Panamá, 17 de febrero de 2003
 
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Horóscopo
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

La perversidad y su trascendencia

No voy a reclamar todo lo que se dice de ella y de nosotros, su equipo de gobierno, porque hace tiempo que decidimos seguir adelante, cumpliendo con nuestro deber

Doris R. de Mata

He sentido en carne viva el latigazo del titular de La Prensa, del viernes 7 de febrero de 2003: “Moscoso declara la guerra a irregulares colombianos”, producto de la obsesiva consigna de atacar el gobierno de la primera presidenta de Panamá, sin importar el alcance devastador y efectos peligrosos que puedan provocar estas falsas noticias en los irregulares colombianos, en contra de las débiles poblaciones de la selvática frontera.

No voy a reclamar todo lo que se dice de ella y de nosotros, su equipo de gobierno, porque hace tiempo que decidimos seguir adelante, cumpliendo con nuestro deber y trabajando muy fuerte, día a día, por nuestro país, tan abrumado por abismales problemas sociales de toda índole.

Pero, volvamos al alcance perverso que encierra el aludido titular, el cual no puede resultar ajeno ni al más miope consejo directivo de un periódico cualquiera y menos al de un diario tan trascendente como La Prensa. Por querer disminuir la valerosa y eficaz acción sin precedentes, de la presidenta y su Gabinete, de ir al escenario de los dolorosos hechos a portar la ayuda material y, sobre todo, a reconfortar el ánimo desesperado y saturado de terror de los desamparados seres que, casi sin entenderlo, viven al borde de un conflicto infernal, dentro de su propia extrema pobreza y abandono, se lanza la noticia de “declaración de guerra”, falsamente atribuida, sin importarles que con esa afirmación pueda provocarse una reacción de los desalmados atacantes para que regresen a exterminar a los habitantes de las comunidades fronterizas.

Quisiera poder contar todo lo visto y oído en mi viaje con la Sra. presidenta y nuestro equipo, a Boca de Cupe, Púcuru y Paya: los relatos de la barbarie, las lágrimas silenciosas de los familiares de los asesinados, la expresión suplicante de las miradas, la actitud cabizbaja de la resignación… El decirnos que no tienen cédulas, que quieren votar, que los niños no están registrados desde su nacimiento, o sea, que no existen como ciudadanos de este país… La presidenta, atribuyéndonos responsabilidades a cada uno de nosotros, para atender todas sus necesidades, y encargándose ella misma de las principales, en fin, para qué sigo, si eso no importa a los cómodos lectores que tienen todos los modos para navegar por el mundo de la abundancia y la opulencia y sólo saben decir que somos el peor gobierno que ha tenido este país, porque no trabajamos para acrecentar más sus riquezas; y, por el contrario, el centro de nuestros esfuerzos se localiza en la inmersa base de necesitados de nuestra pirámide social.

Me contaban, también, los darienitas, que ellos sólo pueden oír la radio, pero que todos los días escuchaban que el Gobierno no haría nada por ellos, que no nos importaban y que eso les causaba más inseguridad y temor. No obstante, les hemos dado todas las seguridades de nuestra ayuda que les llega día a día, repararemos las escuelas, comedores, bibliotecas; los puestos de salud se están abasteciendo hasta convertirse en verdaderos centros; se les están instalando ya plantas potabilizadoras modernas que purifican instantáneamente el agua de los ríos; ellos mismos cooperarán para dotar a cada casa de las tuberías necesarias, se empiezan a construir letrinas en cada casa, se les dotará de granjas sostenibles, paralelamente con la capacitación para los cultivos, su aprovechamiento en la alimentación y el mercadeo del excedente, como fuentes de ingreso, en fin, tomamos nota de todas sus necesidades y resarciremos del dolor a estas tres comunidades, mientras en la línea fronteriza adyacente, la unidad de reconocimiento y combate, RECOM, valerosamente hace guardia permanente para que los atemorizados pobladores regresen a sus hogares con un poco más de seguridad y sosiego. En caso de que los mercenarios del crimen vuelvan a atacar, encontrarán, al menos, una resistencia organizada, a pesar del alto riesgo que corren sus vidas, por la desigualdad bélica evidente. A nosotros nos corresponderá mejorar la calidad de sus vidas, y lo vamos a hacer con verdadero sentimiento patriótico y sensible solidaridad humana.

En la conciencia de los demás queda autojuzgarse si sus actitudes son las correctas ante estos hechos que lesionan la soberanía de nuestra nación y que zahieren a nuestros conciudadanos. Pero si ocurre próximamente otro ataque artero, gran parte de la responsabilidad deberá recaer en nuestros medios de comunicación social, que por la ceguera político-partidista no han sabido contribuir a buscar la mejor solución a un problema de Estado y tan profundamente humano, divulgando la verdad, defendiendo nuestra integridad nacional y estimulando la participación ciudadana para ayudar en todos los sentidos a nuestros hermanos darienitas, en vez de torturarlos más con sus mensajes negativos y desesperanzadores.

En la búsqueda de soluciones por la vía diplomática, la presidenta discurrió, en el pasado fin de semana, invitar a sus colegas presidentes centroamericanos y al presidente Uribe, de Colombia, a una reunión en Panamá para analizar y coordinar acciones sobre esta urgente situación. En aproximadamente ocho horas logró la aceptación de todos, gracias a su rotundo poder de convocatoria y se llevó a cabo impecablemente la reunión, de la cual surgió la Declaración de Panamá, con claros compromisos al respecto. Antes se le había criticado por no utilizar la vía diplomática, pero inmediatamente después de la reunión de los siete presidentes y el canciller de Argentina, se le criticó por “meterse en camisa de once varas” todo lo cual denota que no interesan los graves problemas en sí, sino culpar a su gobierno porque llueve o hace sol.

En fin, ante la ausencia de críticas constructivas que ayuden a mejorar la administración pública, deberemos ignorar las necedades y seguir adelante cumpliendo con nuestro deber. Al fin y al cabo lo único que debe interesarnos es el mejoramiento integral, en equidad, de nuestro país. Así sea.

La autora es ministra de Educación

Además en opinión

La salud de Panamá en cifras comparativas: Xavier Sáez-Llorens
Una demanda, una razón moral: Basilio Fernández P.
La perversidad y su trascendencia: Doris R. de Mata
Sobre la riqueza de todos: Olmedo Miró
Votemos por Endara: Juan B. Gómez






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá