endara es el hombre que el país necesita con urgencia.
Votemos por él. “Un Estado es gobernado mejor por un hombre bueno,
que por unas buenas leyes”, decía Aristóteles.
El autor es periodista
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